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Kiko Rivera, en una imagen promocional. R. C.
«No sé ni cómo estoy vivo»

Kiko Rivera

Disc jockey y músico
«No sé ni cómo estoy vivo»

«Antes solo me saludaban las abuelas, ahora me conocen hasta los niños de siete años», afirma el artista que lanza este viernes su nueva canción, 'Malibú'

Iker Cortés

Madrid

Jueves, 14 de marzo 2024, 00:59

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Hace año y medio la vida de Kiko Rivera (Sevilla, 40 años) daba un vuelco importante. La madrugada del 21 de octubre de 2022, el dj y artista se quedó dormido en el sofá y soñó que caía al vacío. En realidad, se había dado de bruces contra el suelo. Al tratar de levantarse, se percató de que el lado izquierdo de su cuerpo no respondía. «¡Vaya mala postura he cogido, que se me ha dormido el cuerpo entero, cojones!», pensó. Se acercó al baño como pudo, se miró al espejo y tenía la boca «doblada», pero se metió en la cama con un «que sea lo que Dios quiera» en la cabeza.

Al día siguiente, ingresaba en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla tras haber sufrido un ictus isquémico que casi se lo lleva al otro barrio. «La vida me ha dado una segunda oportunidad y no pienso desaprovecharla. He vuelto a nacer», escribía a las pocas horas. Y vaya si lo hizo. Nueve meses después lanzaba 'El mambo', un tema que salió en julio del pasado año y que, con el paso de los meses, acabó alcanzando el doble platino, con más de 50 millones de reproducciones en Spotify y otros 20 millones en YouTube. El artista regresa ahora con 'Malibú', una canción fresquita que anticipa el verano.

-El tema sale este viernes, mediados de marzo. ¿Por qué tan pronto?

-Ya me pasó con 'El mambo', que lo sacamos en julio, que es pleno verano, y no explotó en verano. Por eso hemos decidido sacarlo un poquito antes, para que tenga su proceso. Ahora salen muchos temas semanalmente y, en apenas diez o quince días, una canción ya la consideran, entre comillas, antigua. A mí me gusta esperar, como ocurrió con 'El mambo', que se viralizó. Hemos decidido darle un poco de recorrido para que una no pise a la otra y que así puedan ir juntas de la mano hacia el verano. Y no descarto sacar uno o dos temas más antes de que llegue el verano, pero bueno eso está por ver porque yo prefiero calidad antes que cantidad. Estoy sacando sota, caballo y rey y muy llevado a sonidos 2011-2012, con el electrolatino cuando estaba en alza, pero con sonidos actuales de ahora, con jergas de hoy en día, que eso me ha fallado a mí años atrás. Lo hemos solucionado fichando a un nuevo miembro del equipo de composición que pertenece a la generación de hoy en día y es el que aporta esa jerga, esa manera de hablar que tienen los chavales, que a mí ya con 40 años pues hay cosas que se me escapan y que no entiendo, aunque me considero joven.

-¿A qué suena 'Malibú'?

-'Malibú' suena a verano, a diversión, a fiesta. Para mí lo más importante es que la gente se lo pase bien, tío. Estoy haciendo mucho hincapié en 'El mambo' porque no tuve la oportunidad en su momento y es mi mayor éxito.

-¿Qué es el éxito para Kiko Rivera?

-Después de tantos años, me he dado cuenta de lo que es realmente el éxito y no son los 50 millones de reproducciones en Spotify, ni que vaya a una discoteca y pinche 'El mambo', baje el fader y todo el mundo la esté cantando. Eso es muy bonito y es el premio al trabajo duro y a la constancia, pero el éxito para mí, por ejemplo, es lo que me ha sucedido hoy comiendo.

-Cuénteme.

-Hoy juega el Madrid la Champions -la entrevista se hizo el pasado 6 de marzo- y había una familia que era de Marbella. Se han acercado unos siete niños de entre 7 y 9 años y cuando me han visto han puesto cara de «oh my god, Kiko Rivera». Y eso antes no me pasaba, antes solo me saludaban las abuelas (ríe). Esta generación nueva me la he ganado gracias a 'El mambo'. Cuando me iba, un niño se ha acercado y me ha dicho: «¡Kiko, escucho 'El mambo' todos los días!». Se me ponen los pelos de punta y esto para mí es el éxito porque que a mí me conozca la gente no tiene ningún mérito. Es decir, yo soy hijo de Isabel Pantoja y de Paquirri, todo el mundo me conoce de toda la puta vida de Dios. Pero el niño de 8 años, no. Ese niño no me ha seguido a mí en televisión, no ha visto a Kiko Rivera personaje. A él le ha gustado la canción de 'El mambo' y como le ha gustado la canción le gusta Kiko Rivera y ese es para mí el éxito puro.

-Ser hijo de Isabel Pantoja, ¿se lo ha puesto más fácil o más difícil?

