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Primera fase / Grupo G

El chaval Juan Núñez lidera a una España solvente

El cuajo del juvenil base y la energía vertical de Garuba clasifican a La Familia con una cátedra defensiva tras el descanso

Ángel Resa

Lunes, 28 de agosto 2023, 17:25

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La duda es una tentación humana. Más cuando las circunstancias sobrevenidas alimentan los miedos, como en el caso de las renuncias de Lorenzo Brown y Ricky Rubio -por distintos motivos- para conducir la vigorosa trainera española. Sergio Scariolo confió desde el inicio en el cancerbero defensivo Alberto Díaz y hubo de convocar deprisa y corriendo a Juan Núñez para taponar la fuga de agua en la cubierta. Pues bien, y a falta de que combinados nacionales mayores les sometan al rigor de unas oposiciones severas, ambos se revindicaron en 'el partido' de la primera fase mundialista.

Convenía ganar a Brasil sí o también para afrontar la segunda pantalla del campeonato arrastrando marcadores favorables a beneficio de obra. A estas alturas del torneo, con un compromiso aún por delante, La Familia ya se ha asegurado un pasaje de asiento delantero ante los cuartos de final. Y con buenas vistas desde la ventanilla tras el sorprendente fiasco de una Francia autoeliminada en lo que dura un pestañeo. Así pues, España pugnará por dos plazas para el cruce a primera sangre con Brasil, la potente Canadá y Letonia, causante última del descalabro galo.

Propulsarse desde atrás

Salvo en secuencias muy breves de la película, el mando del guion siempre correspondió a la escuadra de Scariolo. Willy Hernangómez, que rinde tributo a su madre en el rótulo dorsal de la camiseta, se reafirmaba de salida como referencia hispana en ataque de primer orden. Aunque el inicial acierto triplista del adversario, los errores propios desde la raya de los tiros libres, el escaso rédito que extraía España a sus recuperaciones de balón y el hecho de que el rival dispusiera de un pívot verdaderamente importante (Caboclo) nutrían en cierta manera el foco de la incertidumbre. Traducida en la mínima renta sudamericana al término del primer cuarto (21-22).

Brasil

Caboclo (15), Meindl (7), De Paula (5), Soares (9), Santos (14) -cinco inicial-; Benite (6), Huertas (2), Dias (5), Dos Anjos, Felicio (8) y Santos (7).

78

-

96

España

Willy Hernangómez (14), Llull (4), Núñez (13), Juancho Hernangómez (8), Claver (7) - cinco inicial-; Rudy (8), Abrines, Parra, Aldama (15), Brizuela (8), Alberto Díaz (11) y Garuba (8).

  • Parciales: 22-21, 20-29 (42-50), 17-14 (59-64) y 19-32 (78-96).

  • Árbitros: Vázquez (Puerto Rico), Anaya (Panamá) y Batista (Puerto Rico).

  • Incidencias: Partido de la segunda jornada del Grupo G disputado en el Indonesia Arena de Yakarta.

Desde luego, nada que no pudiese resolver un combinado con el viento de su inercia triunfal y de una confianza ganada durante tantas citas internacionales. A La Familia, por supuesto ante oponentes menores, le bastan ráfagas de lucidez ofensiva y de trabajo atrás con las que establecer leguas terrenales de por medio. Las primeras le sirvieron para procurarse un colchón relajante hasta el intermedio (50-42) y las segundas le resultaron determinantes en su afán de tejer una victoria necesaria. Una de esas muescas imprescindibles para calzar la aritmética, repartir esfuerzos entre la plantilla y reforzar la autoestima del grupo.

Tres triples de Díaz antes del descanso, otros dos de Rudy Fernández, el desparpajo de Núñez, que cumplió la mayoría de edad hace quince meses escasos y las aportaciones de los desvaídos Brizuela y Aldama en el encuentro inaugural fueron estirones demasiado fuertes (44-32, minuto 16) para la resistencia brasileña. Eran momentos en los que La Familia exponía su ideario basado en la contundencia, en noquear antes de interesarse por el estado del otro.

Señas de identidad

Las señas de identidad más ajustadas al modo español de entender el baloncesto quedaron desveladas a la vuelta de los vestuarios. De acuerdo con el interés de la vicepresidenta Yolanda Díaz por los datos, ahí va uno que ahorra oraciones subordinadas. Entre la primera pelota viva del tercer cuarto y el minuto 36, el bloque de Scariolo le metió una tunda parcial de 20-4 a un adversario que pedía oxígeno desde la esquina del cuadrilátero.

Una fase de protagonismo estelar para el chaval de los diecinueve añitos y la energía vertical de Garuba, un volcán que derrama lava en cada una de sus intervenciones. Entre ambos, la atosigante defensa española y la intendencia de Víctor Claver -uno de esos hombres siempre más valorados por los técnicos que por el público- se propulsó la actual defensora del cetro mundial y vigente campeona de Europa. Todo ello antes del trámite con Irán y de adentrarse en una jungla que requerirá a partir del viernes baloncesto, presencia de ánimo y machetes.

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