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Russell Crowe es un poli desmemoriado en 'Sombras del pasado'

Russell Crowe es un poli desmemoriado en 'Sombras del pasado'

Estrena este thriller noir acerca de un exdetective de homicidios con alzhéimer que vuelve sus pasos sobre un antiguo caso

Iker Cortés

Madrid

Domingo, 16 de junio 2024

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La primera secuencia de 'Sombras del pasado', la cinta que acaba de llegar a la cartelera, remite a 'Memento', el clásico de Christopher Nolan: la cámara recoge un destartalado piso, por el que apenas se filtran los rayos del sol, y unas paredes cubiertas con cientos de notas. 'Te llamas Roy Freeman', 'No bebas alcohol', 'Tu doctora es Margaret'... Roy, un exdetective de Policía al que da vida Russell Crowe, despierta con un fuerte dolor de cabeza y cicatrices frescas en el cuero cabelludo, fruto de una operación. Mientras se afana en completar un puzle, diversos flashbacks van apuntalando el punto de partida de esta rocambolesca historia.

Nuestro protagonista tiene alzhéimer y acaba de someterse a una cirugía experimental que, si va bien, logrará que su cerebro desarrolle nuevas conexiones neuronales y le permitirá recuperar los recuerdos que se han perdido en el tiempo, quién sabe si por que en su día trató de aplacar sus problemas con el alcohol, como deja caer la doctora. Para que el tratamiento sea efectivo, eso sí, deberá mantenerse activo resolviendo todo tipo de rompecabezas.

Lo que no se podía imaginar era que, estando ya fuera de servicio, recibiera una llamada del Proyecto Manos Limpias -no es el Manos Limpias que usted se piensa-, una fundación que acompaña a los reos condenados a muerte en sus últimos momentos. El telefonazo es en nombre de Isaac Samuel, un joven negro al que él y su compañero Jimmy Remis (Tommy Flanagan) pusieron entre rejas hace ya unos cuantos años tras confesar el brutal asesinato de Joseph Wieder, un psicólogo y prestigioso profesor universitario.

Cuando Roy acude a ver al reo, este le jura y perjura que él no fue, que aquella noche estaba muy drogado y entró en la casa del docente por un ajuste de cuentas, pero que había otra persona más a la que no pudo ver, que fue quien acabó con la vida de Wieder. Pese a que inicialmente duda de su testimonio, Roy volverá sobre sus pasos lo que le revelará nuevas pistas y escalofriantes secretos del pasado.

«La película que hemos hecho es un enérgico thriller de cine negro. Es fría, visceral y quiero que el espectador sienta lo que el protagonista está sintiendo», explica Adam Cooper, que debuta en el largometraje con esta adaptación de 'El libro de los espejos' (E. O. Chirovici, Random House), sobre una cinta que va introduciendo personajes e incluso cambiando los puntos de vista de la historia a medida que Roy avanza en sus pesquisas.

Así, el preso le pondrá sobre la pista de Richard Finn (Harry Greenwood), un escritor que llegó a trabajar para el profesor y estaba elaborando un libro sobre su asesinato; un fragmento del texto apuntará, por su parte, a Laura Baunies (Karen Gillan), una joven estudiante de psicología... Poco a poco la trama se irá enredando como si fuera una matrioska rusa.

Con un guion elaborado por el propio Cooper, que ya participó en textos como los de las películas 'Assassin's Creed', 'Exodus: Dioses y reyes' o 'Transporter Legacy', y Bill Colage, la cinta cuenta con una interesante fotografía a cargo de Ben Nott y una formidable interpretación de Crowe en el papel de este policía desmemoriado. «Lo más incómodo del personaje es que tiene una pérdida de memoria completa. Para él, todos los personajes del pasado son nuevos. Todos ellos tienen recuerdos claros y específicos de él, pero él no recuerda a nadie», desliza Crowe en el 'cómo se hizo'. Por cierto, curiosamente, para dar vida al compañero y amigo que desde hace treinta años comparte los casos con Roy, se escogió a Tommy Flanagan, que trabajó con Crowe hace veinte años en 'Gladiator'.

Escaso encanto

Es en ese contraste entre la realidad y los falsos recuerdos donde reside parte del escaso encanto de un filme aburrido y de poco interés, que pese a su atractivo punto de partida -ahí se acaban los parecidos con 'Memento'- no consigue atrapar al espectador, quizá porque en esa introducción constante y secuencial de personajes es más fácil hacer la trampa, quizá porque una buena parte de las tramas se las podían haber ahorrado.

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