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Ángel Herrero Calvo.
El cartero de Cantalapiedra que donó dinero para un ascensor y restaurar una iglesia

Obituario

El cartero de Cantalapiedra que donó dinero para un ascensor y restaurar una iglesia

Ángel Herrero Calvo, que fue encontrado muerto este fin de semana en el río Tormes tras casi dos semanas desaparecido, deja un gran recuerdo

Juanjo González

Salamanca

Lunes, 19 de febrero 2024, 16:09

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Dicen que siempre se van los mejores o también que cuando alguien abandona la vida terrenal solo se escuchan buenas palabras de esa persona. Pero se da la circunstancia de que con Ángel Herrero Calvo, las dos se aúnan en una misma. Como ya todo el mundo conoce en Salamanca, este hombre desapareció hace dos semanas en la capital salmantina y desde los primeros días de incertidumbre los bomberos y resto de cuerpos de seguridad comenzaron a buscarle por las inmediaciones del río Tormes alertados por sus familiares. El pasado sábado el cuerpo sin vida de este hombre de 81 años fue encontrado por los bomberos junto a la pasarela del río la altura de La Fontana.

Ángel Herrero Calvo dejó un gran huella entre amigos y familiares. Y también en Cantalapiedra. No hay más que acercarse a la publicación de Facebook del ayuntamiento y las respuestas de sus vecinos. Fue cartero de la pequeña localidad salmantina durante casi 30 años. Y allí, entre sus gentes, dejó detalles que no se olvidarán con el paso de los años. Porque allí, en Cantalapiedra, casi todos tienen anécdotas de Ángel. Desde las que te marcan cuando eres niño, como a Chuchi al que cada vez que se lo cruzaba por calle cuando repartía el correo o cuando estaba en el negocio con sus padres, «me daba un caramelo de aquellos grandes que tenían piñones. Era una gran persona, siempre preocupándose por todos. En cuanto sabía que estaba alguno enfermo, allí estaba él para interesarse y ayudar en lo que pudiera».

Precisamente este interés por los vecinos le llevó incluso, una vez ya jubilado, a visitar a enfermos del pueblo que estaban ingresados en el Hospital de Salamanca. «En cuanto se enteraba no faltaba su cartero para ver a sus gentes de Cantalapiedra», señalan. Y acudía con unos bombones para endulzar el agrio momento de la hospitalización o de la operación en cuestión. Incluso si sabía que alguna persona mayor no podía desplazarse a la capital a ver a su familiar al centro sanitario, allí estaba él para acompañarla. Y si algún habitante de Cantalapiedra fallecía, nunca faltaba su llamada de aliento desde Salamanca o su presencia en los funerales si la edad y el paso del tiempo se lo permitían. También estaba en los momentos buenos: se acordaba de las celebraciones y era habitual recibir llamadas o visitas para felicitar por el cumpleaños. Así era el cartero de detallista.

El recuerdo ha sido tal en Cantalapiedra que el ayuntamiento ha comprado una corona de flores para Ángel por su fallecimiento. «Pero no hemos querido que pusiera nada del ayuntamiento. Pone 'con cariño, de los vecinos de Cantalapiedra», advierten.

Dinero donado

Además, la labor altruista de Ángel Herrero Calvo nunca será olvidada en dos pueblos que el cartero llevaba en su corazón. Cuando se jubiló de Correos, el querido cartero donó nada menos que 3.000 euros al ayuntamiento, que por entonces iba a ser remodelado, para costear parte de los gastos de la instalación de un ascensor que ayudara a los vecinos, a sus vecinos.

Pero no fue la única donación. La más importante -económicamente hablando- la hizo unos años antes en Manceras, un pequeño pueblo de la comarca de Vitigudino muy próximo al municipio de Puertas. Es el pueblo del que partió cuando Ángel era un niño, de apenas 10 años, para estudiar en Salamanca. De sus visitas al pueblo pudo comprobar el mal estado de la iglesia de la localidad -del siglo XV-, cerca del derrumbe. Llegó a ofrecer 10.000 euros al obispado para restaurarla y se volcó en la búsqueda de más dinero enviando cartas a vecinos. El pueblo, con su iglesia ya reparada, le dedicó una inscripción en su recuerdo. «Se puso hasta a trabajar de albañil para ayudar en todo lo pudo a repararla», recuerdan vecinos de Cantalapiedra. Así era Ángel, el cartero inolvidable de Cantalapiedra.

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