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Liz Truss se ha convertido en la tercera mujer que ocupa el cargo de primer ministro en Reino Unido afp
Tras los pasos de Margaret Thatcher

Tras los pasos de Margaret Thatcher

Las comparaciones con la 'dama de hierro' abundan en el controvertido perfil político de la nueva 'premier' británica, donde llama la atención su radical conversión al conservadurismo y a la defensa del Brexit

Lunes, 5 de septiembre 2022, 13:43

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Elizabeth 'Liz' Truss, de 47 años, llega a lo más alto del Gobierno británico y del Partido Conservador después de un largo proceso de transformación política. Es hija de un profesor de matemática pura y de una enfermera, a los que ella ha descrito como «a la izquierda del Partido Laborista». De joven se declaró a favor del desarme nuclear y solía acompañar a sus padres a las manifestaciones antibelicistas cargada con misiles de cartón. Creció en Escocia y en la ciudad inglesa de Leeds. En Oxford estudió la carrera más común entre los políticos: Filosofía, Política y Economía. En su tiempo universitario fue presidenta de los estudiantes liberal demócratas. Reclamó desde esa posición el final de la monarquía –«no creemos que haya gente que ha nacido para gobernar»– y lideró a un grupo de defensores fervorosos de Europa. La sombra de esta eurofilia le ha perseguido muchos años tras su decisión de convertirse en partidaria del Brexit.

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Truss ha culminado su aspiración de encumbrarse como la tercera primera ministra que tiene el Reino Unido. Trabajó durante una década en cargos de dirección en la empresa privada y se estrenó como concejal en un distrito del sureste de Londres. En 2010 entró en la Cámara de los Comunes y en un par de años más pasó a tener una presencia de alto nivel en la política nacional. Ha ejercido como secretaria de Estado de Educación, ministra de Medio Ambiente, ministra de Justicia, secretaria en jefe del Tesoro, ministra de Comercio Exterior y, finalmente, titular de Exteriores.

Su activo perfil en redes sociales era ya un signo de su ambición por sustituir a Boris Johnson. Otro es su confesa admiración por Margaret Thatcher. De hecho, circulan las comparaciones entre la 'dama de hierro' de la guerra de las Malvinas y la primera ministra que ahora debe lidiar con el conflicto de Ucrania. Titubeó en la línea de salida para suceder al controvertido 'expremier' y recuperó fuerzas hasta colocarse en cabeza de la carrera. Los tories le han recompensado el esfuerzo.

«¿Quién es la genuina Liz Truss?», se preguntaba la presentadora Kay Burley con motivo de un programa en Sky News durante la carrera por la sucesión de Johnson. La ahora conversa, madre de dos hijos, tachaba hace años de «tragedia» la salida de la UE. «No quiero que mis hijos necesiten un visado para trabajar allí». También aseguraba, en un acto oficial en 1994, que «nosotros, liberales demócratas, creemos en las oportunidades para todos».

Cambió después de bando y escaló posiciones hasta asegurarse un escaño eminentemente conservador en un distrito rural de Norfolk (este de Inglaterra). Ganó la plaza en 2010 y a punto estuvo de perderla dos años más tarde al desvelarse que había tenido una relación extramarital con el diputado encargado de guiarle por el laberinto parlamentario. Salvó su carrera profesional y su matrimonio con el contable Hugh O'Leary, con quien tiene dos hijas. Protegida de David Cameron, en los puestos ministeriales que ocupóe dejó un reguero de incertidumbre y disgustos.

En 2016 se produjo una etapa de enorme tensión entre el Gobierno y la Judicatura. Se discutía si el Parlamento debía autorizar la activación del proceso de salida de la Unión Europea y el Alto Tribunal falló contra el Ejecutivo. Truss fue ese año ministra de Justicia. Votó por la permanencia e ignoró la llamada de socorro de los jueces cuando el tabloide 'Daily Mail' les acusó de ser «enemigos del pueblo».

La «tragedia triple»

Pero Truss se convirtió al Brexit. Las facciones ultraeuroescépticas de parlamentarios y activistas conservadores le apoyan. Y eso que en 2000 describió una eventual marcha del bloque europeo como una «tragedia triple» que se traduciría en «más reglas, más impresos y más retrasos en el comercio con la UE».

Johnson le confió el pasado diciembre la tortuosa puesta en práctica del Protocolo norirlandés del Acuerdo de Retirada y, tras un arranque positivo, cortó las negociaciones con la UE en un desafío legislativo que ha despertado la desconfianza de la Comisión y los líderes comunitarios. Truss dirige la iniciativa que echa tierra sobre compromisos sellados por el exprimer ministro respecto al control de mercancías en esta provincia de soberanía británica.

Para la Lord Canciller, todos estos bandazos ideológicos son fruto de un proceso natural. Eso sí, sin perder nunca de vista las reglas 'thatcheristas': «Libertad, impuestos bajos y Estado reducido». Sus críticos la consideran una veleta que se mueve según las tendencias predominantes.

En un especial de Sky, sugirió que se puede evitar la recesión económica que el Banco de Inglaterra proyecta para finales de año. «Podemos alterar el resultado y facilitar que la economía crezca», alega. Truss propone reducir la carga fiscal, a un coste de unos 35.000 millones de euros, y abolir la 'tasa verde' de los recibos de gas y electricidad. Es una fórmula populista que agrada a la militancia tory, pero puede causar la derrota del partido en las elecciones de 2024. «Truss está ganando la carrera apelando a la derecha de su partido», observa en 'The Times' el profesor John Curtice, al tiempo que predice dificultades para recuperar el «crucial terreno central» donde se deciden las generales.

La líder conservadora tiene un dilatado historial en el gabinete británico y ha visto pasar a tres exprimer ministros: David Cameron, Boris Johnson y Theresa May. En su último cargo al frente de la diplomacia se ha mostrado tan dura como su ex jefe con la guerra de Ucrania y promete endurecer las sanciones a Rusia. También ha anunciado que «reprenderá» en persona a su presidente, Vladimir Putin, en caso de que asista a la cumbre del G20 prevista en noviembre en Indonesia.

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