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Crítica del episodio 4x02 de 'True Detective': macabras esculturas de hielo

Crítica del episodio 4x02 de 'True Detective': macabras esculturas de hielo

La trama avanza abriendo incógnitas, sin desvelar todavía demasiado de la sustancia que promete, ¿quién estará moviendo los hilos?

Martes, 23 de enero 2024, 07:54

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El lunes se publicó en HBO Max y Movistar+ la segunda entrega de esta nueva historia, que saldrá semana a semana. Esta periodicidad ha enfurecido a algún crítico, pero sirve para prolongar el debate, arrastrar más público y recuperar la tensión de la espera y la expectativa, algo contraintuitivo en estos tiempos de atención mermada y recompensas inmediatas. Recogemos la crítica del primer episodio de nuestro compañero Borja Crespo, y nos adentramos en el segundo. Pónganse las chaquetas, hace frío.

Si en el anterior sonaban los Beatles de la mano de Matthew Broderick para reforzar el contraste con la tensión, en este episodio desfilarán los Beach Boys, Barry White, las Spice Girls y Johnny Cash, que nos dan información sobre los personajes que lo escuchan y recuerdan el pasado con el sonido (todo el mundo tiene tocadiscos, definitivamente son el futuro). El caso que tenemos entre manos es, por supuesto, de todo menos feliz, aunque nos falte mucho por saber. Poner esta música es casi una provocación en un capítulo que sigue abriendo incógnitas, pero en el que se va echando de menos que el guion, sobre todo los diálogos, sean de un nivel algo superior.

A partir de aquí, espóilers

Los científicos perdidos han sido encontrados: han aparecido en mitad de la nada, del hielo, desnudos y con signos de violencia quizás autoinfligida. Todo es demasiado extraño, una salvajada imposible. Están en un bloque, entrelazados como un grupo escultórico enorme, como un Laocoonte o unos burgueses de Calais. Extraen el bloque y los colocan en una pista de hockey para controlar la temperatura. Como vimos en el episodio anterior, una misteriosa señora (peligrosamente parecida a la tía de Harry Potter) fue guiada hasta el lugar del hallazgo por el fantasma de quien fue su marido, un hombre descalzo de pelo largo que camina sobre la nieve y se llama, nada inocentemente, Travis Cohle (el personaje de McConaughey en la primera temporada era Rust Cohle). Alargada es la sombra de David Lynch en secuencias oníricas como esta.

Fiona Shaw siguiendo a un fantasma Warner

Pero todavía no sabemos cuál será la relación de esta temporada con lo sobrenatural, más allá del realismo mágico, y ahí será determinante la influencia de Issa López, directora y guionista de los seis episodios, que al parecer tenía esta historia en mente mucho antes de saber que acabaría siendo parte de la franquicia. En este lugar del planeta, al parecer, está extendida la creencia de que ver espíritus es lo más normal del mundo, cosas que pasan cuando estás meses sin ver el sol (por eso la temporada se subtitula 'Polar Night'). En el resto de temporadas lo sobrenatural no pasaba de engañabobos para conseguir un objetivo por parte de otros humanos, mientras que aquí parece que se va abriendo la puerta a integrarlo en la trama como tal, como real, lo que sería una novedad que acerque la serie al terror. Esto parece que va de la mano de la cultura ancestral que habitaba estas tierras (y, según la directora, hoy por hoy representa a siete de cada diez habitantes de la zona representada). Por ahí aparecen vagos muñecos que recuerdan al vudú de la primera temporada, osos polares tuertos con algún simbolismo escondido y, como si esto fuera 'Perdidos', algo que espanta las manadas de alces-caribous (espantosos en CGI, hay que decirlo, se agradece que no hay animales 3D en este segundo episodio).

Todo está abierto: puede ser una venganza de la propia naturaleza, que ataca a los científicos por ir demasiado lejos, como en tantas películas, o algo relacionado con la defensa de la tierra (tema que también se trata en otra serie del momento, 'The Curse'), o un asesino o asesina solitario, o una secta o una empresa con afán destructivo (ha aparecido el nombre de Tuttle, la organización criminal de la primera temporada). Todo puede pasar, y está claro que se jugará al despiste para que así siga. Hay, eso sí, una mina. Y la mina da problemas de contaminación, como suele pasar (nos enteramos por una forzada discusión en el bar), pero la extracción también emplea a muchísimas personas, manteniendo el pueblo a flote como también se ha explorado en otras series. Sabemos que habrá manifestaciones.

Jodie Foster en 'True Detective' Warner

Los cadáveres en mitad de la pista de hockey (todavía en su pose escultórica) tampoco generan todo el revuelo esperable. El personaje de Jodie Foster se va a montar el árbol de Navidad, el de Kali Reis se va a echar el rato con su amante, y un agente veinteañero parece suficiente protección para que pasen la noche los cuerpos de los científicos (y la gente entra como Pedro por su casa y no paran de darle sustos). Creo que el país estaría en shock y no se permitirían estas licencias y estos retrasos, por mucho que haya que esperar 48 horas para mover los cuerpos. Pero bueno, así es la ficción.

Un horrendo tatuaje tribal (tribal en el sentido poligonero del término) será otra pista clave. Por supuesto la gracia de la mayoría de temporadas de 'True Detective' está en el demoledor paso del tiempo. Aquí también, aunque como son un poco cerriles no se está aprovechando: este nuevo caso está relacionado con el que compartieron las protagonistas hace seis años y tantas marcas les dejó. Alguien hizo aparecer la lengua de la mujer asesinada entonces en el lugar de desaparición de los científicos hoy. Además, cien mil nuevas pistas acaban de aparecer en una caravana de los horrores. El «shit bowl» que le ha caído al personaje de Foster, imaginamos, le hará hacer un viaje donde deje de ser tan hermética y tan tóxica con los demás, no dejando disfrutar de la vida a ningún miembro de su compleja familia. Cuando la hija ha pretendido hacer un guiño de pertenencia a su etnia genética, ha montado en cólera. Por cierto, esperamos que el debate del «heritage» no se quede en un tatuaje que no le dejaron hacerse y podamos aprender algo de esta etnia, que no se quede en mera decoración.

Seguiremos viendo la serie, buscando conexiones y viendo qué línea siguen. Con la mayor de las suertes no se parecerá nada a lo que podamos haber previsto, y las referencias a la primera temporada no quedarán vacías. De momento los personajes se abren tan poco que se pierde otra marca de la serie, los monólogos deliciosamente escritos. Por ahora todo es rápido y menos inquietante y profundo que otras veces. Como dice Danvers, el personaje de Foster, igual debemos hacernos mejor las preguntas.

Borja Crespo, Carlos G. Fernández y Rosa Palo se turnarán durante la emisión de 'True Detective 4' para hacer un repaso semanal de cada capítulo que se publicarán en esta web

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