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Carlos III y Camila, coronados, saludan a la multitud desde el balcón de Buckingham

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Carlos III y Camila, coronados, saludan a la multitud desde el balcón de Buckingham Reuters

Carlos III inicia su reinado

El nuevo soberano reafirma su compromiso con la Commonwealth y con «todas las fes» en una ceremonia milenaria que revalida a Camila como reina consorte

Iñigo Gurruchaga

Londres

Sábado, 6 de mayo 2023

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El rey Carlos III ha sido coronado en la Abadía de Westminster en una ceremonia que la milenaria iglesia no había acogido desde 1953, cuando Isabel II inició simbólicamente su largo reinado. Los monarcas británicos ejercen sus funciones tras el fallecimiento de sus predecesores tras una coronación convertida en una celebración popular de nuevo reinado cuando su origen era un acto para la aristocracia, las monarquías extranjeras y la iglesia.

Los prolongados actos del duelo por el fallecimiento de Isabel II y de la anterior celebración de su Jubileo de Platino en 2022 no han restado glamour a la pompa de la monarquía británica para los entusiastas. Cientos de miles de personas se han congregado con ánimo festivo, a pesar de la lluvia, en el entorno de la abadía y del palacio real de Buckingham. El mal tiempo y las medidas de seguridad han restringido, no obstante, el número de asistentes. La ceremonia ha sido seguida por millones de espectadores en todo el mundo.

Cientos de miles de personas se han congregado pese a la lluvia.

En Trafalgar Square, que bordea el itinerario entre el palacio real y la abadía, se reunieron decenas de partidarios de la república, en torno a la estatua del primer rey Carlos, que fue ejecutado en el siglo XVII. El líder del grupo y otros manifestantes fueron detenidos por la Policía, que ya anunció que actuaría «de manera robusta contra cualquiera que intente debilitar esta celebración». Personas que veían la salida de la familia real hacia la abadía habrían abucheado a Andrés, el hermano del rey implicado en una denuncia de abusos a menores.

Enrique y Andrés, en un momento de la ceremonia.
Enrique y Andrés, en un momento de la ceremonia.

La nueva era carolina ha comenzando con la promesa de modernización y de mayor frugalidad en la institución de la monarquía. Acudieron esta vez unos 2.200 invitados cuando unos 8.000 contemplaron, apretados, la coronación de Isabel. El servicio fue también más breve que el de su madre, que se extendió durante tres horas. Y resultó también más puntual que la coronación de 1953. La lluvia estuvo presente en ambas efemérides.

Carlos III habló con el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, sobre posibles variaciones en la liturgia. Es un mosaico de rituales que se remontan a un milenio, y que se registraron en un libro y en fragmentos de documentos históricos. La construcción de la abadía fue obra de Eduardo el Confesor, que se había coronado en Winchester. Pero el invasor normando Guillermo El Conquistador quiso coronarse en Westminster para ganar legitimidad como rey inglés en la Navidad de 1066.

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El nuevo monarca británico ya había adelantado como príncipe de Gales su intención de cambiar el componente religioso del juramento, en el que el soberano se convierte en Defensor de la Fe como nuevo cabeza de la Iglesia de Inglaterra, la oficial del Estado. Se confirmó la tendencia ecuménica del rey en un añadido, en el que se comprometió a «fomentar un ambiente en el que gente de todas las fes y creencias puedan vivir libremente».

Carlos III es coronado formalmente como rey de Inglaterra.

Un cambio notable en esta coronación con respecto a la de Isabel II es la sustitución del Imperio en títulos, ritual y palabras por la Commonwealth. Carlos no ha tenido como príncipe de Gales la dedicación de su madre para mantener las reuniones y lazos con los 56 países miembros. Y la familia real ha perdido a Andrés, Enrique y Meghan para scubrir la agenda de eventos. Jefe de Estado nominal de catorce países miembros, Carlos III dará prioridad al cuidado de esas relaciones, que ayudan a la proyección del Reino Unido en el mundo

Los organizadores compusieron los colores de la bandera de Ucrania con las alfombras del templo. El rey también encargó nueva música, para un servicio con obras de Bach, Handel o Bruckner y en el que repitieron los clásicos ingleses en las ceremonias reales: Elgar, Walton, William y Purcell. Participaron cinco coros, una orquesta, bandas militares de trompetas... Carlos eligió su ropaje, inspirado en los hábitos de Jorge V, y también el de los príncipes de Gales.

Lealtad voluntaria

El arzobispo Welby desató la pasada semana una polémica al anunciar que en la ceremonia pediría a los feligreses y a los espectadores de la coronación a través de pantallas que jurasen lealtad al rey. La reacción fue más negativa que positiva y el líder espiritual de la Iglesia de Inglaterra intentó tranquilizar a la población asegurando que no era obligatorio sino voluntario.

Leyó su propuesta en la conclusión del servicio religioso: «Invito ahora a aquellos que desean ofrecer su apoyo que lo hagan, con un momento de reflexión privada, diciendo unidos que Dios salve al rey Carlos al final, o para aquellos que tengan las palabras delante, que las reciten enteras». Los asistentes respondieron: «Juro que seré verdaderamente leal a Su Majestad, a sus herederos y sucesores, de acuerdo con la ley. Que Dios me ayude». Un biógrafo de Carlos afirmó el viernes que al nuevo rey no le gustaba la idea de Welby.

La unción del nuevo soberano, con aceite sagrado traído de Jerusalén, realizada en un acto privado y también sagrado tras una pantalla de tapi, precedió a la coronación. Es común en la historia de muchos países y territorios. En el caso británico requiere ropajes dorados para el rey y una corona de oro macizo que pesa dos kilos y un cuarto. La reina Camila siguió el mismo ritual de unción y corona. La suya no es nueva como fue el caso en las consortes anteriores.

La diputada conservadora Penny Mordaunt transportando la Espada del Estado. Reuters

Los medios británicos han destacado sin embargo la heroicidad de Penny Mordaunt, diputada conservadora, ministra del Gobierno para relaciones con la Cámara de los Comunes y presidenta del Consejo Privado que reúne al monarca y diputados. En la procesión inicial del servicio, la coronación y el desfile final tuvo que transportar la Espada del Estado, de más de un metro y cercana a los cuatro kilos. Mordaunt habría diseñado su atuendo y lo habría comprado con su dinero, porque no había precedente de una mujer llevando el arma ornamental.

Una audiencia de jefes de Estado extranjeros, el 'establishment' político y representantes de organizaciones benéficas celebró la coronación de un rey popular, pero que no puede equipararse en sus primeros pasos con la admiración que despertaba la fallecida reina. Renueva, sin embargo, el sentimiento confortable de la tradición entre la mayoría de británicos. Almuerzos vecinales prolongarán la celebración del evento histórico con banquetes y fiestas callejeras este domingo. En 1953 llovía más, pero la masa de congregados frente al Palacio de Buckingham disfrutó tanto con la aparición en el balcón de Isabel II y de su familia a las 17.42 que reclamaron un bis. Hubo cinco: a las 19.20, 21.45, 22.40, 23.30 y la medianoche, después de lo cual se apagaron las luces del palacio. Tras regresar a Buckingham acompañado de una espectacular parada militar, Carlos III quizás evocó saludando a los congregados que en su primera aparición en ese balcón tenía dos años.

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