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El líder del Partido Laborista, sir Keir Starmer, junto a la ministra de Hacienda británica, Rachel Reeves, en la primera jornada de la conferencia laborista. EFE/EPA/ADAM VAUGHAN
El laborismo no acaba de cautivar en la carrera electoral británica

El laborismo no acaba de cautivar en la carrera electoral británica

Las finanzas no permiten alegrías con el gasto a un equipo de Starmer obsesionado por la precaución

Íñigo Gurruchaga

Corresponsal. Londres

Lunes, 9 de octubre 2023, 17:26

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«En nuestra próxima conferencia, quiero hablar como la primera mujer Canciller del Tesoro en 800 años de historia», ha dicho este lunes la laborista Rachel Reeves en la conclusión de su discurso a la asamblea anual del principal partido de la oposición. Es un evento apagado por las noticias que provienen de Israel y de Gaza, y por la falta de brillo del partido de la izquierda británica.

Diecisiete puntos de ventaja en las últimas encuestas y la impresionante victoria en una elección local para sustituir a una diputada del partido independentista escocés (SNP) han reforzado la expectativa de que los laboristas formarán el Gobierno del Reino Unido tras los comicios en 2024. Pero el 55% de los encuestados no sabe qué quieren hacer.

La economista Reeves ha señalado cinco objetivos: crear empleo, reducir las facturas, reavivar los centros urbanos, más enseñantes y médicos en los servicios públicos, y seguridad energética. Gracias a un crecimiento que no se basará en subir impuestos y gastos, sino en la inversión de las empresas, según sus palabras. El sindicato Unite le ha pedido que nacionalice la electricidad y el gas.

El contexto financiero del Reino Unido está prohibiendo alegrías a los partidos británicos. La pasada semana, el primer ministro, Rishi Sunak, anunció la renuncia a la extensión de la línea de tren de alta velocidad entre Londres y Birmingham, y distribuirá lo que se ahorra ahora durante tres décadas para obras que beneficien el transporte en el norte de Inglaterra, Escocia y Gales.

En el Partido Conservador la disputa interna se expresa entre la cauta gestión de Sunak y su ministro de Economía y Hacienda, Jeremy Hunt, y la insistencia de su predecesora, Liz Truss, y sus seguidores en que las ideas que quiso poner en marcha en su mandato de mes y medio -reducción radical de impuestos y aumento del gasto mediante el préstamo- fomentarían el crecimiento.

Gobernar

Los laboristas de Starmer son el resultado de purgar a su predecesor, Jeremy Corbyn, y a diputados, candidatos y miembros del partido de la escuela 'corbynista'. Son asesorados por el estratega del 'Nuevo Laborismo', Peter Mandelson. El Instituto Tony Blair para el Cambio Global produce políticas y simposios que alimentan al abogado Starmer y sus colaboradores.

Blair heredó en 1997 una economía con crecimiento y aún así prometió en la campaña electoral que mantendría las magnitudes del último presupuesto del Ejecutivo de John Major. A medida que se acercan las elecciones, Reeves se ajusta más a los límites de lo posible. Su promesa de una gran inversión en energía verde se supedita ahora a la participación de la inversión privada.

Las encuestas dicen que los laboristas solo establecieron una ventaja en la intención de voto cuando Boris Johnson se enfangó en el 'partygate', el escándalo de los guateques en Downing Street de un Gobierno que imponía restricciones penosas a la población, para acabar con la pandemia. Y la ventaja aumento con el ridículo y costoso desorden provocado por Truss.

¿Puede obtener el laborismo una mayoría en las futuras elecciones? El experto más popular en demoscopia, sir John Curtice, dice que es probable, si el Gobierno de Sunak no restaura la reputación de los conservadores. Y que es casi seguro que los 'tories' no puedan gobernar, porque la suma de los escaños de la oposición sí dejará a Sunak en minoría.

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