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Celebración Real Madrid

Cibeles vibra con el show de Ancelotti y recibe la promesa del Madrid de volver con la Champions

El campeón celebra su 36 título liguero con miles de aficionados y la cabeza puesta en la final de la Copa de Europa que disputará en Wembley

Isaac Asenjo

Madrid

Domingo, 12 de mayo 2024, 11:49

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En la clandestinidad de Valdebebas emprendieron los jugadores del Real Madrid un caluroso día con varias paradas en el asfalto hasta reunirse con los auténticos protagonistas de la celebración en diferido del título liguero logrado siete días atrás: los aficionados que se congregaron en Cibeles. Decenas de miles de personas armadas de paciencia para ver a sus ídolos aparecer, tras rendir pleitesía a las instituciones madrileñas así como a la Almudena, en la tradicional ofrenda a la patrona de la capital.

Hasta la fuente de la diosa llegó el autobús descapotable de los campeones de liga por trigesimosexta vez en su historia después de aguantar bendiciones y escuchar los discursos de la madridista Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad, y José Luis Martínez Almeida, alcalde de conocido sentimiento rojiblanco.

Con el campeones en letras moradas y amarillas, el vehículo engalanado con el 36 y en una pasarela blanca inmaculada de, justo quince peldaños, empezaron la fiesta, sin una gota de alcohol, pero con dj y confeti incluido. Aunque la auténtica juerga la esperan para el próximo 2 de junio sin son capaces de alzar por decimoquinta vez la Liga de Campeones en la final que disputan un día antes en Wembley ante el Dortmund. «Nos dejaremos el alma para volver», repitieron varias veces los futbolistas durante el recorrido que duró algo más de cuatro horas.

Poco antes de las 10 de la mañana Pedro Rocha, electo presidente de la Federación Española de Fútbol recibió uno a uno a los componentes de la plantilla madidista en el campo de entrenamiento de Valdebebas, debidamente trajeados, junto a Florentino Pérez, presidente y 'capitán del barco' de los 'marineros' que dirige Ancelotti. No estuvo por allí sin embargo Vicente del Bosque, que preside el organismo creado por el CSD para meter en cintura a la FEF, sumida en una grave crisis desde hace nueve meses, desde el beso no consentido de Rubiales a Jenni Hermoso a la supuesta trama delictiva de la Operación Brody.

Uniformados al estilo de Will Smith en 'men in black' y a puerta cerrada, por los desajustes del calendario, recibieron el trofeo de manos del sustituto del mandamás del fútbol español. Una imagen bien distinta para levantar el título de una liga casi impecable para los de Chamartín.

De ahí a la Puerta del Sol, sede de la Comunidad, donde sonó el himno del Madrid de toda la vida, el del noble y bélico adalid, y las mocitas madrileñas. «Este grupo ha sabido levantarse lesiones muy graves que han puesto en riesgo nuestros objetivos, y rebelarse ante una situación que parecía irreversible. Es una actitud ante la vida», destacó Florentino Pérez, que prometió volver «con la decimoquinta Copa de Europa» en la que será la final 18 de Champions para el equipo en toda su historia, la sexta en las últimas once temporadas.

El dirigente dio el testigo a Díaz Ayuso, que con una camiseta del equipo y con el 1 a la espalda hizo hincapié en que «el Madrid símbolo de la altura miras y de triunfo sin complejos». Elogios repetidos también por el colchonero Almeida, que no se cortó en destacar que los niños presenten pedían a Mbappé para la próxima temporada, así como que «es difícil encontrar quien reúna los valores y se fume un puro como Ancelotti».

Baile y puro para Ancelotti

El preparador italiano, que ha sentado cátedra como gestor en el Bernabéu y fue uno de los que más feliz estuvo en Cibeles, repitió su instantánea más viral con gafas de sol oscuras y puro habano rodeado de sus jugadores como hace un par de temporadas. El de Reggiolo, que bailó los pasos prohibidos con Camavinga al ritmo de La La Love You, el grupo español de moda, alzó el trofeo varias veces, agarró el micrófono, coreó a la afición del Madrid y se animó con cánticos.

Al grito de «campeones» saludaron los jugadores en un abarrotado kilómetro cero de la capital, primero, y en la monumental fuente después, en la que los presentes, animados por el preparador italiano, cantaron un poco desafinados el himno moderno del equipo. «Estar preparados para lo que se nos viene», advirtió Joselu, héroe ante el Bayern de Múnich, mientras se pedía el Balón de Oro para un Vinicius que como uno de líderes de la plantilla se arrancó con el micrófono con el clásico «cómo no te voy a querer si fuiste campeón de Europa una y otra vez».

Aclamados los futbolistas, Nacho, por primera vez como capitán, pidió un aplauso para Courtois, Militao y Alaba, lesionados durante la mayor parte de la temporada. «El loco está aquí» dijo Rüdiger, líder indiscutible de la retaguardia blanca. «En Wembley vamos a ganar», anunció Jude Bellingham en las primeras palabras en español que se recuerdan del talentoso británico. «En tres semanas no vemos aquí otra vez», volvió a advertir Kroos tras pedir el público su renovación junto a la de Modric. El alemán y el croata finalizan contrato en poco menos de dos meses y ninguno de los dos se ha manifestado públicamente sobre su futuro.

El momento más esperado para el capitán Nacho

El punto álgido del festejo llegó a casi 30 grados de temperatura, ya con los jugadores de blanco y con el escudo del Madrid en el pecho, en el mítico símbolo de la ciudad para los forofos merengues, donde Nacho Fernández, como capitán del equipo, al borde de las lágrimas y tras más de dos tercios de su vida en el club, puso la bufanda y bandera a modo de capa en las alturas de una diosa a la que besó en la mejilla a ritmo del 'We are the Champions', ante la mirada de los asistentes, que contemplaron como instantes antes los futbolistas se arrancaban a bailar una conga en el centro del escenario. «Hay que vivir el momento porque es un día mágico. Ya habrá tiempo de pensar en el futuro, que ya sé lo que queremos todos, pero vamos a disfrutar del día de hoy, que es importante», imploró el central.

El internacional español, junto a Luka Modric, entró el pasado fin de semana en la historia dorada del club, al igualar a Marcelo y Benzema como jugadores de la historia de la entidad con más títulos. Todos ellos han sido campeones 25 veces y entran dentro del ciclo más laureado de la historia de un club que quiere poner el broche de oro con otra Copa de Europa, la sexta en las últimas once temporadas. Un rendimiento continental reciente que demuestra la buena salud competitiva del Real Madrid en una última década prodigiosa a nivel de trofeos, dejando atrás fantasmas de finales de la década de los 2000. Y es que la Liga de Campeones siempre fue el termómetro del vigor deportivo de las plantillas madridistas, con un rendimiento estable de notable alto en los últimos once años.

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