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Elena Anaya conoció a policías reales para encarnar a la comisaria de 'Fatum',
Elena Anaya: «Me dejo cada día la piel para dormir tranquila»

Elena Anaya: «Me dejo cada día la piel para dormir tranquila»

Ausente de las redes sociales y volcada en sus dos niños, encarna a una comisaria de policía en 'Fatum': «¿Qué haría por mis hijos? Todo»

Jueves, 27 de abril 2023, 11:52

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Elena Anaya (Palencia, 1975) ha flipado con los 13 millones de seguidores que arrastra en Instagram Arón Piper, su compañero en 'Fatum'. A ella no le hacen falta redes sociales para ser una de las actrices más solicitadas, en el candelero desde los 19 años. Solo ha parado dos veces, apunta, coincidiendo con el nacimiento de sus dos hijos. Anaya encarna a una comisaria de policía en un tenso thriller sobre decisiones morales coprotagonizado por Luis Tosar y Álex García, que se estrena en cines el 28 de abril. Atiende a EL CORREO justo cuando se acaba de conocer que Meryl Streep es acreedora del Princesa de Asturias de las Artes, una decisión que la hace feliz. «Ella fue mi primera inspiración. Vi de cría 'Memorias de África', mi primera película de adultos, y me impactó muchísimo. Quería ser Karen Blixen, que alguien me regalase un gramófono para escuchar a Mozart mirando el horizonte. Me transportó totalmente. Entendí que ser actriz era un oficio con el que podías conseguir eso. Desde entonces, tengo un flechazo absoluto por Meryl Streep, da igual lo que haga, drama, comedia, musical, que te la vas a creer. Y su activismo también es un ejemplo, ha sido crítica y contundente con su país».

–Cuando se interpreta a una policía supongo que es muy importante el lenguaje textual y el vocabulario para no caer en la caricatura.

–He conocido a varias policías. Tiene que ver con el poder, con la autoridad, con la capacidad de alzar la voz para ser contundente pero sin pasarse. «¿Entramos?». Toma decisiones decisivas. Es difícil porque yo soy una persona menuda, pequeñaja. El primer día de ensayos, Álex García me sacaba dos cabezas. «Yo soy tu jefa». Tienes que creerte tu autoridad, no sentirse insegura.

Tráiler de 'Fatum'.

–Su personaje es una mujer que ordena a hombres, un papel que no hace tanto hubiera sido encarnado por un actor.

–De hecho creo que estaba escrito para un hombre… El director, Juan Galiñanes, lo cambió en el último momento. Esto ocurre, es real, hay mujeres tomando decisiones importantísimas y mandando a hombres. ¿Por qué una mujer no puede tener un puesto de responsabilidad?

–Buena parte de la acción transcurre en un salón de apuestas, esos lugares tan comunes pero tan desconocidos para los que nunca hemos entrado en uno.

–Yo tampoco he entrado en uno y espero no hacerlo en la vida. Está bien que se hable de ellos gracias a la película, porque cada vez hay más en sitios estratégicos, como cerca de los colegios. Tengo uno debajo de mi casa. Y nunca tienen un cartel prohibiendo las apuestas a menores. Hacen un daño tremendo, lo vemos cada día. Patrocinan a los equipos deportivos más admirados por la sociedad. ¿Cómo es posible que estén tan presentes de un modo tan 'blanco' y no nos importen sus consecuencias? Estos sitios horrendos destrozan las vidas de ludópatas y de sus seres queridos.

Parar en dos momentos de la vida

–¿Qué haríamos por un hijo? Esa es la clave del filme.

–¿Qué no haríamos? No sé qué contestarte. Solo lo sabes cuando te ocurre en la vida, qué cosa tan tremenda… 'Fatum' no es una peli solo para padres o madres, aunque si lo eres hay algo más que te cala. ¿Qué línea cruzaría por mi hijo? Espero no ponerme nunca en esa tesitura, pero te contesto: haría todo.

Luis Tosar en 'Fatum'.

Crítica de 'Fatum': Dos padres al límite

Un salón de apuestas y un hospital son los dos escenarios de la ópera prima de Juan Galiñanes, un thriller construido en torno a un conflicto moral que podría figurar con letras grandes en el póster: ¿Qué estarías dispuesto a hacer por tu hijo? No conviene destripar demasiado de la trama. Los siempre estupendos Álex García y Luis Tosar son padres situados casi a lados opuestos de la ley. El primero es un tirador de élite de la Policía Nacional con un hijo enfermo que necesita con urgencia un transplante de corazón. El segundo un perdedor tarambana cuya ludopatía le ha llevado al abismo en la relación con su familia. Y hasta aquí podemos leer. 'Fatum', el destino que rige nuestras vidas, sucede casi en tiempo real y su hora y media justita transcurre como un tiro. Ambientada en A Coruña, ofrece la curiosidad de contemplar a Tosar (con pelo) junto a su mujer en la vida real, Luisa Mayol, en un personaje áspero y desagradable. Si nos creemos las casualidades del guion disfrutaremos de una cinta que apuesta más por el drama y los dilemas éticos que por la intriga y la acción.

–Ha trabajado en 'Fatum' con Arón Piper, el más representativo de los jóvenes actores que arrasan en redes sociales. ¿Qué opina de esta nueva generación de intérpretes?

–No se puede generalizar, yo te puedo hablar de mi experiencia trabajando con Arón, un chico maravilloso, serio y profesional. Después descubres todo el mundo que tiene detrás y dices: guau. Me quedo impresionada al saber cómo se mueven hoy las cosas. Yo no he tenido esa vida, mis inicios fueron muy diferentes.

–¿Lo sentiría como una presión?

–Yo no creo que él lo viva como una presión, tampoco le he conocido tanto. Yo he visto a un actor impecable, que va a hacer lo que le da la gana y se va a comer el futuro. Pero a mí me abruma el mundo de las redes sociales. Se les puede dar buen uso, como a todo, pero hay que tener mucho control. Arón tiene un apoyo detrás fundamental, familiar y de estructura, es un chico muy prudente que está haciendo las cosas muy bien.

–Da la impresión de que los actores viven pleno empleo gracias al boom de producción de las plataformas, de que enlazan un rodaje tras otro sin parar. ¿Es así?

–Yo llamaría a la prudencia. Hay que estar alerta y seguir eligiendo los proyectos. Afortunadamente, yo pude parar en los dos momentos de mi vida en los que lo necesitaba. Y después retomé con fuerza y ganas esta profesión diciendo que no a muchas cosas. Y cuando digo que sí me lanzo en plancha, como si fuese la última. No entiendo otra manera de concebir este oficio y la vida. He tenido mucha suerte al haber elegido una profesión que me nutre de todas las maneras. Soy afortunada de dedicarme a esto y no tener que hacer tres trabajos más. Pero no todo vale, sigo siendo muy exigente conmigo misma, intento que el listón nunca baje. No es que todos tengamos veintisiete proyectos, yo no los tengo. Vuelvo a casa cada noche con los mismos nervios con los que empecé hace treinta años. Me dejo cada día la piel para dormir tranquila.

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