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Una pareja visita la tumba de un familiar en un cementerio improvisado de Mariúpol en mayo. ALEXANDER ERMOCHENKO / REUTERS
El infierno de Mariúpol continúa

El infierno de Mariúpol continúa

Imágenes de satélites analizadas por la BBC muestran 1.500 fosas más cavadas desde junio, lo que eleva la cifra total a más de 4.600 desde el inicio de la guerra en una ciudad devastada

iñigo fernández de lucio

Lunes, 7 de noviembre 2022, 14:38

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Pocas ciudades en Ucrania representan tanto el horror de la guerra como Mariúpol. Este enclave estratégico en la orilla del mar Azov fue objetivo primordial de los rusos desde el inicio de la invasión y ha sido escenario de algunas de las mayores atrocidades cometidas hasta el momento. Algunas estimaciones realizadas por las autoridades ucranianas cifran en 25.000 los muertos en esta ciudad. Pero el horror puede ser mucho mayor.

Nuevas imágenes de satélite analizadas por la televisión británica BBC muestran que desde junio se han excavado 1.500 tumbas en Mariúpol. En total, hay 4.600 sepulturas en la ciudad desde el inicio de la guerra. Un gigantesco cementerio a cielo abierto.

El goteo de morgues ha sido incesante. La primera fosa común en el área fue hallada en abril en el pueblo de Mangush, situado a 20 kilómetros de Mariúpol. Se calcula que podría haber en ella entre 3.000 y 9.000 cadáveres. Después se han ido hallando otros muchos enterramientos masivos por todo el municipio y sus alrededores. Los últimos, los 1.500 desvelados este lunes.

Desde luego, Mariúpol no ha sido la única localidad en la que se han hallado fosas comunes. También ha sucedido en Izium o en Bucha, donde los rusos dejaron tras su retirada decenas de cadáveres de civiles ejecutados, unas imágenes que dieron la vuelta al mundo.

Las fotografías divulgadas este lunes por BBC muestran tres lugares de enterramientos que, según fuentes oficiales y testigos ucranianos, contienen miles de cuerpos. Varios vecinos citados por la cadena televisiva cuentan que en los últimos meses han visto a representantes de las autoridades rusas que ocuparon la ciudad retirar miles de cuerpos de entre los escombros. Entre 5.000 y 7.000 cadáveres quedaron enterrados entre las ruinas de la ciudad arrasada, según estimaciones del Gobierno de Kiev.

Los testigos presenciales han contado a las cámaras de la BBC que en estos largos meses de guerra no han podido dar sepultura a sus seres queridos. Muchos no saben ni siquiera dónde están. Podrían estar en fosas comunes en el centro de la ciudad tras la retirada de cuerpos de las calles durante los enfrentamientos.

«En algunos días terribles se nos comunicó que había más de cien cuerpos, a veces 150 cuerpos, que tenían que ser recogidos», ha dicho Vaagn Mnatsakanian, un residente que participó en equipos locales dedicados a la excavación de estas fosas para las autoridades municipales ucranianas. Otras personas han relatado que visitaron en verano morgues improvisadas en Mariúpol para intentar hallar a sus seres queridos. «La gente debe saber la verdad sobre estos horrores para que no vuelva a pasar», ha manifestado Tatiana, una mujer residente en la ciudad.

Arriba, sanitarios evacúan a una embarazada después de que Rusia bombardease una maternidad en Mariúpol, en marzo. Abajo a la izquierda, un miembro del batallón Azov durante el asedio por parte de las tropas invasoras de la acería Azovstal, que duró semanas. Abajo a la derecha, imagen aérea de la destrucción de Mariúpol, que antes de la guerra contaba con medio millón de habitantes. EFE / REUTERS / AFP
Imagen principal - Arriba, sanitarios evacúan a una embarazada después de que Rusia bombardease una maternidad en Mariúpol, en marzo. Abajo a la izquierda, un miembro del batallón Azov durante el asedio por parte de las tropas invasoras de la acería Azovstal, que duró semanas. Abajo a la derecha, imagen aérea de la destrucción de Mariúpol, que antes de la guerra contaba con medio millón de habitantes.
Imagen secundaria 1 - Arriba, sanitarios evacúan a una embarazada después de que Rusia bombardease una maternidad en Mariúpol, en marzo. Abajo a la izquierda, un miembro del batallón Azov durante el asedio por parte de las tropas invasoras de la acería Azovstal, que duró semanas. Abajo a la derecha, imagen aérea de la destrucción de Mariúpol, que antes de la guerra contaba con medio millón de habitantes.
Imagen secundaria 2 - Arriba, sanitarios evacúan a una embarazada después de que Rusia bombardease una maternidad en Mariúpol, en marzo. Abajo a la izquierda, un miembro del batallón Azov durante el asedio por parte de las tropas invasoras de la acería Azovstal, que duró semanas. Abajo a la derecha, imagen aérea de la destrucción de Mariúpol, que antes de la guerra contaba con medio millón de habitantes.

La acería Azovstal

Antes de la guerra Mariúpol tenía una población aproximada de 500.000 personas. Sufrió el asedio de las tropas rusas desde el primer día de la invasión, y fue sometida durante semanas a constantes bombardeos de artillería pesada.

Mariúpol fue la primera ciudad mártir de Ucrania. Las imágenes que llegaban en los primeros compases de la guerra fueron de una crudeza atroz. Allí tuvo lugar, por ejemplo, el bombardeo contra una maternidad con decenas de mujeres embarazadas dentro.

Los terribles combates se prolongaron durante semanas cuando los ucranianos en la zona se refugiaron en la acería Azovstal. Resistieron hasta finales de mayo, encabezados por soldados del batallón Azov, que en Rusia está considerado neonazi. Los enfrentamientos culminaron en un canje masivo de presos y la conquista definitiva del municipio por parte de Rusia.

El enclave portuario es de gran valor estratégico, simbólico y económico para Rusia. En el terreno económico se haría con el principal centro de la industria pesada y fabricación naval del país, además de arrebatar a la exrepública el mayor puerto comercial del mar de Azov. Desde aquí se exportaba grano y maquinaria pesada a Europa y Oriente Medio. Pero, además, la ciudad tiene un valor estratégico como núcleo de la franja sureste que los rusos han conquistado y un significado simbólico. Resistió a su Ejército al inicio de la guerra en Donbás en 2014 y es la sede del Batallón Azov, los «nazis» que Putin quiere eliminar. El infierno continúa.

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