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La comisaria de Energía, Kadri Simson, y el ministro checo de Industria, Josef Síkela. EFE

La UE acuerda un tope máximo al precio del gas de 180 euros

Los países europeos pactan el mecanismo regulador del mercado energético con el visto bueno de Alemania, la abstención de Países Bajos y Austria; y el 'no' de Hungría

OLATZ HerNÁNDEZ

Lunes, 19 de diciembre 2022, 17:06

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Los países de la Unión Europea (UE) han acordado este lunes aplicar un tope de 180 euros el megavatio hora (MWh) al precio de las importaciones de gas al continente. La propuesta llevaba semanas bloqueada por Alemania y Países Bajos, que veían en este mecanismo un riesgo para la seguridad del suministro. Sin embargo, los ministros de Energía han logrado acercar posturas y la herramienta será adoptada con el visto bueno de Berlín, la abstención de Austria y Holanda y el 'no' de Hungría. Este mecanismo se activará cuando se superen los 180 euros en el mercado europeo durante tres días seguidos y, al mismo tiempo, haya una diferencia de 35 euros respecto a los mercados internacionales.

El objetivo final de la UE era mandar una «señal fuerte» a los mercados, de que el bloque no pagará cualquier precio por el gas en el marco de la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania. Y finalmente se ha logrado, aunque no por unanimidad. Los Veintisiete han ajustado la propuesta inicial de Bruselas que planteó un techo de 275 euros al gas, muy lejos de lo que pedían países como España, Bélgica o Grecia.

El mecanismo entrará en funcionamiento a partir del 1 de febrero de 2023 y se activará automáticamente en cuanto se cumplan los tres requisitos fijados: un precio superior a 180 euros/MWh durante tres días seguidos y con una diferencia de 35 euros respecto al resto de mercados internacionales. Una vez activado, el mecanismo se aplicará durante 20 días.

El principal escollo de la negociación ha sido el precio de activación, que algunos consideraban demasiado alto para entrar en funcionamiento y otros, demasiado bajo. Según apuntó la ministra de Energía francesa, Agnès Pannier-Runacher, lo realmente importante es que el mecanismo de corrección permita el seguimiento y una respuesta rápida en caso de actividad, algo que se puede lograr poniendo un «corto» plazo de activación. Las numerosas salvaguardas han acabado por convencer a Alemania, hasta ahora el país que más se oponía a esta medida.

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