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Fernando Aramburu en el pabellón de España en la feria de Fráncfort. efe
«No venimos a Fráncfort con complejo de inferioridad»
Fernando Aramburu, escritor

«No venimos a Fráncfort con complejo de inferioridad»

«La literatura española estaba ausente de Alemania en los últimos años», asegura el autor de 'Patria' I «Quien hable de irrelevancia de las letras españolas está practicando la autoflagelación»

Miguel Lorenci

Fráncfort

Viernes, 21 de octubre 2022, 12:16

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«Veo la televisión, visito librerías, le tomo el pulso a la presencia de la literatura española o del cine español en la actualidad cultural alemana. Y percibo que en los últimos años había una ostensible ausencia». Lo dice Fernando Aramburu (San Sebastián, 63 años), residente en Alemania desde hace tres décadas y privilegiado espectador de nuestra presencia literaria en el país y en la Feria de Fráncfort, la más importante del mundo y donde se negocia el 80% de los derechos.

«Era raro, en comparación con décadas anteriores, ver a algún autor español en un escaparate, en una mesa de novedades o de libros más vendidos, pero creo que la culpa no es de la literatura española», dice el autor de 'Patria' en el pabellón español, el corazón de la 74 edición de la feria, con España como país invitado, en el que Cultura ha invertido 12 millones de euros bajo el lema 'Creatividad desbordante'.

«Hay un problema en la cadena de transmisión que se debería mejorar. Se debería hacer algo, no sé muy bien qué, porque no soy librero, ni subvencionador, ni político. Más que nada para que los pobres y desgraciados lectores alemanes se enteren de lo que se están perdiendo con nuestra literatura», dice risueño el escritor donostiarra horas antes de que la inabarcable feria se abriera al público en general. Reúne a 4.000 expositores de 95 países y aspira a supera las cifras del aún pandémico 2021 , con más de 36.000 profesionales de 105 países y casi 38.000 visitantes de 85 países. Presenta más de 300.000 novedades y la cubren 2.500 informadores de 40 países.

«Me gusta mucho el lema con el que venimos a Fráncfort», dice Aramburu. «Sé que es un poco chulesco, un poquito optimista. Pero no venimos aquí con complejo de inferioridad. No venimos como un país de segundo rango. Creo que estamos convencidos de que tenemos algo valioso que ofrecer a los demás». Una oferta sustanciada en esta edición con 200 autores y 400 editores y un programa que ha superado las 300 traducciones.

«Se encuentran autores españoles en las librerías alemanas, pero noto que hay que buscarlos o encargar sus libros, y quien entra en una librería a buscar un libro no está tres horas ndagando. Se deja llevar por lo que está más visible o más presente», dice Aramburu, que no cree haya un problema de traducción, «aunque no estaría de más ayudar más a los traductores».

«Creo que, de alguna manera, deberíamos romper esa pared de cristal. Y esta feria es una oportunidad única para hacerlo», plantea. «No nos van a volver a invitar como país de honor el año que viene. Habrá que esperar otras tres o cuatro décadas», ironiza.

Autoflagelación

Cree, con todo, que exagera quien hable de «irrelevancia» de las letras españolas. «Quien lo diga está practicando la autoflagelación. Tenemos ese temperamento que busca las culpas en nosotros mismos», lamenta el escritor. «La realidad es que se publica mucho, y en muchos países, y probablemente hay otros idiomas que se traduzcan menos que el español, así que lloriquear no nos va a ayudar mucho», apunta.

Se felicita, además, por el «enorme» talento joven que detecta en España. «Es evidente que hay una generación de jóvenes escritores, y sobre todo de escritoras, muy interesantes. Tienen mucho que decir, y lo están diciendo de una manera propia, y eso es muy peculiar», asegura.

«Leo todo lo que puedo de gente mucho más joven que yo, y lo hago con la intención egoísta de aprender de ellos», dice citando las última novelas de Pilar Adón o Isabel Bono y elogiando a Irene Vallejo -cabeza de cartel de la delegación española en la feria- a la que acabo de conocer y cuyo ensayo, 'El infinito en un junco', me fascinó». «Residir en al extranjero me anima a tomar el pulso de lo que se hace en España y no quedarme del todo desplazado. Esa pulsión psicológica me impulsa a leer a los jóvenes», confiesa.

¿Se ve la realidad mejor con cierta distancia cuando uno está fuera?. «No estoy seguro de que la realidad española se vea mejor desde fuera, pero sí está claro que se ve de otra manera», arguye el autor de 'Los peces de la amargura'. «No puedo hacer cotejos, porque no resido en España y no sé realmente qué vería si residiera allá. Pero sí sé, por ejemplo, como juzga la prensa alemana lo que ocurre en España. De una manera natural, estoy inducido a ver los conflictos y el cacao político español con cierta tranquilidad. Tampoco puedo reaccionar rápidamente, y tengo la perspectiva del jugador de ajedrez, que ve todas las piezas desde fuera, quizá con un tamaño menor, pero entiendo el juego en general y las tendencias».

La suerte alemana de 'Patria'

Aramburu era un perfecto desconocido en Alemania, pero todo cambió con 'Patria'. «Aquí solo traducen mis novelas, que son las que tiene una mayor salida comercial. me han traducido cinco novelas, pero con 'Patria' tuve mucha suerte. Me abrió todas las puertas y hubo hasta una disputa entre editores alemanes por publicar el libro. Algo que nunca me había pasado», se ufana.

«Ahora tengo editor fijo en Alemania. Está esperando mi siguiente libro y es muy agradable para mí. Aquí tengo un vasto círculo de amigos que no hablan español y que, al fin, pueden leer algo mío. La atención de la prensa cada vez es mayor y me he convertido en una pequeña celebridad en mi ciudad, en Hannover, donde he aparecido en la portada del periódico y donde están orgullosos de tener un escritor internacional», concluye.

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