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Miles de personas se reunieron este lunes a lo largo de la Milla Real para dar un último adiós a Isabel II, cuyo féretro se trasladó desde el palacio real de Holyroodhouse hasta la catedral de San Giles, Edimburgo. REUTERS
Carlos III recorre el país mientras Edimburgo se despide de Isabel II

Carlos III recorre el país mientras Edimburgo se despide de Isabel II

El rey ofrece en sus primeros pasos un sentimiento de seguridad a la vez que miles de escoceses muestran sus respetos a la difunta monarca

ÍÑIGO GURRUCHAGA

Edimburgo

Lunes, 12 de septiembre 2022, 21:38

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El rey Carlos III participó este lunes en actos religiosos y encuentros políticos. Lideró la procesión de su familia y soldados de los regimientos escoceses, acompañando al féretro de Isabel II desde el palacio real de Holyroodhouse hasta la catedral de San Giles. Recibió el pésame de los parlamentos de Londres y Edimburgo, y participó en el velatorio de su madre. Este martes viaja a Irlanda del Norte.

El duelo por el fallecimiento del común de los mortales suele comenzar unos días más tarde que el suceso. A la conmoción le siguen múltiples decisiones, trámites burocráticos, visitas, ceremonias e incluso banquetes. La muerte de su madre en Balmoral ha añadido movimientos, pero el diseño de la sucesión por el rey y sus ayudantes le depara unos días en los que el afán de continuidad en la actividad de la institución parece superponerse al duelo privado.

A sus 73 años, demuestra energía. Uno de sus asistentes ha revelado a la prensa británica la dieta que sigue. Desayuna frutas y semillas. No come. Hacia la una suele dar un paseo. A las cinco toma té y sándwiches con su esposa, Camila. Y a las 20.30 en punto, una hora más en España, cena, más tarde que sus compatriotas. El asistente no revela qué cena, pero dice que después regresa a su despacho para trabajar hasta la medianoche.

A las diez acudió al Parlamento para oír Discursos de Condolencia en el Wesminster Hall, donde permanecerá hasta el funeral el féretro de su madre, cuando sea transportado desde Edimburgo, mañana. Fue un acto diferente al que se organizó tras la accesión de la reina en 1952. Se le llamó entonces una 'moción de simpatía y devoción a la reina', pero no hay en las notas oficiales señal de que la joven monarca estuviese presente. Winston Churchil fue entonces el principal orador. Fue un discurso sobre el rey, su viuda y la joven reina.

El presidente de la Cámara de los Comunes, Lindsay Hoyle, fue esta vez la estrella. Recordó que Isabel fue invitada para conmemorar la Gloriosa Revolución de 1688-89, que consagró la supremacía protestante y la del Parlamento sobre la Corona. Dijo Hoyle que hay un estilo británico en que el Parlamento invitase a la reina a celebrar una revolución que limitó el poder de la monarquía.

Conmoción

El discurso del rey como respuesta a los de los líderes de las cámaras de los Lores y de los Comunes tampoco ofreció revelaciones. Una nueva cita de Shakespeare, una definición del Parlamento, un apunte de su humildad al afirmar que espera, con la ayuda de Dios y el consejo de los parlamentarios, cumplir su resolución de seguir el ejemplo de su madre. El discurso del dimitido Boris Johnson sigue siendo el mejor de estos días.

La conmoción por la muerte de Isabel II expone intensamente ante el mundo los espectaculares rituales y también el tedio frecuente en la actividad pública de los monarcas en países estables. Los actos públicos en esta sucesión tan rápida también muestran la repetición incesante de las instituciones y la fe y ambigüedad de un público variado.

Entre los que abarrotaban de nuevo este lunes las aceras de la Milla Real había escoceses y británicos cuya lealtad a la figura de la reina fallecida y a la monarquía les lleva a estar presentes en estos actos. Hay quienes quieren ser testigos directos de un evento histórico. Hay, en una ciudad como Edimburgo, muchísimos turistas. Las voces españolas abundan estos días en la capital escocesa. Y ya hay gente reservando fragmentos de acera las procesiones del funeral en Londres, en siete días.

Dos escoceses han ofrecido su perspectiva sobre las circunstancias. El historiador Tom Devine, que expresó su apoyo a la independencia de Escocia en vísperas del referéndum de 2014 y fue nombrado 'Sir' por la reina en 2015, cree que no hay ningún peligro para la monarquía en esta transición y que Carlos III intentará seguir el ejemplo de su madre.

El ex primer ministro, Gordon Brown, cree que el nuevo rey va a promover «una monarquía más informal». «Va a ser en el futuro una monarquía más parecida a las escandinavas», según él. Lo cree por el afán del rey de ser más cercano con el público desde su accesión o su proyecto de reducir el tamaño de la Casa Real.

Anécdotas

Cuatro líderes, incluida Nicola Sturgeon, que se había entrevistado con el rey previamente, pronunciaron sus discursos en la Moción de Condolencia del Parlamento escocés. La ministra principal contó la anécdota de un encuentro con la reina en Balmoral en el que uno de sus perritos corgi intentó comerse un cable de la electricidad.

El rey, ataviado con falda escocesa, respondió a la moción con citas del poeta nacional, Robert Burns, y palabras poderosas de cosecha propia. «Mi madre encontró en las montañas escocesas y en el corazón de su gente un refugio y una casa», dijo Carlos III.

Era la intención del príncipe de Gales recorrer las naciones británicas inmediatamente después de la accesión. Los actos pueden ser excesivos, tediosos, y los discursos muy similares unos de otros, pero el nuevo rey está ofreciendo en sus primeros pasos un sentimiento de continuidad y seguridad en un país políticamente agitado desde la crisis financiera de 2008.

El rey visita mañana Irlanda del Norte. No habrá allí cortejos ni sesiones parlamentarias. No hay Parlamento, disuelto por la negativa del principal partido probritánico, el unionista DUP, a mantener las instituciones autonómicas mientras sigan vigentes controles fronterizos derivados del acuerdo con la Unión Europea para hacer realidad el 'Brexit'.

Las palabras entre los partidos probritánicos y proirlandeses se han endurecido y Liz Truss, que se hizo cargo del Gobierno británico dos días antes del fallecimiento de la reina, no ha aclarado aún si persistirá en un enfrentamiento con la UE o modificará el legado de Johnson en ese aspecto. Son cuestiones que no puede resolver el rey.

Como príncipe de Gales, Carlos visitó Irlanda del Norte en numerosas ocasiones y charló con líderes políticos que dirigían también el IRA cuando asesinó a su padrino y consejero, lord Mountbatten, el último virrey de India. Los republicanos irlandeses han expresado sus condolencias por el fallecimiento de Isabel II. Quizás el recuerdo de su padrino le acompañará en su primera visita a la región como rey.

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