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Julio Iglesias e Isabel Preysler, en su boda, en 1971. Archivo
Las 'novias' de Tamara Falcó

Las 'novias' de Tamara Falcó

La marquesa de Griñón podría haber encontrado la inspiración para su traje nupcial en los vestidos de novia que ya lucieron su madre y sus hermanas

Jueves, 6 de julio 2023, 00:49

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El vestido de novia de Tamara Falcó es, como suele ser habitual en cualquier boda que se precie, el secreto mejor guardado del enlace. Aunque, en su caso, la expectación es aún mayor después de que las fundadoras de la firma vasca Sophie et Voilà, Sofía Arribas y Saioa Goitia, que iban a diseñar su traje nupcial, se negasen a hacerlo. Así lo hicieron saber mediante un comunicado que hizo temblar los cimientos del papel couché. Llamaron plagiar a lo que Falcó calificó como inspirar. Y si hay una mujer en la vida de la marquesa de Griñón que sea un icono de estilo al que copiar, esa es su madre.

Isabel Preysler ha pronunciado en tres ocasiones el sí, quiero, por lo que su hija ha tenido bastante material en el que inspirarse. La primera de ellas -y la más mediática- fue con Julio Iglesias en 1971, en una popular finca de Toledo. Lo hizo con un diseño firmado por el maestro de la Alta Costura Pedro Rodríguez. Se trataba de un vestido tan sencillo como original confeccionado en crepe de seda, con manga larga y cuello alto. La cintura estaba marcada por un fajín -con el que ocultar su entonces secreto embarazo- en tono champán, a juego con los volantes de los puños. Para coronar su abullonado recogido se decantó por un velo de tul, mientras que como ramo llevó cuatro flores un tanto marchitas.

Las segundas nupcias de Isabel Preysler fueron con el padre de Tamara, Carlos Falcó. Fue el 23 de marzo de 1980, también en Toledo, concretamente en la ermita de Malpica de Tajo, donde se presentó con tres cuartos de hora de retraso. En esta ocasión, optó por un traje corto en seda color salmón de manga larga y encaje en el pecho del diseñador Jorge Gonçalvez. Un estilismo del que solo se hizo pública, muy a posteriori, una imagen, ya que fue un enlace que consiguieron llevar en la más estricta intimidad.

Una intimidad que no logró en su tercer y, por el momento, último enlace, que acabó siendo portada de su revista de cabecera. En 1988 se casó por lo civil con Miguel Boyer en los juzgados de la madrileña calle Pradillo. Adecuándose al tipo de ceremonia, Isabel Preysler lució un discreto traje de chaqueta y falda gris oscuro con ribetes de visón, acorde a la fecha en la que contrajeron matrimonio, el 2 de enero. Sustituyó el clásico ramo por una cartera de mano negra.

Imagen de Isabel Preysler y Miguel Boyer tras su boda civil.

De Chábeli a Ana

La elegancia de la matriarca dejó paso al exceso de Chábeli Iglesias. La hermana mayor de Tamara por parte de madre se casó por primera vez con el arquitecto Ricardo Bofill Jr. en 1993. Se enfundó un diseño de Dafnis palabra de honor inspirado en un Valentino, con encaje por doquier y una llamativa falda de puntilla de tres capas. Mucho más sencilla acudió a su boda con Christian Altaba, en 2001, al elegir un conjunto de chaqueta y falda en tono marfil y un tocado de flores.

Portada de ¡Hola! con la boda de Chábeli Iglesias con Ricardo Bofill Jr.

La última boda de la familia fue la de la pequeña del clan, Ana Boyer. Dio el sí, quiero al tenista Fernando Verdasco con un bohemio diseño del director creativo de Pronovias de entonces, Hervé Moreau. Pronovias, de silueta sirena y escote corazón confeccionado con pequeñas lentejuelas,, cristales y aplicaciones en guipur. Llamaban la atención los originales manguitos. De ellos salía un velo de tul de tres metros y medio. Como complementos, unas maravillosas joyas de oro blanco y diamantes de Suárez.

Imagen de la boda de Ana Boyer y Fernando Verdasco.

Muchos y diferentes estilos de lo que podría haber bebido Tamara Falcó para cincelar junto a Wes Gordon, el director creativo de Carolina Herrera, el vestido que lucirá este sábado en la que se ha considerado ya como la boda del año.

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