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Las dos estatuas del Museo del Comercio que algunos niños usan como portería. JM García

Jugar al balón en las calles de Salamanca: de prohibido a difícil

La normativa vecinal y la protección al patrimonio limitan el juego en la vía pública a pesar de la proliferación de pistas y elementos deportivos y hacerlo en contra de la norma puede acarrear incluso sanciones

Félix Oliva

Salamanca

Domingo, 28 de enero 2024, 10:25

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¿Se puede o no se puede jugar en la calle en Salamanca? La ciudad, cada vez más preparada para la actividad deportiva y lúdica, mantiene no obstante normas que limitan algo tan básico como jugar al balón. Lo hace a pesar de contar con zonas residenciales, numerosas pistas polideportivas y múltiples zonas de juego, pero con el contrapeso del cuidado al patrimonio y el respeto al descanso vecinal: si vamos contra uno de ellos, una patada a un balón puede ser multa.

En las útimas semanas, un caso ha suscitado dudas en el seno del Ayuntamiento de Salamanca. El grupo socialista ha llevado a una de las comisiones informativas municipales, la de Policía, el uso de la plaza de acceso al Museo del Comercio como campo de fútbol. Según se ha explicado, en ocasiones grupos de chavales juegan allí al balón y, para ello, han utilizado las dos estatuas allí colocadas a modo de postes de portería.

El debate se ha puesto sobre la mesa sin que se haya terminado de aclarar si se puede o no. Según explicaron responsables de la Policía Local, no se puede prohibir expresamente jugar allí con balones y la solución podría ser colocar un cartel que avise. Es algo frecuente en algunas comunidades de viviendas que especifican si se puede o no jugar en zonas comunes, generalmente prohibiéndolo. Pero en la vía pública es más complicado.

Pistas y parques

Calistenia, tirolinas y canastas

La vía pública no ha estado nunca tan preparada en Salamanca para la práctica de ejercicio. Además de 1,2 millones de m2 de zonas verdes y tantos árboles como personas, los parques de la ciudad cuentan con abundamente equipamiento deportivo.

Además de áreas naturales, la ciudad cuenta con 91 parques infantiles con 565 elementos. A ellos hay que sumar 52 áreas de biosaludables con 466 elementos, más 14 kits de calistenia y tres circuitos deportivos. Sin olvidar las pistas deportivas del parque de Jesuitas, la ciudad deportiva de La Aldehuela, las pista de los parques de Picasso, Nicar...

Se ha hecho una fuerte inversión en ellos, con parques nuevos que incorporan coloridos juegos infantiles, pero también pequeñas pistas de fútbol o tirolinas. Cada uno se monta con mimo: así se decide cómo tiene que ser un parque infantil.

Los parques infantiles no tienen un horario que sí rige en la ciudad deportiva o Jesuitas, pero muchos de estos espacios lúdicos y deportivos cuentan con iluminación que permite su utilización en horario nocturno, lo que abre la puerta a ruidos que pueden molestar y ahí es donde la Salamanca para hacer deporte en la calle choca contra su primer límite.

'No' en los jardines y fuentes

En todos los casos lo que impera es el respeto al descanso vecinal y el respeto al patrimonio. El punto de partida es una prohibición ya que jugar al balón «está explícitamente prohibido en zonas ajardinadas y fuentes ornamentales y en aquellas zonas señalizadas». Así que hay espacios totalmente vedados, pero también otros que generan confusión.

Las zonas residenciales, calles limitadas a 20 que han proliferado en toda la ciudad, están marcadas con una señalización que incluye la representación de un niño y una pelota. En teoría, en estas calles la prioridad es 100% peatonal incluso en la calzada, pero la lógica (y el sentido común) recomiendan no hacerlo.

Fuera de la norma, hay que remitirse al artículo 5 de la ordenanza de convivencia ciudadana que versa sobre 'Daños y alteraciones' que consagra el cuidado de la ciudad. «Se prohíbe todo actuación sobre los bienes comprendidos en el ámbito de aplicación de esta ordenanza sea contraria a su uso o destino habituales», reza. El caso concreto de las esculturas que adornan la entrada del Museo del Comercio entraría en este supuesto.

También lo está el uso de tirolinas que hagan ruido en horario nocturno, caso que también se ha dado. Y más concretamente el daño que se pueda hacer al patrimonio repartido por la ciudad, con multas por ejemplo por hacer las necesidades en la calle o las pintadas y otros actos vandálicos.

Multas

A criterio de la Policía Local

Hacer caso omiso de las recomendaciones puede tener consecuencias. Según explican desde el consistorio, la posible sanción está en manos de los agentes de la Policía Local.

Entre las competencias del cuerpo está la de garantizar la convivencia ciudadana, que se rige por las ordenanzas municipales del mismo nombre y las de uso de la Plaza Mayor, por ejemplo. Así que en caso que jugar al balón pudiera suponer un problema al respecto para vecinos y/o patrimonio intervendría para mediar y valorar si hubiese algún tipo de infracción.

De prohibido a difícil

Así que la realidad marca que convertir Salamanca en una gran pista deportiva no es tan sencillo. Jugar en la calle a la pelota está prohibido en algunos casos y es difícil en muchos otros. La prioridad peatonal no siempre lo es, el daño al descanso vecinal o al patrimonio lo limita y las instalaciones no siempre cumplen.

A pesar del coste de mantenimiento, las instalaciones deportivas y los espacios de esparcimiento no siempre están en plena forma. Los campos de fútbol municipales tienen problemas de iluminación que el consistorio debe resolver.

En materia de pistas deportivas, la concejalía de Deportes pretende ampliar el uso de alumbrado responsable ya empleado en algunas pistas de barrio a más ubicaciones. El problema es que no siempre funciona: el de las pistas de Picasso ha sufrido un fallo puntual de sincronización con el alumbrado público, aunque habitualmente funciona. Jugar a la pelota en la calle obliga a saber muy bien dónde y a hacerlo, a veces, a oscuras.

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