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Gabi Veiga celebra uno de sus goles decisivos. Afp
Jornada 38

El Celta de Veiga sella la permanencia ante el Barça

Dos goles del canterano doblegaron a los de Xavi y fueron suficiente para que los celestes evitaran el descenso

Daniel Panero

Madrid

Domingo, 4 de junio 2023, 01:55

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El Celta de Vigo estará un año más en el máximo escalón del fútbol español y el máximo responsable es Gabri Veiga. El joven canterano, de apenas 21 años, fue el gran protagonista este domingo en el triunfo de los suyos por 2-1 ante el Barcelona con un doblete que pone sobre relieve la irrupción de un futbolista destinado a marcar una época. Sus dos goles dejaron en anécdota el tanto de Ansu Fati en la recta final y permiten al equipo olívico celebrar el centenario con los mejores.

Nervios, nervios y más nervios. Eso es lo que se sentía en Balaídos desde mucho antes de comenzar el choque. El Celta se jugaba la vida después de una errática segunda vuelta y recibía nada más y nada menos que a un campeón ya con bañador y chanclas. El Barça llegaba a la última fecha con despedidas adelantadas, rotaciones y una tensión competitiva en claro descenso. Esa diferencia de motivación se notó en un inicio de encuentro en el que los de Carvalhal apretaron en campo contrario, tuvieron una circulación rápida de balón e incluso asustaron a Ter Stegen con dos disparos de Gabri Veiga que, eso sí, no hicieron titubear al meta germano.

Celta

Iván Villar; Mingueza (Kevin Vázquez, min. 67), Unai Núñez, Domínguez, Javi Galán; Fran Beltrán, Óscar Rodríguez, Gabri Veiga (Cervi, min. 71); Carles Pérez, Luca de la Torre (Tapia, min. 70); Seferovic (Iago Aspas, min. 77)

2

-

1

Barcelona

Ter Stegen; Koundé, Christensen (Gavi, min. 46), Sergi Roberto, Marcos Alonso; Eric García (Pablo Torre, min. 72), Kessié, De Jong; Raphinha (Dembélé, min. 65), Lewandowski y Ferran (Ansu Fati, min. 65)

  • Goles: 1-0, min 42, Gabri Veiga. 2-0, min 65, Gabri Veiga. 2-1, min 79, Ansu Fati.

  • Árbitro: Juan Luis Pulido Santana. Amonestó a Ferran Torres, Raphinha, Cervi y Tapia.

Fue un arreón propiciado más por las circunstancias de ambos equipos que por una superioridad real en el terreno de juego. El Barça, que contó con un centro del campo novedoso con Eric García, Kessié y De Jong, poco a poco niveló las fuerzas y fue partícipe de un pequeño correcalles que pudo caer para cualquiera de los dos lados pero del que salió mal parado.

Los culés pudieron adelantarse si el VAR no hubiese anulado un tanto de Kessié por un fuera de juego milimétrico o si el costamarfileño hubiese tenido más puntería en un centro lateral medido de Lewandowski. No marcaron los de Xavi y Gabri Veiga demostró antes del descanso que está tocado por una varita mágica. El joven canterano, de apenas 21 años, apareció por enésima vez esta temporada y batió por bajo a Ter Stegen a la carrera para poner patas arriba Balaídos y pasar la patata caliente a otros estadios del fútbol español.

Tras la reanudación, Xavi trató de tener un mayor dominio del choque retrasando a Eric García al centro de la zaga y dando entrada de forma paulatina a Gavi, Dembélé y Ansu Fati, tres cambios que no modificaron la inercia del choque y que dieron paso al show de Gabri Veiga, un futbolista llamado a ser una auténtica estrella. Lo puede ser por la proyección que tiene, por su talento, y lo puede ser también porque este domingo fue capaz de echarse a la espalda a un club centenario como el Celta. La salvación no hubiera sido posible para los vigueses sin sus once goles y cuatro asistencias y tampoco sin su excelsa actuación ante el Barcelona. Marcó el primero en una conducción de crack y repitió en la segunda mitad con un centro chut que se envenenó y terminó colándose en la escuadra de un Iñaki Peña recién ingresado que debió pensar aquello de «si lo sé, no entro al campo».

A partir de ahí el Barça trató de reaccionar ante un Celta que dio un paso atrás para mantener el resultado. Logró reducir distancias con un tanto de Ansu Fati tras centro de Dembélé, pero fue demasiado tarde. Los culés terminan la Liga con apenas tres puntos de los últimos doce en juego, mientras que los vigueses cierran el curso con la alegría de la salvación pero con la amargura de ver como su bien más preciado podría tener las horas contadas en Balaídos. Gabri Veiga se besó el escudo, lloró y quién sabe si inició su despedida meses después de haber debutado con el Celta.

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