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Un fotograma de 'Alcarràs', una de las últimas sensaciones del cine independiente de nuestro país.
Los productores independientes, «optimistas pero cautelosos» ante la nueva Ley del Cine

Los productores independientes, «optimistas pero cautelosos» ante la nueva Ley del Cine

Cultura les ha prometido que, a diferencia de lo que sucedió con la Ley General de Comunicación Audiovisual, la definición de productor independiente se ajustará a la realidad

Iker Cortés

Madrid

Miércoles, 19 de octubre 2022, 12:59

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Se muestran «optimistas pero con cautela» ante la nueva Ley del Cine porque con la Ley General de Comunicación Audiovisual, aprobada hace ahora unos meses, los productores independientes ya se quedaron ojipláticos. Una enmienda técnica introducida por el PSOE a última hora modificaba la redacción de la definición de productor independiente, incluyendo en ella a las productoras vinculadas a las cadenas de televisión, telecos y plataformas.

Ahora, dicen, el Ministerio de Cultura les ha prometido que en la futura Ley del Cine se va a «compensar» a los productores independientes, con una definición de lo que es la producción audiovisual independiente que «se va a restringir a lo que verdaderamente es un productor independiente». Así lo explicaron esta mañana las Asociaciones y Federaciones de Productores Independientes de Cine y Audiovisual, que engloban a más de 600 productoras, en un desayuno informativo en el que dieron buena cuenta de los temas que más le preocupan en estos momentos.

El de la definición de marras es uno de los más importantes. Con la descripción que recoge la Ley General de Comunicación Audiovisual están convencidos de que se busca que España se convierta en un «plató maravilloso», pero temen que no se proteja la industria y, sobre todo, la propiedad intelectual. De hecho, con el planteamiento actual coexistirán dos definiciones de productor independiente. «Es fruto de los constantes cambios de criterio en las administraciones públicas», se quejaba Fernando Victoria de Lecea, artífice de 'La caja 507', por parte de Profilm.

María Zamora, de Aecine y productora detrás del éxito de 'Alcarràs', iba más allá al asegurar que, pese a un año de cine español «increíblemente bueno», a nuestros interlocutores en las instituciones «les cuesta poner en valor la figura del productor independiente, que es precisamente quien garantiza esa diversidad, los que arriesgan. Al final nosotros formamos un tejido industrial, que es el audiovisual español, formado por pymes, que constituyen frente a las arcas públicas montos importantes, puesto que los proyectos que llevamos a cabo son de un modelo de negocio grande». Y se queja de la «incertidumbre constante». Un ejemplo: llegaron a una prouesta de acuerdo con RTVE que se anunció en San Sebastián y acaban de cambiar de presidente. «Todas estas cosas hacen que nosotros, que deberíamos estar centrados solo en nuestros proyectos, tengamos que estar batallando y peleando en Hacienda, Economía y Cultura constantemente. Y eso desgasta mucho».

De 'Padre no hay más que uno 3' a 'Alcarràs'

Es cierto lo del éxito del cine español en este último año porque los títulos no solo han viajado por los festivales más importantes del mundo sino que también están teniendo una taquilla «abrumadora». Y aunque los números de recaudación siguen siendo bajos, «si observamos el porcentaje, casi el 50% de la misma pertenece a películas españolas, con seis películas españolas entre las más vistas», dice Zamora. La productora celebró también la diversidad «brutal» de las propuestas: desde la animación de 'Tadeo Jones 3: La tabla esmeralda' hasta el thriller de 'Los renglones torcidos de Dios', pasando por el cine social de 'En los márgenes' o el acercamiento al terror que propone 'Cerdita'. Y no solo en cine. «Nuestras series están siendo punta de lanza en Europa, a nivel de animación venimos de ganar un Oscar y lo mismo con el documental». Es más, que entre las películas más taquilleras del año estén la comedia familiar de 'Padre no hay más que uno 3' y el drama rural de 'Alcarràs' demuestran, a su juicio, que el cine «está logrando llegar a su público».

Coincidía con ella Antonio Mansilla ('Capitán Trueno y el Santo Grial'), presidente de las Productoras Independientes Audiovisuales Federadas (PIAF), pero urgía «a consolidar la industria» algo que a su juicio pasa por «potenciar la figura del productor independiente». Fue Mansilla el responsable de sacar a colación otro de los temas que más preocupan a los productores, la falta de propiedad intelectual. «Sí, se están haciendo producciones muy importantes, pero en el futuro ese activo no existe. Si no retenemos una parte de la propiedad intelectual, estaremos haciendo un gran país de empresas de servicios, no de productoras audiovisuales». A este respecto, explicó que se ha abierto una mesa de negociación con Hacienda y con Economía, pero se mostró cauto. A su lado, Nico Matji, responsable de la franquicia Tadeo Jones y presidente de Diboos, la Federación Española de Asociaciones de Productoras de Animación, corroboró sus palabras. «El tema de la propiedad intelectual, que son los diseños y las marcas, nos preocupa muchísimo porque es lo que permite que las empresas puedan crecer de manera orgánica y natural», reflexionaba. «Los llamados Originales de plataformas como Disney+ o Netflix nos hacen renunciar a todo tipo de propiedad sobre la IP. Te financian, pero ellos se lo quedan todo. Si un productor tarda cuatro años en hacer una cinta de animación, tiene que poder decir algo en el futuro de cualquier derivado porque te puedes encontrar un personaje que creaste tu en la competencia». Y se quejaron de que a menudo el productor «levanta el proyecto, con guion, actores y dirección» y cuando acude a una productora o distribuidora «pierde todos los derechos».

También lamentaron la situación en la que se encuentra el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) e insistieron en la necesidad de crear un nuevo organismo que gestione todo el audiovisual que se hace en España y que sirva de interlocutor con la industria del cine para ayudas, permisos o incentivos. «Llevamos años reclamando un organismo con poder para acceder a todas las direcciones generales», explicó Victoria de Lecea. Zamora ahondó en la falta de personal del organismo y comentó que no tienen «ni manos para cogerte el teléfono», lo que provoca retrasos en las respuestas a los requerimientos de información. Es más, están convencidos de que una parte de los 1.600 millones de euros en ayudas comprometidas para el sector en el período 2021-2025 dentro del Plan Spain Audiovisual Hub podrían no gastarse debido a problemas administrativos y la falta de personal. «La Administración no tiene medios y no se pueden resolver en plazos cosas porque no tiene personal. Este sistema con el que trabajamos está totalmente colapsado», lamentó Zamora.

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