-Más difícil porque te toman menos en serio y tienes que demostrar mucho más. Las nuevas generaciones, te estoy hablando de chavales desde los siete a los diecisiete años, no tienen prejuicios porque no te han visto antes en nada, no saben nada de ti y solo me conocen por mi música. Lo que más quiero hacer es cuidar a esa nueva generación que me ha abierto las puertas, que me ha hecho sentir artista de nuevo, después de diez años intentando hacer un éxito que no llegaba. Es como que muchas veces te entraban ganas de tirar la toalla y no lo hacías, ¿no? Y al final, pues, se consiguió. Y sobre todo, en solitario, sin ninguna colaboración en el tema, que es aún más difícil. Así que estoy en el mejor momento de mi vida, laboralmente, y voy a estar eternamente agradecido a la gente que ha hecho que eso sea posible. Mientras la salud me lo permita, aquí va a haber Kiko Rivera para rato, tío.

En la música

«Ser hijo de Isabel Pantoja me ha puesto las cosas más difíciles porque te toman menos en serio y tienes que demostrar mucho más»

-¿'Malibú' es más para bailar con los amigos o con la pareja?

-¡Ostras! Yo creo que es muy bailable en todos los sentidos, porque si tienes pareja y te quieres echar un bailecito ahí, para que luego pase lo que pase, pues también está bien. Que vas de despedida de soltero con los colegas, también te vale. Pero es que también le vale a los niños. Es decir, no te encuentras ni una palabra que no puedan escuchar todas las edades. Es algo que intento cumplir en todas mis canciones y creo que lo vengo haciendo desde hace trece años: que sea apta para todos los públicos te abre todas las puertas posibles.

-Hablaba de que es una canción que llama a la fiesta. Las ganas de fiesta no se acaban nunca, ¿no?

-Esperemos que no, tío. Yo creo que el ocio es muy importante en la vida de las personas, porque todos tienen sus trabajos y unos trabajan en lo que les gusta y son unos suertudos, como yo, otros no trabajan donde les gusta, pero tienen que trabajar porque tienen que vivir. Todos, absolutamente todos, tenemos problemas, pero cuando salimos de fiesta queremos dejar los problemas a un lado para pasarlo bien. 'Malibú' es para pasarlo bien. No habla de problemas, al revés, habla de alegrías, que creo que nos hace falta a todos música que te ponga alegre y, oye, que también he hecho música romántica que se te escapa la lagrimita y que es bonito, pero ya tenemos todos muchos problemas. Vamos a divertirnos.

Tres sustos en dos años

-Contaba antes que hasta que la salud lo permita habrá Kiko Rivera para rato. Ha pasado año y medio desde que sufrió el ictus, ¿cómo se encuentra?

-Pues mira, gracias a Dios no hay mal que por bien no venga. Me he pegado dos sustos. En 2022, tuve un ictus, en 2023, angina de pecho, amago de infarto, y ese mismo año también me dio un infarto en la rodilla, que hoy vengo con dolores bastante jodidos, pero no me impide realizar mis compromisos. Son los excesos de la vida de cuando uno es joven. Eso de «cuando seas mayor te pasarán factura» es verdad y yo lo estoy sufriendo y ahora intento cuidarme lo máximo posible porque también tengo más trabajo que antes. El éxito de este 2023 hace que el 2024 sea un verano cojonudo y con muchas, muchas cosas, y tengo que estar no al cien por cien sino al mil por mil.

Kiko Rivera, en otra imagen promocional. R. C.

-¿Ha conseguido dejar los malos hábitos?

-Sí, gracias a Dios.

-Debe de ser muy difícil, teniendo en cuenta que es un trabajo fundamentalmente nocturno y que la noche parece que llama a lo que llama.

-Parece no, llama. Es decir, yo llevo desde los 18 años dedicándome a la noche porque al final yo soy artista, pero también soy dj y pincho a altas horas de la madrugada, normalmente siempre entre las 2 y las 3 de la mañana, casi nunca antes. Entonces, durante muchos años he llevado una vida muy, muy, mala y no sé ni cómo estoy aquí vivo. Pero a día de hoy puedo decir que gracias a mi mujer, sobre todo, y a la gente que ha estado conmigo en todo momento, pues me siento orgulloso de llevar otro estilo de vida mucho más sana. Y hasta yo me impresiono de que ahora, cuando termino de pinchar en la discoteca, llego al hotel sereno, tío (ríe).

-¿Y ha necesitado ayuda psicológica?

-Sí, por supuesto, por supuesto, pero mi mejor psicólogo han sido mi mujer y mis hijos.

-Es importante conocer historias como la suya porque el tema de la salud mental sigue siendo algo tabú. ¿Por qué cree que es así?

