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O. Chamorro

El Banco de España confía en que la economía crezca un 2,3% con los alimentos por las nubes

El organismo mejora sus previsiones de inflación y de PIB gracias al buen ritmo del mercado laboral, con una tasa de paro que bajará por primera vez del 12%

Lunes, 19 de junio 2023, 14:01

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La economía crecerá un 2,3% este año, siete décimas por encima de lo previsto por el Banco de España hace solo tres meses y superando así incluso las optimistas estimaciones que el Gobierno envió a Bruselas en su Programa de Estabilidad (2,1%). La razón fundamental de esta mejora es la revisión por parte del INE de las tasas de crecimiento de la segunda mitad de 2022 y el «elevado dinamismo» que la economía ha mostrado en los primeros seis meses de este año, aseguró este lunes el organismo.

Además, calculan que la inflación llegará a situarse por debajo del 2% en junio (en mayo marcó el 3,2%), pero repuntará en la segunda mitad del año y se mantendrá elevada en 2024 al retirar las medidas anticrisis. Aun así, el organismo revisa a la baja sus previsiones para este año hasta el 3,2%, medio punto menos que en sus estimaciones de marzo, por un descenso más intenso de los precios de la energía, aunque la inflación subyacente se revisa dos décimas al alza (4,1%).

A nivel trimestral, calcula que en el segundo tramo el dinamismo económico se ha acelerado, por lo que el PIB podría llegar al 0,6% frente al 0,5% del primer trimestre. Y eso que el director general de Estadística del Banco de España, Ángel Gavilán, incidió durante la presentación del informe en que la brecha que se abrió durante la pandemia entre el PIB de España y el del conjunto de la eurozona está lejos de cerrarse. Por ello, aunque el nuestro será el país con una mayor tasa de crecimiento interanual de la zona euro los próximos años, hasta final de 2025 esa brecha no comenzará a revertirse.

También apuntó Gavilán a cierto «enfriamiento» de la economía durante este trimestre sobre todo por los elevados precios que lastran el consumo. Así, la tasa de inflación se reducirá sobre todo por la caída de la energía, pero los alimentos seguirán por las nubes. En concreto, el organismo calcula que los alimentos cerrarán el año un 11,5% más caros que en 2022. Son siete décimas menos de lo que preveían en marzo pero aún en una tasa muy elevada. La presión descenderá el año que viene, cuando la inflación de los alimentos será del 4% para terminar de moderarse en 2025, cuando marcarán un 2,4%, en ambos años por debajo de su previsión anterior.

Consumo al ralentí

Una inflación que aún mantiene el consumo bastante parado. En concreto, la demanda nacional cayó un 0,8% en el primer trimestre. Pero para 2024 y 2025 el Banco de España prevé que el crecimiento económico vuelva a descansar en la expansión del consumo privado.

Porque según sus proyecciones el dinamismo del mercado laboral favorecerá la recuperación del consumo de los hogares. El Banco de España presentó unas previsiones de empleo muy positivas, con una tasa de paro del 12,2% para este año (medio punto menos), pero sobre todo positivas para 2024 y 2025, cuando el desempleo bajará por primera vez del 12% hasta alcanzar el 11,3% dentro de dos años.

Esta mejora en las perspectivas del mercado de trabajo estimula el consumo porque cae el volumen de ahorro por precaución. Los españoles perciben que perder el empleo es más improbable ahora que antes, lo que contribuye a aumentar el consumo, sobre todo en el caso de los bienes duraderos, explicaron desde el Banco de España.

Márgenes empresariales

Y el consumo conseguirá mejorar los resultados de las empresas. El organismo presidido por Pablo Hernández de Cos constata que en los primeros meses de 2023 se ha prolongado el repunte de los márgenes empresariales, aunque reconoce que ha habido una «elevada heterogeneidad» entre sectores y empresas.

El Banco de España se alinea así con las últimas actualizaciones del resto de organismos tanto nacionales como internacionales que están a su vez asimilando sus previsiones a las que el Gobierno envió a Bruselas en el Programa de Estabilidad el pasado mes de abril. El mayor espaldarazo llegó la semana pasada de la mano de BBVA Research, que vaticinó que la economía crecerá este año un 2,4% y la inflación cerrará en el 3,4%. La OCDE fue un poco más prudente cuando a principios de mes pronosticó un aumento del PIB del 2,1% y un 3,9% de inflación a cierre de año. La Comisión Europea, por su parte, calcula un crecimiento del 1,9% en 2023 y una inflación del 4%.

Desde el Ministerio de Asuntos Económicos valoraron ayer muy positivamente estas previsiones y destacaron que el país «cumplirá holgadamente» sus objetivos fiscales. Y es que el organismo revisa las estimaciones fiscales a la baja, con unas proyecciones de déficit y deuda incluso más positivas que las del Gobierno. Concretamente, estima que el déficit público se situará en el -3,8% y la deuda pública se encontrará ya por debajo del 110% a cierre del año.

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