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Irene Montero interviene este jueves en el debate de la propuesta socialista para reformar la ley del 'solo sí es sí' Jesús Hellín / Europa Press
El Gobierno echa tierra sobre su cisma por el 'sí es sí' para resistir

El Gobierno echa tierra sobre su cisma por el 'sí es sí' para resistir

Sánchez no expulsará a Podemos y Montero promete seguir trabajando por la ley tras aprobar el PSOE su reforma con el PP

Jueves, 20 de abril 2023, 00:45

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No fue el debate en el que el Congreso aprobó definitivamente la reforma de la ley del 'solo sí es sí' tan bronco como el del pleno que aceptó el pasado 7 de marzo su toma en consideración. La votación, que aunó a los socialistas con el PP, Cs, el PNV o el PDeCAT frente a Podemos, ERC, Bildu, Más País, Compromís y la CUP consumó una grave fractura en la coalición sobre la que sus principales actores pretenden, sin embargo, echar tierra. Ni Podemos dejará el Gobierno, como ratificó en su intervención Irene Montero, ni Pedro Sánchez, que este jueves eligió ausentarse en la Cámara baja para ir a hacer campaña contra los populares en Doñana, la expulsará.

Las cicatrices que deja en el Ejecutivo la proposición de ley con la que el PSOE aspira a redimirse ante su electorado por el casi millar de rebajas de condenas a agresores sexuales contabilizadas hasta la fecha son y serán, hasta el final de la legisltura, claramente visibles. En pleno año electoral, el socio minoritario del Gobierno incluso las lucirá con orgullo para demostrar de qué pasta están hechos realmente los socialistas y qué camino seguirían si ellos no estuvieran ahí para atarles en corto: el de la derecha.

Pero esa es la clave; que, de momento, su estrategia pasa por ejercer de contrapeso interno. Y que ambas formaciones se sienten condenadas a continuar andando juntas para tener opciones de seguir en el poder.

Saltar en otoño

En la dirección del PSOE no descartan que la visión de Podemos cambie si tras el 28 de mayo sus resultados se resienten y no alcanzan un acuerdo de coalición con Sumar. En ese caso, creen que los morados podrían tener la tentación de saltar del Ejecutivo, quizá en otoño, a un par de meses de las generales. Pero entienden que eso querría decir que ya han asumido que les toca pasar a la oposición y que su supervivencia requiere rearmarse volviendo al activismo. Y, aunque fuentes gubernamentales intuyen que la idea ya se les pudo pasar por la cabeza a finales del año pasado -«Especialmente, a Pablo (Iglesias)», dicen-, dan por hecho que ahora están en otra cosa.

Las relaciones de los morados y Yolanda Díaz -que aunque este jueves votó con su grupo ya había dejado claro con anterioridad que no compartía su posición- no atraviesan su mejor momento. Pero en el PSOE vaticinan que tras las locales autonómicas, la vicepresidenta «sabrá ser generosa» si Podemos llama a su puerta. Este jueves, a pesar de haber pedido el voto telemático en previsión de no poder asistir al pleno por un viaje a Nueva York, Díaz acabó ocupando su escaño con algo de retraso para evitar lecturas negativas y rebajar hostilidades.

Por lo pronto, con la batalla interna del 'sí es sí' ya perdida después de haber visto cómo los socialistas rechazaban todas sus enmiendas y se sentaban en cambio a pactar con el PP, Podemos evitó este jueves las palabras gruesas del 7 de marzo, cuando situó a lo socialistas dentro del «puñado de fascistas que quieren volver al silencio y a la culpa». Junto a Esquerra y Bildu, sí los acusó de auspiciar un «retroceso» en los derechos de las mujeres al promover un cambio que las obligará a volver a demostar con «las heridas» de su cuerpo «si se resistieron y cuánto se resistieron». Pero Montero, que en esta ocasión subió a la tribuna para defender personalmente la ley estrella de su Ministerio ahora corregida, argumentó que, precisamente por eso, ella debe continuar.

La ministra adujo que ahora es aún más importante «acelerar» el desarrollo de toda la parte de la ley que sigue viva, especializar la justicia, aprobar partidas presupuestarias para garantizar la asistencia gratuita de las víctimas, formar a quienes operan con ellas y crear centros de cercanía donde puedan ser atendidas psicológica y jurídicamente. «Nos quedamos en minoría, pero vamos a seguir trabajando, que es lo que sabemos hacer las feministas -proclamó-: seguir adelante».

En el PSOE aseguran no temer cómo puedan tomarse sus votantes un hecho tan insólito como el de que hayan enmendando una ley bandera del Gobierno, en contra de sus socios y aliados y de la mano del primer partido de la oposición, al que, además, acusan un día sí y otro también de oponerse a todos los avances en derechos. «Al revés -dice una alto cargo socialista-, nos paraban por la calle para decirnos 'haced algo ya'. No podíamos seguir así». La secretaria de Igualdad del partido, Andrea Fernández, apeló al «rigor» y «la seriedad» de su propuesta y, desde la tribuna, alegó: «No hay humillación en trabajar en beneficio de la mayoría, en trabajar en la igualdad desde la construcción de consensos sólidos y amplios».

Lo cierto es que lo que los socialistas quieren pasar página y dejar atrás este capítulo cuanto antes. Justo lo contrario que el PP, que este jueves celebró como una victoria, aplaudiendo de pie desde su bancada, el resultado de una votación en la que Vox, en contra tanto de la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual como de su modificación, optó por no participar.

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