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Lola Flores nació en Jerez de la Frontera el 21 de enero de 1923. GALERÍA: Su vida en fotos.

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Lola Flores nació en Jerez de la Frontera el 21 de enero de 1923. GALERÍA: Su vida en fotos.

Lola Flores, cien años de un icono de la España cañí

La artista flamenca más popular de todos los tiempos, en activo durante seis décadas, se reivindica hoy como mujer empoderada

Sábado, 14 de enero 2023, 19:25

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Lauren Postigo le preguntó en una ocasión a Lola Flores: «¿Por qué pones a Dios por testigo cuando dices tantas mentiras, Lola?». Y la Faraona respondió: «Porque cuando yo digo las mentiras, las convierto en verdad».

Para un joven actual resulta difícil imaginar el estatus que Lola Flores mantuvo en este país durante décadas, desde los años 40 hasta su muerte en 1995 a los 72 años, víctima de un cáncer de mama que sufría desde hacía más de dos décadas. Se sometió a quimioterapia, pero no quiso que le extirparan un pecho y esa fue su perdición. La Lola de los 80 y 90, la de Telecinco, la portada de 'Interviú' y las deudas con Hacienda, mantenía intacta una popularidad que trascendía de sus méritos artísticos. La Lola de España, con sus fanfarronadas, sus fantasías, sus dislates y el lastre de haber sido la artista del régimen franquista, daba que hablar a diario. Las cuitas del clan Flores en El Lerele, el chalé en La Moraleja que Rosario vendió en 2018, eran las nuestras.

Vídeo. Lola Flores canta 'A tu vera' en la película 'El balcón de la luna' (1962).

Hace cien años, el 21 de enero de 1923, nació en Jerez de la Frontera un mito del folclore nacional, un icono que representó a la mujer racial de rompe y rasga dentro y fuera de los escenarios. Faltaban muchos años todavía para que el flamenco entrara en los teatros, era un divertimento tabernario para entretener a señoritos y acompañar las borracheras de los golfos. La música de la mala vida y los bajos fondos. En uno de esos 'tabancos' (bares jerezanos que también despachan vino) regentado por su padre creció la pequeña María Dolores, bailando entre las mesas mientras la madre, costurera, cosía en el piso de arriba.

«Lolita Flores, Imperio de Jerez» rezaba el cartel que la presentó en el teatro de la localidad gaditana, tal era el magnetismo en el escenario de una niña que había aprendido los palos del baile flamenco y se sabía las coplas que cantaban en las películas Imperio Argentina y Pastora Imperio. Existe consenso entre los especialistas en señalar que no fue una bailarina extraordinaria ni una cantante dotadísima, pero nadie podía apartar la mirada cuando el huracán entraba en acción. Lo resume la mítica frase atribuida al diario 'New York Times', cuya veracidad nunca ha podido ser probada: «Ni canta, ni baila, pero no se la pierdan».

Imagen de su boda en El Escorial con Antonio González El Pescaílla.

Las 1.200 pesetas de 1940 que cobró por su primera película, 'Martingala', animaron a la familia a trasladarse al durísimo Madrid de posguerra. Madre e hija llegan a vestirse de luto y a hacer la comedia de pedir por los pisos bien de Argüelles para enterrar al cabeza de familia. En las tournées por provincias muchas veces los camerinos eran establos. 'El lerele', estrenada en el teatro Penalba de la Gran Vía madrileña en 1942, es la canción con la que arranca su leyenda. Después vendrían '¡Ay, pena, penita, pena!', 'A tu vera', 'La zarzamora'...

Icono pop

Aquella alumna de la academia del maestro Quiroga había vendido la honra que no tenía al anticuario Adolfo Arenaza para conseguir las 50.000 pesetas con las que montar su espectáculo. Aguantó seis años al enorme Manolo Caracol, con el que mantenía una tensión sexual en las representaciones que hoy sigue sobrecogiendo. Cuando el productor Cesáreo González le ofrece un contrato por 6 millones de pesetas para una gira por América y cinco películas terribles en México nace lo más parecido a una estrella de Hollywood gitana. Aunque, ojo, la Faraona, título de una película suya de 1956, tampoco demostró nunca que tuviera sangre gitana por sus venas.

