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Sergio Pérez, Max Verstappen y Carlos Sainz, en el podio del GP de Baréin. Andrej Isakovic (Afp)
Sainz se reivindica en el inicio de un Mundial ya escrito
GP de Baréin

Sainz se reivindica en el inicio de un Mundial ya escrito

Verstappen arrasa en la primera cita del año, por delante de Checo Pérez y del madrileño en un mal día de Fernando Alonso, que acaba noveno

David Sánchez de Castro

Madrid

Sábado, 2 de marzo 2024, 15:54

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El paseo marcial de Max Verstappen en el GP de Baréin no invita al optimismo tanto en cuanto había muchos que querían ver espectáculo este año. El tricampeón del mundo arrasó sin piedad en la primera cita del año, con una nueva victoria en la que estuvo acompañado por Sergio Pérez y un Carlos Sainz que empieza la temporada mojándole la oreja a Charles Leclerc.

El que también se llevó un baño, pero en este caso de realidad, fue Fernando Alonso. El piloto asturiano salía sexto tras un buen sábado, pero acabó noveno y puede dar gracias. La notable falta de velocidad, algo que en teoría habían potenciado en el desarrollo del AMR24, fue más que visible desde el principio de la carrera. Falto de rendimiento, puntuar se antojaba lo máximo a lo que podía aspirar, lo que da paso a dos posibles planteamientos: o se mejora con poco que se pueda hacer, o bien debe saltar todo por los aires. La mezcla de decepción con resignación que tenía en el rostro el español al bajarse de su monoplaza tras una carrera en la que, por otro lado, no hubo nada de acción, lo resume todo. Y es que ya desde el principio se vio que la apuesta española en esta carrera no iba a ser la del coche verde, sino la del rojo.

Aunque hubo opciones de verse arriba, Sainz se quedó corto en el ataque a Russell en la salida. Los 350 metros hasta la primera curva no fueron suficientes para superar al de Mercedes, que enseguida se vio con ganas y fuerza para intentar lo imposible: cazar a Verstappen. El principal perjudicado por la arrancada de Sainz, según la visión de sus seguidores, fue Alonso, que intentó ganar posiciones por fuera y se quedó atrapado. Fue un momento clave, ya que jamás en lo que restó de prueba tuvo más opciones de llegar a la parte alta.

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Y es que mientras Verstappen se iba, los españoles intentaban aferrarse a sus opciones. Carlos Sainz se vio pronto superado por Sergio Pérez, que pese a arrancar quinto tiró de la superioridad del RB20 para asentarse como escudero del primer ganador de la temporada (y salvo sorpresa, de la gran mayoría de las carreras). La pelea por el tercer puesto estuvo mucho más debatida porque Charles Leclerc, con más dificultades de lo esperado, se vio pronto superado por su compañero Sainz y por otros. Sujetar el SF24 fue más complicado en su coche que en el del español.

Para Alonso fue una primera parte de la carrera de sudar para resistir. El asturiano avanzaba antes de la salida que su simulación les daba una más que mejorable novena posición, y pronto se vio ahí. Peor le fue a su compañero, Lance Stroll, que recibió un toque en la primera curva y se quedó lejos.

La garra de Sainz y la 'bola de cristal' de Alonso

Con una primera parada en boxes temprana para casi todos, que decidieron casi el devenir del resto de la prueba, Sainz se quitó de encima a George Russell, que pronto tuvo que estar más pendiente del retrovisor por sujetar el cuarto puesto. El británico se vio pronto peleando con Leclerc, al que le costó sudor y lágrimas aguantar en la zona alta.

La carrera se hizo más aburrida y anodina de lo esperado. Pocos adelantamientos y demasiado respeto entre los pilotos, conscientes de que tienen que gestionar fuerzas para un año de 24 grandes premios y mucho aún por decidir. Por ello, que Lewis Hamilton haya acabado la carrera séptimo en una prueba en la que condujo durante buena parte con el asiento rajado, tiene más mérito.

A Alonso, noveno al final, le costó más de lo esperado sumar esos dos puntos. Después del ilusionante viernes que había tenido, muy por encima de las expectativas según señaló, muy pronto se vio fuera de toda opción de pelea. La notable falta de velocidad que se detectó en el AMR24 no es una buena noticia, ni mucho menos, para las esperanzas que había sobre él, especialmente porque es la previsión que tienen para el resto de este arranque del Mundial. «Esta es la realidad», se resignaba un Alonso resignado.

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