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Arantxa Echevarría lleva al cine la historia de la única policía infiltrada en ETA

Arantxa Echevarría lleva al cine la historia de la única policía infiltrada en ETA

La topo Aranzazu Berradre se hizo pasar por etarra durante ocho años y propició la caída del Comando Donosti

Martes, 7 de febrero 2023, 18:12

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Durante ocho años fingió ser etarra en el San Sebastián de los 90. Aranzazu Berradre era el nombre que utilizó la agente de la Policía Nacional que, con veintidós años, se infiltró en las filas de la organización terrorista y propició la detención del Comando Donosti. El ministro del Interior Jaime Mayor Oreja supo por ella que la tregua de 1998 era una trampa y que la banda estaba rearmándose. La historia de la única policía topo en ETA salta al cine de la mano de la directora Arantxa Echevarría.

'Infiltrada' será el cuarto largometraje de la realizadora bilbaína tras 'Carmen y Lola', 'La familia perfecta' y 'Chinas', todavía sin estrenar. Un encargo de la productora Bowfinger, dirigida por Santiago Segura y María Luisa Gutiérrez, que está detrás de los mayores taquillazos del último cine español: la saga 'Padre no hay más que uno' y 'A todo tren'. Todavía sin concretar el reparto, el rodaje del filme arrancará a finales de este año.

«Cuando mis productoras me hablaron de Aranzazu, inmediatamente mi mente se trasladó a los años 90, a ese País Vasco descerrajado, donde las últimas bocanadas de un conflicto ya sin sentido seguían acumulando víctimas inocentes», afirma Echevarría. «Vi a esa chica, una policía novata, infiltrada en un mundo de asesinos donde un solo error significa la muerte». Berradre era una funcionaria de la escala básica de la Policía Nacional, que fue seleccionada por un comisario de Información convencido de que había que infiltrar una mujer en los círculos radicales de la capital guipuzcoana.

Arantxa Echevarría en el estreno de su segundo largometraje, 'La familia perfecta'.

La topo comenzó a frecuentar los ambientes abertzales de la Parte Vieja y, en especial, la herriko taberna. Se atrevió a chapurrear euskera e intimó con activistas. Kepa Etxebarria, un liberado de ETA, acabó confiando en ella. Necesitaba un piso para esconderse y un coche con chófer para moverse con seguridad. El domicilio de Aranzazu en la calle Urbieta, entre el Urumea y La Concha, se convirtió en un piso franco del comando San Sebastián. Decenas de micrófonos indetectables proporcionaron una información impagable a los cuerpos de seguridad.

Cuando José Javier Arizkurin, alias Kantauri, fue detenido en Francia, Kepa Etxebarria y Sergio Polo trataron de huir a Francia sin éxito. Aranzanzu, que se presentó en San Sebastián como militante del Movimiento de Objeción de Conciencia de Logroño, desapareció para salvar su vida. La juez de la Audiencia Nacional Teresa Palacios pidió a la Policía información sobre ella, pero se le contestó que no existía nadie con ese nombre. La revista 'Ardi Beltza' publicó una foto suya a manera de 'Se busca' y aventuró que había sido destinada en una embajada y posteriormente trasladada a Ceuta, Melilla, Madrid, Pamplona y Barcelona.

La vida en pausa

«Una policía de 22 años recién salida y metida en la red de ETA durante ocho años. Ocho años fingiendo ser otra persona, sola y sin apenas apoyo del exterior», describe Arantxa Echevarría, que todavía está en la fase de documentación y cree que escribirá el guion con otra persona «porque es una historia muy grande». «Esos años donde ya puedes permitirte viajar, te enamoras, empiezas a tener las primeras relaciones serias, disfrutas de los amigos. Ocho años en los que decidió dejar de vivir, poner todo en pausa y pensar mucho más allá de ella. Muerta de miedo y a la vez siendo una heroína».

Una Medalla de Plata de la Policía recompensó a esta mujer anónima, que se jugó su vida para salvar muchas otras. «Me parece fascinante describir qué pensaba y sentirse en su piel», aventura la directora bilbaína, descubierta en Cannes 2018 con su ópera prima, 'Carmen y Lola', la historia de amor entre dos chicas gitanas. 'Infiltrada', admite, le toca muy de cerca.

«Como cualquier vasca, yo he vivido la atmósfera de ese problema social enorme causado por ETA. He tomado potes en una herriko taberna como si fuera lo más normal del mundo. He vivido la tensión emocional de ser de izquierdas y verte metida en una manifestación. Es un tema que debe tratarse con mucho cuidado por respeto al dolor de tantas víctimas. Películas y series como 'Patria' y 'Maixabel' han abordado este periodo de nuestra historia reciente, que otros países han tratado sin tapujos».

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