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El matagigantes Unicaja también puede con el Madrid
Copa del Rey / Semifinal

El matagigantes Unicaja también puede con el Madrid

El conjunto malagueño, verdugo del Barça en cuartos, derrota a un rival negado en el lanzamiento y superado en el rebote para alcanzar su cuarta final

José Manuel Andrés

Sábado, 18 de febrero 2023, 16:04

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Ni Barça ni Real Madrid. La Copa del Rey de Badalona es diferente y buena culpa de ello la tiene el Unicaja, un auténtico matagigantes que es el milagro de un torneo impredecible y mágico. La historia de este equipo de Ibon Navarro será largamente recordada, se lo han ganado a pulso los hombres de verde, aunque el trofeo todavía no esté en las vitrinas malagueñas. Nadie había eliminado a los dos transatlánticos del baloncesto español en una Copa en toda la etapa ACB. La hazaña lo dice todo.

Lo curioso es que mientras contra los azulgranas en cuartos brillaron los exteriores, con Kendrick Perry y Darío Brizuela como estiletes, ante los blancos la voz cantante la llevaron dos jugadores grandes, los estadounidenses David Kravish y Dylan Osetkowski. Entre ambos se cargaron cualquier pronóstico, que dictaba una teórica superioridad madridista en la pintura. El Madrid, en el que solo se salvaron Tavares y Deck, sucumbió absolutamente negado en el triple (3/21 para un nefasto 14,2%), pero lo que es peor, también superado en el rebote (25 blancos por 34 verdes).

La puesta en escena del Unicaja fue magnífica, con Perry y Kravish, dos de los ejecutores del Barça, afinando pronto desde la distancia. El Madrid, como en todo su duelo de cuartos de final contra el Valencia, comenzó peleado con el tiro de tres y ya no levantó cabeza en este aspecto del juego. A tenor de sus problemas con el lanzamiento lejano la solución para el conjunto blanco pasaba por imponer su arsenal interior, pero también el plan B iba a fallar en una tarde blanca para el olvido.

Mediante los puntos de Dzanan Musa, más protagonista que en cuartos, y una aportación coral el Madrid fue minando a su rival como gota malaya, para marcharse dos arriba al final del primer cuarto. No le había hecho falta un porcentaje ni siquiera aceptable en el tiro de tres (1/7), aunque el agujero en esa faceta del juego madridista comenzase a ser alarmante.

Tampoco le acompañaba el rebote, un tradicional aliado, al equipo de Chus Mateo, que pese a todo sostenía el pulso al Unicaja, entonces sin el brillo de la victoria contra el Barça. Era un duelo de los de picar piedra, de poder a poder. La entrada en combustión de Perry le devolvió el mando al conjunto andaluz, convencido de sus posibilidades de regresar a una final tres años después de aquella que perdió precisamente ante el Madrid en su feudo del Martín Carpena.

Entre Musa y sus penetraciones imposibles y Deck y su idilio con el reverso y la línea de fondo tiraban del Madrid sin noticia alguna del lanzamiento. En el lado verde, otro gran partido de Kravish, muy importante en la zona malagueña después de las lesiones de Augusto César Lima y Yankuba Sima.

Will Thomas y especialmente Osetkowski le echaron un mano tras la pausa para poner el +6 verde (43-49). Respondieron Williams-Goss y Deck, el que últimamente siempre está en el Madrid, pero poco más de los blancos. El desafío de los verdes seguía ganando enteros. Hasta los nueve puntos (57-66) elevó el equipo de Ibon Navarro su máxima renta. Y eso que el impredecible Brizuela no llegó a anotar una canasta en juego en todo el partido.

Tavares, solo y herido

Estaba concluyendo el tercer cuarto cuando el Chacho Rodríguez rubricó el segundo triple del Madrid. Significativo. Siete abajo comenzó el parcial decisivo el conjunto blanco, que se desesperaba a medida que corría el reloj, inexorable en la desventaja. Una canasta de tres de Kalinoski puso al borde del abismo al Madrid, con el Unicaja once arriba a falta de 7:25 para el final. Chus Mateo reunió a los suyos en busca de las soluciones que no se adivinaban, pero las malas noticias se le acumulaban al técnico blanco después de otro triple de Carter y la lesión de Musa.

Por si fuera poco, un choque de gigantes entre Tavares y Kravish dejó tocado al caboverdiano, con un corte en la cara y ensangrentado. Estaba medio enterrado el Madrid con el 66-80 a cinco minutos del final. El herido Tavares le echó arrestos al asunto para dignificar la proverbial fe de su equipo en el triunfo, pero no fue suficiente. En Badalona se escribe la leyenda del matagigantes. El Unicaja está en la final y además mediante leitmotiv circense del más difícil todavía.

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