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La araña gigante en la entrada del Guggenheim . Efe
El Guggenheim luce su músculo de genio y titanio

El Guggenheim luce su músculo de genio y titanio

En su 25 cumpleaños muestra un centenar de joyas de su colección, plagada de obras maestras del arte moderno y contemporáneo

Martes, 18 de octubre 2022, 14:12

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Hace veinticinco años abrió sus puertas el Museo Guggenheim de Bilbao, que en su cumpleaños luce su portentoso músculo de genio y titanio y afronta el futuro con confianza. El edificio de Frank Gehry, que cambió la ciudad que lo impulsó y la historia del arte, celebra las bodas de plata de su dinámica institución con una exposición histórica: 'Secciones / Intersecciones'. Ocupa sus tres plantas, y muestra más de un centenar de piezas de sus soberbios fondos. Un tesoro de apenas 170 piezas firmadas por genios indiscutibles del arte desde mediados del siglo XX y que en su última tasación se aproximaba a los 900 millones de euros.

«Quiere ser un homenaje a las señas de identidad de la casa: colección y arquitectura», dijo Juan Ignacio Vidarte al frente del proyecto desde hace 31 años, 25 como director. Rothko, Basquiat, Warhol, Chillida, Oteiza, Koons, Kiefer, Baselitz, Mertz, Motherwell, Barceló, Bourgeois, Beuys, Tàpies o Doris Salcedo, son solo algunos de los artistas expuestos. Siempre con obras esenciales. «Muchas de ellas hoy no las podríamos pagar», explicó Lucía Agirre, conservadora de la casa, para destacar la alta calidad y poca cantidad de sus adquisiciones, en las que han invertido unos 115 millones desde 1995.

Destacan en la muestra del cumpleaños dos piezas, una reciente instalación de la veterana 'performer' japonesa Yayoi Kusama, que juega con luces y espejos en 'Infinity Mirrored Room', y otra del ghanés El Anatsui, 'Mar creciente', la última adquisición del museo. Es una pieza monumental de 8 por 14 metros, una suerte de cortina que evoca el movimiento del mar hecha con tapones de botellas de licor que trocea para coser con ellas sus gigantesca piezas.

Icono global

El diseño de Frank Gehry es uno de los iconos más reconocibles de la arquitectura del siglo XX. Una titán de titanio, una sinuosa catedral para el del arte que a lo largo de estos cinco lustros ha albergado a los mayores genios. Además de ser un símbolo fue el decisivo motor de cambio para Bilbao, que pasó de ser una gris ciudad industrial a una urbe colorista y con futuro que ha recibido a más de 25 millones de turistas.

Imagen secundaria 1 - El Guggenheim luce su músculo de genio y titanio
Imagen secundaria 2 - El Guggenheim luce su músculo de genio y titanio

«Hace 30 años hubo mucho escepticismo, pero el Guggenheim es un ejemplo paradigmático de cómo la cultura es un elemento de transformación positiva», se ufanó Vidarte. «No es un modelo de franquicia. Para eso están otros», dijo para diferenciarlo de sus hermanos de Nueva York o Venecia, y del que está por nacer en Abu Dabi.

El envidiado 'efecto Guggenheim' regeneró Bilbao, que dejó atrás la grave crisis industrial de los 80, se colocó entre las grandes ciudades de la cultura y del arte en el mundo y es hoy un imán para turistas y amantes del arte.

Inaugurado el 18 de octubre de 1987, abría sus puerta al público al las 11 de la mañana del día siguiente. Su construcción costó 132 millones de euros. Muchos le auguraron lo peor, pero se calcula que solo en el primer año de funcionamiento su efecto sobre el Producto Interior Bruto Vasco superó los 144 millones. A lo largo de este cuarto de siglo, se estima que la contribución al PIB de casi 6.000 millones de euros, con una aportación de 900 millones de euros en ingresos fiscales y el mantenimiento de unos 5.500 empleos anuales. El gasto directo en Euskadi asociado al museo se cifra en 6.516 millones de euros.

«No es un ejemplo de franquicia», dice Ignacio Vidarte, con 31 años al frente del proyecto y su único director

De sus 24.000 metros cuadrados de superficie, algo menos de 10.000 están dedicados a la exposición. En estos veinticinco años ha presentado 215 muestras que han permitido ver unas 18.000 obras. De todas, la más exitosa ha sido 'Motorcycles. El arte de la motocicleta', con 870.000 asistentes. Le siguen 'Sombras', de Andy Warhol, con 820.000, y la recién clausurada 'Motion', sobre automóviles arte y arquitectura que alcanzó las 751.000 vistas

El museo recibe un promedio de un millón de visitantes al año, cuando las estimaciones iniciales no pasaban del medio millón. En estos veinticinco años han pasado por sus salas un total de 24,7 millones de personas, más del 60% extranjeros. Los visitantes más asiduos son los franceses, el 17%. Un 15% son vascos y un 24% de otras comunidades autónomas.

Dos animales son sus grandes símbolos, 'Puppy', el gigantesco perro floreado de Jeff Koons, y la no menos gigantesca 'Mamá', la araña de Louise Bourgeois, ambos iconos en los flancos sur y norte del navío de titanio que Gehry hizo flotar sobre la ría de Bilbao.

Frank Gehry. Afp

También Frank Gehry, (Canadá, 1921), presenta en la celebración a sus garbosos sus 93 años, se convirtió en un genio reconocido mundialmente al culminar este encargo que estuvo en el alero. «En el Guggenheim de Bilbao el arte y la arquitectura son una sola cosa», dijo la decana de la crítica norteamericana del arte Ada Louise Huxtable.

El mágico edificio de Gehry mira sin complejos a su hermano mayor, diseñado por el arquitecto Frank Lloyd Wright, que lo entregó en 1959 para exhibir la colección del magnate Solomon R. Guggenheim en la Quinta Avenida de Nueva York. Pronto se medirá con el cuarto museo del emporio que se abrirá en Abu Dabi. Gehry lleva trabajando en él desde inicios de la década pasada con el propósito de construir un edificio mayor que el de Bilbao. Se se situará en la isla de Saadiyat y está previsto que la obra se entregue en el año 2025. El museo bilbaíno tendrá también su ampliación en el País Vasco, en la reserva natural de Urdaibai, para la que ya se han dado los primeros pasos.

Después de Gehry se produjo una eclosión edificios firmados por grandes arquitectos en el modernizado Bilbao en el que se han materializado proyectos de Rafael Moneo, Álvaro Siza, Santiago Calatrava o César Pelli.

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