Borrar
¿Por qué algunas especies matan a sus crías?
Ciencia | Biología

¿Por qué algunas especies matan a sus crías?

La pelea entre dos osos pardos en la Montaña Palentina ha generado sorpresa por la brutalidad del suceso, pero no es nada nuevo

Jueves, 9 de junio 2022

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

La pelea mortal entre dos osos pardos en la Montaña Palentina ha puesto de manifiesto que la acción de matar a los cachorros constituye una conducta bastante más habitual de lo que parece en el reino animal, a pesar de su crueldad. La explicación está en el apareamiento y el fin de posibles rivales. «Al matar a las crías que no son suyas, un macho busca eliminar a la competencia de la prole anterior y que la hembra vuelva a ser fértil para engendrar a su propia descendencia con ella», explica José María Santiago Sáez, biólogo del Colegio Oficial de Biólogos de la Comunidad de Madrid. Ese fue el motivo que propició la escena que se ha hecho viral. Un hecho que, a pesar de su brutalidad y terrible desenlace, no sorprende tanto a los científicos.

Para defender a las crías y no echar a perder todo el esfuerzo que han realizado al engendrarlas, las osas han desarrollado estrategias de defensa. «Una de ellas es instalarse en lugares escarpados y remotos donde la probabilidad de encontrarse con otro oso es reducida, como el peñasco que aparece en el vídeo. Otra es luchar, como también ocurre en la grabación. Y una tercera es la poliandria; es decir, las hembras son muy promiscuas y se emparejan con varios machos a la vez para que estos, al no saber cuáles son sus crías, y cuáles no, se abstengan de matarlas», declara Fernando Ballesteros, coordinador de proyectos de la Fundación Oso Pardo.

Más allá de los osos, el 'infanticidio' de en los animales salvajes es común también entre muchas otras especies, como algunos felinos, primates o roedores. Por ejemplo, «cuando un león macho toma el control de una manada al destronar al anterior macho alfa, es habitual que mate a las crías que no son suyas con el fin de que las hembras gesten nuevos cachorros de los que él sea el padre», explica Santiago Saez.

Una estrategia evolutiva

Parece un boicot hacia la propia especie, pero evolutivamente es un sistema que ha funcionado bien, por eso se mantiene. «Si matar a las crías redujera la posibilidad de crecimiento de las poblaciones hasta límites graves, desaparecería del proceso evolutivo, pero lo cierto es que las reducidas poblaciones de oso pardo que tenemos siguen creciendo cada año a pesar de sufrir infanticidios anualmente», afirma Ballesteros.

Es un mecanismo de supervivencia. «Se supone que los individuos que hacen esto son los mejores competidores, porque son los que llegan a dominar el grupo, y por tanto tienen las mejores aptitudes para pasar a la descendencia y asegurar que la especie sobreviva», agrega Santiago Saez.

Algunos estudios sostienen que el infanticidio se da, sobre todo, en especies cuyas hembras pueden procrear durante todo el año, pero no en aquellas con un ciclo reproductivo estacional. Además, parece ligado a aquellas especies en las que unos pocos machos se aparean con múltiples hembras, puede deberse a anomalías en el comportamiento de índole patológica, y se relaciona, en mayor medida, con animales cuya descendencia es muy numerosa o que precisan menos cuidados de la madre. «Cuantos menos esfuerzos se dedican al cuidado de los hijos, más fácil es depredar sobre las propias crías», asegura Santiago Sáez.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios