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Presentación del estudio entre empresas familiares.
El 93% de las empresas familiares priorizan el arraigo en el territorio

El 93% de las empresas familiares priorizan el arraigo en el territorio

Ven extremadamente importante el compromiso y mantener el empleo en la región

Martes, 24 de octubre 2023, 13:56

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La presencia de empresas familiares en un territorio tiene efectos en la sociedad y en la región que las vio nacer. Los objetivos a largo plazo de las empresas familiares y su arraigo con el entorno dan lugar a un mayor compromiso e incentivo de crear bienestar en ese lugar, que no cambia siquiera cuando se produce la expansión internacional, porque existe un vínculo emocional con el lugar y sus habitantes. Las empresas familiares contribuyen a la generación de polos de desarrollo y de actividad económica, y la creación de empleo que generan se refleja en el nivel de bienestar de la zona. Hay muchos ejemplos de ello, pero baste recordar el impacto en Arteixo (Coruña) de Inditex, o en Aguilar de Campoo de Galletas Gullón, etc.

El enraizamiento con la comunidad donde el fundador creó la empresa tiene un claro reflejo cuando se pregunta a las compañías familiares sobre su arraigo en el territorio. Una encuesta realizada por Sigma Dos entre empresas familiares en mayo y junio de este año refleja que el 92,5% de los socios del Instituto de Empresa Familiar (IEF) y de las Asociaciones Territoriales considera bastante o extremadamente importante el compromiso con el territorio y el 93% ve prioritario mantener el empleo en la región. Este vínculo de la empresa familiar con el entorno geográfico tiene impacto en la creación de espacios de dinamismo empresarial.

Prácticamente la totalidad de las empresas familiares nacen en un primer momento del ahorro o patrimonio familiar. Y los beneficios no distribuidos suelen ser la principal fuente que financia el crecimiento de las empresas familiares. Las familias, que han invertido una parte importante de su patrimonio y realizan un gran esfuerzo personal suelen tener un cuidado especial por cómo se desarrolla el negocio. Esto se traduce en una gestión más prudente y equilibrada, conscientes de que los riesgos son asumidos, de forma íntegra o muy elevada, por la familia. Según la encuesta de Sigma Dos realizada a empresas socias del IEF y miembros de las Asociaciones Territoriales, el 92,4% del capital de las compañías encuestadas estaba en manos de la familia propietaria. Además, los familiares suponen el 88,8% de los accionistas, el 72,3% de los miembros del consejo de administración y el 60,6% de los cargos de alta dirección.

Aunque toda empresa necesita beneficios para sobrevivir, la principal razón de ser de las empresas familiares es la continuidad de un proyecto empresarial que puedan transmitir a sus descendientes. Según los datos de la encuesta, el 78% de los asociados considera muy o extremadamente importante el traspaso del proyecto empresarial a la siguiente generación y el 92% considera muy o extremadamente importante garantizar la supervivencia de la compañía.

En cuanto al buen gobierno corporativo de las empresaa familiares, desde el IEF se ha impulsado el uso del protocolo con el objetivo de definir el acceso de los miembros de la familia a la gestión, perfilar políticas de dividendos y de financiación en relación con los miembros de la familia, crear fondos internos de autofinanciación para situaciones puntuales, definir interlocutores a nivel de grupo familiar con los gestores, determinar la información que es preciso suministrar a los grupos familiares, crear la asamblea y el consejo de familia o prever la sucesión de los fundadores. El 55% de los asociados cuenta ya con protocolo familiar. El presidente del Consejo Familiar del Grupo Uriach, Joaquín Uriach, ensalzó la importancia de tenerlo y recomendó durante su intervención a las empresas sin protocolo familiar que lo elaboren con expertos en dinámica familiar.

La elaboración de un protocolo familiar es un primer paso en la búsqueda de soluciones para problemas en el ámbito de la sucesión y de las relaciones entre familia y empresa o, al menos, un Plan de sucesión (de la propiedad y de la dirección), que concrete unos criterios para la elección del sucesor (la pertenencia a la familia, la experiencia o la formación …) junto con la disponibilidad de sistemas de valoración de acciones o el conocimiento del marco fiscal. La encuesta de Sigma Dos revela que el 55% de los asociados cuenta con un plan de sucesión para ordenar y coordinar el proceso de transición.

Una empresa familiar vigila más su reputación porque es el nombre de la familia el que está en juego también. Por ello, también hay una preocupación mayor por sus trabajadores. El 92,8% de las empresas consultadas en la encuesta considera bastante, muy o extremadamente importante apoyar la conciliación de la vida personal y laboral en la empresa.

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