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Henry Cavill es Geralt de Rivia en 'The Witcher'.
'The Witcher', una tercera temporada con más política y menos magia

'The Witcher', una tercera temporada con más política y menos magia

La continuación de las aventuras del cazador de monstruos mutante, interpretado por última vez por Henry Cavill, apuesta por las intrigas palaciegas, con poca acción y algo de confusión, a la espera de la traca final

Martes, 4 de julio 2023, 11:09

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Como ya hiciera con la última temporada de 'Stranger Things', uno de sus incontestables hits, Netflix ha estrenado la nueva temporada de 'The Witcher', una de sus series estrella, partida en dos bloques. La primera parte consta de cinco episodios, ya disponibles en la plataforma para el deleite de los fans de Geralt de Rivia. El personaje interpretado por Henry Cavill cambiará de cara en la siguiente sesión, un hecho que ha dado pie a numerosas teorías en las redes sociales. Liam Hemsworth ('Los juegos del hambre') sustituirá al rostro del Superman de Zack Snyder, lo que puede significar un tropezón en la andadura de esta discutida adaptación de los conocidos libros y videojuegos que, probablemente, se disfruta más si no se conoce el material de partida. Su lanzamiento obedecía a la búsqueda de una respuesta a 'Juego de tronos', cuyo testigo no ha terminado de recoger ninguna nueva producción hasta la fecha, por mucho que se hayan empeñado en tomar el relevo en la llamada guerra del streaming. La decepción que supuso para el grueso de la audiencia 'Los anillos de poder' todavía no se ha visto aliviada por ninguna otra propuesta, aunque la que nos ocupa, cosechando críticas por parte de los puristas, no se defiende mal. El bestiario que despliega es cada vez más ingenioso, y bien ejecutado, mientras los personajes y el reparto que les da vida crecen en carisma. Reproches se pueden hacer a esta versión audiovisual de la imaginería de Andrzej Sapkowski. Hay unos cuantos, como cierto galimatías en la trama, no siempre bien narrada. El rompecabezas va encajando, a base de golpear la piezas para que se incrusten como supuestamente deben.

Tres fotogramas de la serie.
Imagen principal - Tres fotogramas de la serie.
Imagen secundaria 1 - Tres fotogramas de la serie.
Imagen secundaria 2 - Tres fotogramas de la serie.

Geralt de Rivia es lo mejor de 'The Witcher', creada por Lauren Schmidt Hissrich. Cavill no es un intérprete genial en la gestualidad, pero su físico resulta enérgico. Llena el encuadre, como ocurre con grandes actores de antaño como el mismísimo Clint Eastwood. Su porte atraviesa la pantalla, aunque esté limitado en lo referente a la expresividad. Con el futuro cambio, veremos qué ocurre, no es un escollo fácil, máxime teniendo en cuenta el cariño que hemos cogido algunos entusiastas a este cazador de monstruos de melena cana, un fiera con la espada, siempre en estado de alerta, enamorado de la bruja Yennefer de Vengerberg, interpretado por Anya Chalotra, cuyo bello rol hechiza. Los humanos siguen siendo peores que las criaturas demoniacas en esta leyenda que mezcla espada y brujería con destellos de originalidad. La intriga política gana enteros en esta tercera entrega, dividida en dos partes en una clara maniobra de marketing que finalizará el 27 de julio con tres capítulos que prometen lo suyo, visto el llamativo cliffhanger que ofrece el quinto episodio antes de los créditos. Un clímax de infarto se avecina, tras haber colocado las fichas en el tablero de tal manera que cualquier giro puede ocurrir. Todos los personajes deben elegir bando en la lucha por el poder. Y la elección no es fácil. La neutralidad de Geralt se pone en entredicho. Al aguerrido héroe parco en palabras, siempre moviéndose en la fina línea entre el bien y el mal -mejor retratado en al saga literaria-, no le va a quedar otra que defender lo que cree más justo en la batalla final. Las confabulaciones, la traición y el deshonor están sobre la mesa.

Adiós, Cavill

Las intrigas palaciegas cogen peso, especialmente en un quinto capítulo que se entrega a una estructura narrativa complicada, resuelta con altibajos. Es la entrega con peor ritmo. La razón es que se cuenta lo mismo desde diferentes puntos de vista, lo que ocurre en una reunión importante entre todos los agentes implicados en la contienda, una decisión atrevida que no suaviza la comprensión del enredo de cara al espectador. Al margen de este audaz intencionalidad desde el guion que la dirección y el montaje no terminan de atinar, 'The Witcher' opta en su última temporada por comprimir algunas subtramas. La versión en imagen real siempre se ha tomado licencias creativas, basándose en los libros 'El último deseo' y 'La espada del destino' en la sesión de inicio, en 'La sangre de los elfos' en la segunda temporada y en 'Tiempo de odio' en el último lote, estrenado en dos tandas.

Manteniendo una suerte de escaleta con las acciones principales que ocurren en las novelas, la serie ha sabido defenderse, sobre todo gracias al tirón de Cavill. Es habitual que haya fisuras en una historia coral de este calibre. Quizás los personajes principales hablan demasiado en esta ocasión. 'The Witcher' avanza con buenas escenas de acción, aunque se pueden contar con los dedos de una mano. La primera parte de la tercera temporada apuesta más por el drama y se la juega a un final en alto que busca ordenar las líneas cronológicas. Esperemos que la conclusión acelere y la traca final ofrezca un buen espectáculo que sirva como adiós a Cavill. Su Lobo Blanco es difícil de superar y el conjunto puede verse vapuleado.

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