-Bueno, yo pienso que todavía hay gente a la que le da vergüenza aceptar que tiene un problema. Hoy a un compañero tuyo le decía que la vida se divide en etapas. Si todavía eres joven y todavía nadie te ha ofrecido droga, el día que te lo ofrezcan, di que no. Si tienes la posibilidad y me estás escuchando, di que no, porque te va a gustar y te puede caer un problemón muy serio en tu vida. Que ya has pecado, pide ayuda. No creas eso de yo lo controlo, si solo lo hago los fines de semana, porque te estás engañando a ti mismo. Lo más importante para mí es la junta, la gente con la que te juntes. Si a ti te gusta la fiesta y a tus cuatro mejores amigos les gusta la fiesta más que a ti, pues con esos chavales ya no.

Salud mental

«Creo que sigue siendo un tema tabú porque todavía hay gente a la que le da vergüenza aceptar que tiene un problema»

-O sea, ha tenido que cambiar de amistades...

-Ya no. Ya sí puedo quedar con gente a la que quiero, que a lo mejor me traen malos recuerdos, pero ya tengo las herramientas para poder luchar contra eso. Y eso a mí me ha costado muchos disgustos, muchas discusiones y muchos sustos.

Su mayor temor

-Cuando tuvo el ictus, ¿qué es lo que más miedo le daba?

-Yo ahí lo único en lo que pensaba era en mis hijos y en mi mujer porque pensaba que me quedaba en el sitio. Fue un susto tremendo y yo ya no consumía. Solo pensaba: «¡Dios, no me puedo morir, tío! ¡Mis hijos!». Ni la fama, ni la música, ni la popularidad. Solo mi familia, mi mujer y mis hijos.

-¿Le ha dejado alguna secuela?

-Pues gracias a Dios no me ha dejado ninguna secuela. También el médico me dijo que tuve la suerte de que entró y salió. Es como un pequeño aviso que te da la vida de «tú sigue así porque como te equivoques otra vez te voy a joder y te voy a dejar en el sitio». Pero no me ha dejado ninguna secuela. Las primeras semanas, sí. Cuando salgo del hospital y me voy para casa, me costaba andar, me costaba moverme, incluso me costaba un poquito hablar también, pero fue desapareciendo y bueno, aquí me ves.

Consecuencias del ictus

«Gracias a Dios el ictus no me ha dejado ninguna secuela. El médico me dijo que tuve la suerte de que entró y salió»

-En casa habrá mamado mucha música de la mano de su madre. ¿Cree que algo de eso se ha trasladado a sus composiciones?

-No, pero no por nada en concreto. Es decir, yo me dedico a la música que me dedico, pero luego en mi día a día escucho música totalmente diferente. Me gusta la música clásica, que esto no se lo imagina nadie. Me gusta también Michael Jackson, los Beatles, Roxette... Luis Miguel es uno de mis cantantes favoritos. Es decir, que no estoy todo el día consumiendo reguetón. Y luego, aparte de hacer mis canciones y utilizar mi voz como herramienta para sacarlas, soy disc jockey, así que tengo que emplear al día, de lunes a lunes, entre tres y cuatro horas a ver qué sale nuevo, qué remixes se lanzan, qué remix puedo crear, qué canción puedo mezclar con otra. Al final tienes que estar al día para darle alegría a la gente.

-Después de un éxito como el de 'El mambo', ¿a uno no se le sube un poco a la cabeza?

-Qué va, tío. Yo ya vengo de vuelta, yo ya me he dado cuenta de que menos es más y eso se lo tengo que agradecer también a mi mujer, que me ha enseñado a ver la vida de otra manera. Yo vengo criado de una manera diferente, con casas maravillosas, juguetes por todos lados, gente del servicio que si quería una coca-cola, te la traía llamando a un teléfono. Pero eso lo aparté de mi vida en cuanto fui creciendo, no me sentía a gusto. Yo me siento un tío de lo más normal, me gusta vivir en el pueblo que vivo, bajar a comprar el pan en pijama, con zapatillas de casa, hablar con mi vecina, ir al bar a sentarme con los abueletes, hablar con ellos... Me encanta, es una cosa que me flipa y me siento me siento muy de barrio, de la calle.

-Resulta algo sorprendente, viniendo de donde viene...

-Es que, al final, cuando he ido a fiestas siempre me ha gustado estar en el barro. Cuando iba a ver a djs que a mí me gustaban, yo me ponía en primera fila a saltar como el que más y ahora soy yo el que está arriba. He tenido facilidades, en el sentido de que no me ha faltado de nada, pero a mí no me ha gustado que me den todo hecho, me gusta la vida que llevo ahora en un pueblo pequeñito, sin ningún tipo de lujos, vivo en una casa normal, llevando a mis hijas al colegio, recogiéndolas, llevándolas al parque, juntándome con gente del pueblo, que es lo que me gusta, así que me considero un tío muy normal.

-Y la prensa ya le ha dejado un poco en paz, ¿no?

-Mira, como no me meto en nada ya, cualquier movidilla que sale por ahí pues ya me resbala y me están dejando un poco más.

-¿Qué le pide al verano?

-Salud, como he estado a punto de palmarla, pues quiero salud para mí y para los míos.

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