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Un fotograma de 'Shogun'.
'Shogun', cómo convertirse en un samurái

'Shogun', cómo convertirse en un samurái

Basada en la conocida novela histórica de aventuras, la nueva adaptación de 'Shogun' tira la casa por la ventana y se presenta como una de las series de la temporada. El elenco y la dirección de arte de época son extraordinarios

Sábado, 2 de marzo 2024, 00:42

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Poco antes de hacerse mundialmente conocido por su participación en la serie 'El pájaro espino', un dramón pasional en toda regla, el actor británico Richard Chamberlain ya había dado de que qué hablar protagonizando 'Shogun', una aplaudida miniserie basada en la novela homónima de James Clavell estrenada en televisión en 1980 (con picos de audiencia de 26 millones de espectadores en la NBC). Ahora nos llega una nueva versión de la misma historia, impulsada por Disney+.

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No han escatimado en gastos a la hora de presentar el Japón de comienzos del siglo XVII. El vestuario de época y la dirección de arte son excepcionales, con un loable diseño de producción, costoso y esplendoroso. Comienza el espectáculo con un buque a la deriva, tripulado por un puñado de hombres desesperados que han esquivado el escorbuto. El navío, casi fantasmal, con las velas rasgadas y el mástil roto, va a pasar a las costas de Oriente.

Diez episodios recogen la travesía de un navegante inglés que pasa de ser un mercenario saqueador en busca de fortuna a convertirse en un respetado samurái. Los malos modales que muestra al irrumpir en la vieja Osaka se transforman, poco a poco, en un ejemplo de entendimiento entre culturas. John Blackthorne, a quien pone rostro castigado Cosmo Jarvis, visto en la estimable 'Lady Macbeth', con unas llamativas lentillas azules que marcan la mirada de sus ojos, desembarca con poca energía en un país ajeno donde es un forastero con pocas posibilidades de sobrevivir.

«Apaciguador de los bárbaros»

Rodeado de extraños, con los que no comparte el idioma, entabla amistad con un señor feudal que busca afianzar su poder. Toshirô Mifune ('El último samurái') encarna a Toramaga, un férreo mandatario con todo en contra para hacerse con las riendas del País del Sol Naciente. Alguien tiene que unir los diferentes reinos y convertirse en Shogun, «un gran general apaciguador de los bárbaros».

Blackthorne es el primer extranjero, léase gaijin, que aprende a ser un noble guerrero samurái. Abandona sus dotes de marino experimentado para dejarse llevar por el arte de la guerra y el filo de la espada. El personaje es descrito inicialmente como un tipo bruto y maleducado, que ve como bárbaros a los que son diferentes. Encuentra una oportunidad y saca partido de su condición de prisionero privilegiado. Hay curiosidad por sus conocimientos en pleno conflicto entre clanes japoneses.

Este rol, que pasa de caer mal al espectador a que el público entregado empatice con su gesta, se basa vagamente en las hazañas de William Adams, un navegante inglés real que, supuestamente, fue el primero en pisar las tierras de Oriente. Los portugueses llevaban ventaja a los británicos, con la isla de Macao como símbolo de una guerra comercial sin parangón.

Apasionante culebrón bélico

Jonathan van Tulleken -se dio a conocer como realizador con la estupenda serie 'Misfits'- dirige los dos primeros episodios, ya disponibles, de una tanda de diez entregas que se hacen cortas. La tensión política es constante, entre burocracias absurdas y costumbres excéntricas que no siempre son fáciles de entender. El sentido del honor es básico, al igual que el concepto de familia, en una sociedad que mira a la muerte a los ojos. No faltan escenas escabrosas, tampoco estallidos de violencia y combate en un apasionante culebrón bélico que hay quien ha relacionado, inevitablemente, con 'Juego de tronos'.

La épica feudal está en 'Shogun', con un muestrario de personajes fascinantes, cada cual con sus traumas y anhelos. No faltan la traición y la sorpresa para enganchar al espectador, imbuido en el drama. Los escenarios, las vestimentas y la descripción de paisajes y ciudades es exquisita, aún sabiendo que la mayor parte de lo que vemos en pantalla es artificial. La estética es impoluta, con efectos visuales cuidados al máximo. Escenas de acción, con salpicaduras de sangre, se alternan con diálogos certeros en una cruenta lucha por el poder que va in crescendo.

Aunque el resultado baraja ingredientes de calidad, no es fácil que esta apuesta de Disney se convierta en un gran fenómeno televisivo, dada su naturaleza. Juega a favor la atracción por la cultura japonesa que contagia a las nuevas generaciones pero la mezcla de idiomas, muy bien llevada, y la aspereza de algunos personajes -que funcionan siendo así-, pueden significar un escollo en el camino de una audiencia domesticada. De momento, cuenta con puntuaciones excelsas en la red que le han colocado en los primeros puestos de la historia del formato, junto a 'The Wire' o 'Chernobyl'.

Rachel Kondo y Justin Marks ('Counterpart') firman como creadores de 'Shogun'. Los guiones buscan una nueva perspectiva, que no sea una única visión occidental. Blackthorne se presenta como un sujeto lleno de prejuicios que van cayendo a medida que se integra en una civilización tan dura como fascinante. Completan el elenco Anna Sawai ('Monarch: El legado de los mosntruos'), Tadanobu Asano ('Mortal Kombat'), Fumi Nikaido ('Inuyashiki'), Nestor Carbonell ('Lost'), Tokuma Nishioka ('The Naked Director'), Takehiro Hira ('Giri/Haji: Deber/Deshonor'), Shinnosuke Abe ('13 asesinos')...

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