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Imagen de la reunión celebrada esta tarde. Foto: R.C. | Vídeo: EP

Sánchez da un paso definitivo y envía al número 3 del PSOE a legitimar a Puigdemont

La cita en Bruselas, parte del peaje para enfilar la investidura, se produjo ante un póster del 1-O en el aniversario de la fuga del expresident

Lunes, 30 de octubre 2023, 18:40

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Pedro Sánchez dio ayer, 48 horas después del comité federal del PSOE en el que plasmó su abierta defensa de la amnistía para los encausados del 'procés', uno de los pasos más simbólicos y de mayor peso político que le había requerido el secesionismo para avalar su investidura. El secretario de Organización de los socialistas, Santos Cerdán, viajó hasta Bruselas para reunirse en las dependencias de Junts en el Parlamento Europeo con Carles Puigdemont, en un gesto que rompe definitivamente el aislamiento político que pesaba sobre el expresidente de la Generalitat catalana fugado hace seis años de la justicia española y perseguido aún hoy por el Supremo por su liderazgo del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017.

La imagen de la reunión, que claramente enfila a Sánchez hacia una reelección que su partido pretende que cuaje en el Congreso la próxima semana, revela también con claridad hasta qué punto el PSOE ha decidido ignorar para poder gobernar muchos los planteamientos que, pese a sus concesiones a ERC como los indultos o la reforma del Código Penal que derogó la sedición y rebajó la malversación, aún defendía con firmeza la pasada legislatura en relación al independentismo catalán.

Puigdemont y Aragonés en una reunión en el mismo despacho donde se ha celebrado hoy y donde se ve la imagen del 1-O completa.
Puigdemont y Aragonés en una reunión en el mismo despacho donde se ha celebrado hoy y donde se ve la imagen del 1-O completa. R.C.

Puigdemont no solo está a un paso de lograr que los mismos delitos por los que Sánchez creía hace solo tres meses que debía ser juzgado queden impunes. Los socialistas también pagaron ayer el apoyo de Junts con algo menos tangible pero muy valioso para alguien que ha logrado mantener desde el 2017 un liderazgo moral sobre una parte secesionismo: la narrativa. El 30 de octubre es una fecha simbólica para el expresident; él mismo la recordó en sus redes sociales con un vídeo que rememora el inicio de su «exilio» tras abandonar España escondido en el maletero de un coche para eludir la justicia. Y la sala en la que tuvo lugar el encuentro está presidida por un póster del 1-O en el que se ve una urna utilizada en el referéndum declarado ilegal por el Constitucional.

La controvertida y arriesgada fotografía en Bruselas se escenificó además a horas de que el Congreso acoja hoy un acto de notable relevancia para la democracia española, la jura de la Constitución por la Princesa de Asturias y heredera al trono. Una ceremonia a la que han rechazado asistir Junts y el resto de los socios soberanistas con los que Sánchez pretende continuar en la Moncloa tras sobrevivir contra pronóstico    a los augurios del 23-J y después de haber perdido las elecciones ante Alberto Núñez Feijóo.

Fueron los propios partidos, el PSOE y JxC, los que informaron a media tarde, en sendos comunicados, de la reunión a la que ya había abierto camino, a modo de avanzadilla, la vicepresidenta segunda y líder de Sumar, Yolanda Díaz, a principios de septiembre. Una reunión en la que, además de Cerdán y el exgobernante catalán (al que los socialistas se refieren como «el president Carles Puigdemont»), estuvieron también presentes    la presidenta del grupo del PSOE en la Eurocámara, Iratxe García, el jefe de la delegación socialista, Javier Moreno, y el secretario general de Junts, Jordi Turull. Ambas partes constataron que la cita transcurrió en «buen ambiente» y que las negociaciones para la investidura «avanzan en la buena dirección». Y se emplazaron a «seguir hablando en los próximos días».

Actor para la legislatura

A la espera de cómo se materialice el acuerdo y a expensas de cómo sea recibido este acelerón por el resto de formaciones que están negociando con los socialistas –singularmente, ERC y el PNV–, la fotografía de ayer supone reconocer ya sin ambages a Puigdemont como un interlocutor homologable para la gobernabilidad española y su restitución como líder político pese a su huida en Waterloo. 

La intervención de Sánchez ante el comité federal del PSOE el sábado, en la que por primera vez defendió sin complejos la amnistía con el argumento de que el resultado del 23-J obliga a «hacer de la necesidad virtud», «en nombre de España» y por «el bien común», disparó las especulaciones sobre una investidura que podría consumarse sin agotar las semanas que quedan hasta el 27 de noviembre, fecha límite para convocar automáticamente otras elecciones. Y el comunicado que también ayer envió a los militantes de su partido defendiendo que el borrado de los delitos del 'procés' es hoy «el camino correcto» no hizo sino abundar en esa idea.

Los más optimistas en el entorno del presidente en funciones confiaban, y siguen haciéndolo, en que Sánchez llegue investido al congreso que los socialistas europeos celebran en Málaga el 10 y 11 de noviembre. Aunque tanto ERC como el PNV habían enfriado esta posibilidad en las últimas horas, la reunión con Puigdemont con un dirigente socialista con galones –e integrante, junto a los ministros Félix Bolaños y Marías Jesús Montero del reducido núcleo negociador de Moncloa– acelera sus opciones, aunque también hay quien invita a la prudencia. «Todas las garantías al 100% no las tenemos», dicen.

Tras formalizar las exigencias para la investidura en su conferencia, también en Bruselas, del 5 de septiembre, Puigdemont había asumido que ni la amnistía estará aprobada como tal para la investidura ni la oficialidad del catalán asumida por la UE. Con la incógnita aún de la literalidad de la ley que permitiría eliminar las cargas penales que pesan sobre él y el alcance de la misma sobre el resto de procesados, el expresident reclama que un mediador internacional verifique el cumplimiento de los potenciales acuerdos que acepte el PSOE, sin renunciar ni al referéndum de autodeterminación ni a la voluntad de repetir el 'procés' si lo ve pertinente.

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