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Fachada principal del convento de Santa Clara. SH
El convento y BIC que tras 800 años en Salamanca se convertirá en un hotel

El convento y BIC que tras 800 años en Salamanca se convertirá en un hotel

Un cambio en la ficha de protección permitirá incluir el uso hotelero en uno de los mayores complejos religiosos de la ciudad, sin uso desde que en 2019 las monjas dejaron de residir en el inmueble: es el mismo camino que siguió otro convento histórico, el de las Úrsulas

Félix Oliva

Salamanca

Domingo, 26 de noviembre 2023, 19:32

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El convento de Santa Clara, uno de los más grandes de Salamanca, da un nuevo paso para cambiar de uso cuatro años después de que la congregación, que lleva en la ciudad desde hace casi ocho siglos, cerrara el inmueble por el traslado de las últimas monjas, que dejaban de habitar este lugar. El complejo, que incluye museo, iglesia, claustro, convento y una huerta, obtiene ahora una modificación en su ficha de protección que permitirá el uso terciario y la instalación de un hotel.

De este modo, un segundo de los tres conventos históricos clausurados en los últimos años en Salamanca encamina su futuro hacia el uso hotelero para poder asumir el mantenimiento de edificios que están protegidos, son BIC y requieren de cuidados de forma obligatoria. Un camino para asegurar la pervivencia de los conventos tras la pérdida de vocaciones que ha llevado a su cese de actividad.

A finales de 2019 se supo que uno de los conventos más antiguos de Salamanca cerraba sus puertas. Las últimas cuatro clarisas, de avanzada edad y que vivían en régimen de clausura, se trasladaban a otro convento en la ciudad y con la mudanza se acababa una de las tradiciones más queridas por los futuros matrimonios, la de llevar huevos para evitar que lloviera el día de la boda. En el momento del traslado, se cerraba el convento y empezaban las dudas sobre su futuro.

Tras el cese de la actividad anunciado por la orden se evidenció la necesidad de encontrar un uso alternativo que permitiera su mantenimiento ya que está declarado BIC. Fue declarado monumento histórico artístico en 1976. Obra de García de Quiñones entre otros autores, las monjas clarisas lo fundan en el año 1238 y es uno de los conventos más antiguos de la ciudad, con elementos góticos, renacentistas y barrocos. La parcela en la que se asienta cuenta con 8.345 metros cuadrados según el catastro, 2.500 son del convento propiamente dicho.

Imagen principal - El convento y BIC que tras 800 años en Salamanca se convertirá en un hotel
Imagen secundaria 1 - El convento y BIC que tras 800 años en Salamanca se convertirá en un hotel
Imagen secundaria 2 - El convento y BIC que tras 800 años en Salamanca se convertirá en un hotel

Sobre el conjunto se han hecho segregaciones de las tres parcelas catastrales en que se reparte para ejecutar conjuntos residenciales y un hotel. En julio de 2020 ya se reabrió el museo tras una actualización. Su ficha ya recoge la segregación de la parte Sur del huerto para construcción del hotel, con pérdida absoluta de vistas y muro de cerramiento.

Para seguir adelante con la reorientación del complejo, se solicitó un cambio en su ficha del catálogo de edificios protegidos de la ciudad. Originalmente, sólo estaba contemplado el uso dotacional, la de convento, pero para dar paso a un uso hotelero era necesario permitir el cambio a uso terciario. Esto es lo que se hace con la modificación de su ficha que se aprueba esta próxima semana en la comisión municipal de fomento y patrimonio.

Dos conventos que serán hoteles

Este camino es el que han seguido otros muchos edificios protegidos en la ciudad, que han solicitado licencias para afrontar rehabilitaciones o cambios encaminados a su uso turístico. Todo tipo de construcciones han presentado proyectos para convertirse en apartamentos turísticos y sacar partido a la gran afluencia de visitantes a la ciudad.

En cuanto a los conventos, este es el segundo que pasa a uso hotelero. En los últimos años se han cerrado en la ciudad de Salamanca tres de sus históricos conventos, Las Claras, Las Úrsulas y Las Bernardas, que han cesado de actividad por falta de vocaciones. En el caso del de Las Úrsulas, en 2018 el convento quedó vacío, aunque la congregación llegó a un acuerdo para abrir un museo.

Sin embargo, pronto se supo que su futuras obras serían un primer paso para destinar el edifico a uso turístico, en concreto, para convertirlo en un hotel. Consta abierto un expediente para el cambio de calificación urbanística del edificio, proponiéndose el paso de sistema local de equipamiento privado (religioso) a zona terciaria hotelera, justificando el cambio por la «necesidad de encontrar una alternativa de uso que haga viable su conservación como bien patrimonial» debido al «cese de la actividad conventual y el cierre del inmueble» como residencia de la congregación.

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