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El presidente de la Generalitat y candidato de ERC a las elecciones catalanas del 12 de mayo, Pere Aragonés Efe
Aragonés busca un revulsivo para ERC y dice que solo estará en el Govern si lo lidera

Aragonés busca un revulsivo para ERC y dice que solo estará en el Govern si lo lidera

Puigdemont acusa a Illa de alimentar a la extrema derecha, mientras Sánchez se vuelca con un doblete en la recta final

Cristian Reino

Barcelona

Miércoles, 8 de mayo 2024, 13:50

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El fuego cruzado se recrudece entre el PSC, ERC y Junts a medida que se acerca la cita electoral del domingo en Cataluña. La batalla de las catalanas empezó como un duelo a tres y acaba con un mano a mano entre Salvador Illa y Carles Puigdemont, del que no quiere descolgarse Pere Aragonés.

Todos los candidatos se aferran a su golpe de efecto final, con el que 'robar' votos al adversario y movilizar a la parroquia local. Illa anunció en el debate de TV3 el fichaje como director de los Mossos de José Luis Trapero, mayor de la Policía catalana durante los críticos episodios de octubre de 2017. Los socialistas, que recibieron el apoyo de dos exconsejeros convergentes (Santi Vila y Miquel Sàmper), buscan además el arreón final con la doble presencia del presidente del Gobierno, este jueves en Vilanova (Barcelona) y este viernes en el acto de clausura en la capital catalana.

El exministro de Sanidad encabeza las encuestas, pero Puigdemont se acerca. El expresidente de la Generalitat transmite moral de victoria y mañana tiene planeado un baño de masas en el acto de cierre en Elna (Francia). Quienes lo tienen más crudo son los republicanos. Aragonès echó ayer el resto y aseguró que solo seguirá formando parte del Govern si es para continuar como presidente. Descartó integrarse en el Gobierno catalán como vicepresidente, el puesto que tenía con Quim Torra.

Aragonès trata así de movilizar a los suyos e intentar insuflarles moral, en un contexto en que las encuestas castigan a ERC. Los republicanos llevan días asegurando que la remontada es posible y que aún queda una bolsa muy grande de indecisos en el flanco republicano. El candidato de Esquerra, en cambio, en el primer reconocimiento público de que el domingo el resultado puede serle desfavorable, no rechazó ser el líder de la oposición agitando que el PSC y Junts acaben pactando. Mientras Puigdemont alerta contra el tripartito de izquierdas, Aragonès hace lo propio contra la sociovergencia. El independentismo, muy enfrentado y atomizado, podría perder la mayoría absoluta por primera vez desde el inicio del 'procés'.

Ambigüedad sobre los pactos

Aragonès elevó ayer el tono contra Junts. Evitó situar como prioritario un acuerdo con Puigdemont y además puso en cuarentena un eventual pacto entre soberanistas. También reveló una conversación con el expresident en la que le habría dicho que no sabía en qué lugar de la mesa se sienta ERC, «si en el lado del Gobierno o en el de la independencia».

Esquera trata de distanciarse de Puigdemont, que quiere concentrar el voto secesionista y quien apela al voto útil del independentismo desde el reclamo de que votar a Junts es la única opción que puede ganar al PSC. Puigdemont lleva días tratando de movilizar a los suyos. Ayer dijo que solo se plantea pactar con ERC y dio por hecho que el eterno empate entre las dos formaciones secesionistas se romperá este domingo, a su juicio, a su favor. El líder de Junts está centrando los mensajes finales de campaña en atacar a Illa, al que acusa de alimentar a la extrema derecha independentista para perjudicarle. A su entender ha dado «altavoz» a Aliança Catalana con fines electorales, como hizo en el pasado en Francia Mitterrand con Le Pen.

Precisamente ayer, el PSC, ERC, Junts, la CUP y los comunes suscribieron una declaración conjunta según la cual se comprometen a no pactar con la ultraderecha, ni con Vox ni con Aliança Catalana. Todos ellos prometen no aceptar ni por acción ni por omisión los votos de estas dos formaciones de la ultraderecha para armar una mayoría para la investidura o para formar gobierno. Este veto a la extrema derecha puede tener su incidencia en la aritmética postelectoral. Las encuestas predicen que la mayoría absoluta secesionista solo sería posible si se suman los dos o cuatro escaños que puede obtener Aliança Catalana. Por tanto, los diputados ultras pueden ser decisivos.

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