Lola Flores en el aeropuerto de Barajas en 1969 junto a su marido, Antonio González El Pescaílla y sus hijos Lolita, Rosario y Antonio. En un partido de fútbol que disputó en 1971 contra otras folclóricas y en el juicio por delitos fiscales y contra la Hacienda pública en 1989.
Imagen principal - Lola Flores en el aeropuerto de Barajas en 1969 junto a su marido, Antonio González El Pescaílla y sus hijos Lolita, Rosario y Antonio. En un partido de fútbol que disputó en 1971 contra otras folclóricas y en el juicio por delitos fiscales y contra la Hacienda pública en 1989.
Imagen secundaria 1 - Lola Flores en el aeropuerto de Barajas en 1969 junto a su marido, Antonio González El Pescaílla y sus hijos Lolita, Rosario y Antonio. En un partido de fútbol que disputó en 1971 contra otras folclóricas y en el juicio por delitos fiscales y contra la Hacienda pública en 1989.
Imagen secundaria 2 - Lola Flores en el aeropuerto de Barajas en 1969 junto a su marido, Antonio González El Pescaílla y sus hijos Lolita, Rosario y Antonio. En un partido de fútbol que disputó en 1971 contra otras folclóricas y en el juicio por delitos fiscales y contra la Hacienda pública en 1989.

Un anuncio reciente de cerveza que la resucita gracias a la magia digital certifica que Lola Flores no solo forma parte de nuestra memoria sentimental, sino que ha alcanzado la categoría de icono pop. Rodó cerca de cuarenta películas –ninguna memorable– y series como 'Juncal' y 'Los ladrones van a la oficina', con las que se despidió de la actuación. La protagonista de 'Morena clara' y 'María de la O' encontró al padre de sus hijos en un guitarrista de rumbas de talento, Antonio González, El Pescaílla, que quedó eclipsado bajo la sombra de la más folclórica de todas las folclóricas.

Hoy en día hay quien reivindica incluso su condición de mujer empoderada, que bajo un aparente gracejo o despiste practicó siempre una libertad en su vida que el franquismo toleró. Como su relación con Manolo Caracol, casado y catorce años mayor que ella, su defensa de drogas como la cocaína, su condición de icono para la comunidad LGTBI, sus abortos –o, como decía ella, «embarazos que se quitó»–, y el reconocimiento de amores fuera del matrimonio, incluidas relaciones lésbicas.

Vídeo. Lola Flores y Estrellita Castro en la surrealista escena de los teléfonos de 'Casa Flora' (1973), que según la leyenda adoraba Andy Warhol.

«Lola Flores inventó el meme antes de que existiera internet», se escucha en la elaboradísima serie documental que estrenó Movistar Plus el año pasado. La cantante hizo de su vida arte y la apuró al límite. Siempre rodeada de los suyos, del Pescaílla, que siguió en casa a pesar de estar separados; de sus dos hijas cantantes, Lolita y Rosario; y de su favorito, Antonio, que falleció a los 33 años en el Lerele de una sobredosis de barbitúricos y alcohol catorce días después de la muerte de su madre.

Los momentos estelares de cualquier reportaje sobre Lola Flores incluirían su boda en El Escorial a las seis de la mañana, para que ninguna gitana pudiera decir que ese hombre no se podía casar porque era el padre de su hija; el mítico «si me queréis, irse» a la turba que reventó la boda de Lolita en Marbella; la actuación en el programa de José María Íñigo en la que se le perdió un carísimo pendiente; la peseta que pidió a cada español para saldar su deuda millonaria con Hacienda, tras años sin pagar ningún impuesto.

Lola Flores fue una superviviente que supo reinventarse en cada momento histórico que le tocó vivir. «Inventó un modo de cantar, de bailar, de ser y de vivir dentro del arte flamenco», resumió Pedro Almodóvar cuando murió.

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