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Bolsas de basuras en el arcén tras la limpieza de la carretera de Toro

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Bolsas de basuras en el arcén tras la limpieza de la carretera de Toro Álex López

Miles de kilos de basura invaden las cunetas, cuando la carretera se convierte en vertedero

En 2022 se retiraron casi 90.000 kilos de las carreteras y autovías de la red nacional, en lo que va de año se han eliminado otros 20.100 y en el último mes se han limpiado varias vías autonómicas del alfoz, pero los residuos tardan poco en reaparecer

Ana Carlos

Salamanca

Sábado, 12 de agosto 2023, 10:20

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Viajar en coche, atravesando los paisajes de la provincia, puede resultar muy bucólico. Hasta que nos fijamos en las cunetas. Ahí desaparece la magia. En ellas hay un rastro de plásticos, latas y otros residuos que además de estropear la estética, suponen un peligro. Kilómetros y kilómetros de mierda que pone de manifiesto una enorme falta de civismo por parte de quien la tira.

Cada año se retiran de los arcenes miles de kilos de basura. Pero se trata de un trabajo ingrato. Enseguida vuelven a reaparecer toda clase de objetos, en la mayor parte de los casos arrojados por la ventanilla de los vehículos que pasan.

La continua presencia de residuos es una realidad que lamentan desde la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León. La limpieza de las carreteras autonómicas de Salamanca forma parte de las obligaciones que figuran en los pliegos de contratación de las empresas adjudicatarias. Pero son muchas las tareas de mantenimiento a realizar en las vías que conforman esta red. Por eso se realizan campañas puntuales de limpieza en los momentos en los que hay menos trabajo de otra índole. Y se centran principalmente en los lugares en los que hay más acumulación de restos y en las zonas más cercanas a los municipios.

No se contabiliza todo lo recogido

En el último mes se han realizado limpiezas en distintas vías del Alfoz, como la carretera de Toro. La recogida se lleva a cabo de forma manual. Varios operarios caminan por la cuneta atravesando los residuos con pinchos metálicos e introduciéndolos en bolsas de color naranja con el logo de la Junta. Las bolsas cerradas se dejan en la cuneta uno o dos días hasta que el camión las recoge.

Ana Carlos.

También las empresas adjudicatarias que se encargan del mantenimiento de los cerca de 2.500 kilómetros de carreteras de la Diputación (que además apoya otros 500 kilómetros de caminos de municipios) son las encargadas de su limpieza. Eso supone que tienen que retirar las basuras dentro de sus actividades habituales y llevarlas al centro que corresponda para su correcto tratamiento.

Sin embargo, como sucede con las carreteras de la Junta, estos desechos no se pesan, contabilizan ni catalogan, aunque afirman que se llevan a centros para su correcto tratamiento.

En cambio, en las carreteras y autovías del Estado la gestión es diferente. Se lleva a cabo una campaña anual y se contabilizan los residuos recogidos.

Así, en 2020, el año de la pandemia y en el que durante meses se restringió la movilidad, se eliminaron 63.120 kilos. En 2021 se alcanzaron los 107.920 kilos de basura eliminados, y el pasado año fueron 89.960 kilos. Por su parte, en lo que va de año ya se han retirado 20.100 kilos de desechos. El destino de todos estos desperdicios, según la Subdelegación del Gobierno, son vertederos autorizados.

Tipos de desechos

En el caso de las carreteras del Estado, las bolsas en las que se recogen las basuras son de color amarillo. Salvo en los dos últimos años y en algunas vías en concreto en las que se ha erradicado la práctica, a veces siguen apareciendo escombros abandonados. Esto sugiere que los responsables no son solo los viajeros que circulan de paso y se deshacen por la ventanilla de lo que les estorba. En ocasiones, hace algunos años, se encontraron hasta televisores y frigoríficos. Para abandonar voluminosos hay que parar el vehículo y no es algo que se lleve en el coche por casualidad.

Pero lo más habitual es que cuadrillas de limpieza se encuentren a su paso con colillas y cajas de tabaco; envoltorios de snacks y golosinas; latas, plásticos y otros envases; cajas; pañuelos de papel, toallitas y pañales por poner algunos ejemplos. Si hay algo que a los operarios les parece especialmente repugnante son las botellas de agua que algunos transportistas utilizan para aliviar sus necesidades. El calor las hincha y al clavarles el pincho para introducirlas en las bolsas pueden llegar a explotar y se producen situaciones más que desagradables.

En otras zonas próximas a los municipios, la especial abundancia de residuos y la presencia de botellas de cristal enteras y en pie, así como de latas o botellas colgadas de la vegetación demuestran que quien las depositó estaba fuera del vehículo e incluso pudo ser un viandante.

Una práctica peligrosa

Arrojar basura por la ventanilla es una práctica peligrosa. El simple hecho de tirarla puede distraer tanto al conductor del vehículo como a los de otros que circulen por la vía y provocar un siniestro.

Además, las colillas mal apagadas y los restos de cristales suponen un riesgo importante de incendio, especialmente en los meses de verano cuando la vegetación está muy seca. El Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico apunta que el 3% de los incendios forestales tiene su origen en colillas de cigarros lanzadas desde vehículos.

El resto de residuos también origina problemas de seguridad vial. De manera directa pueden obligar a coches y peatones esquivarlos para circular, ocasionando colisiones. En caso de tormentas y lluvias torrenciales pueden taponar los cauces por los que debe circular el agua y esta desbordarse por la calzada e inundarla.

Y todo eso sin entrar a valorar los problemas ambientales de las basuras, que pueden contener sustancias tóxicas o liberar microplásticos en su descomposición. Los suelos y la fauna son los más sensibles en este sentido.

Posibles soluciones

Arrojar a las carreteras o en sus inmediaciones objetos que puedan producir incendios, accidentes de circulación o perjudicar al medio natural está prohibido tal y como estipula la normativa, que marca sanciones de 200 euros de multa y la pérdida de cuatro puntos del carnet de conducir. Si se puede demostrar que esta práctica es la causante de un accidente, el responsable puede incluso terminar en prisión.

Las posibles sanciones parecen no ser suficiente para erradicar este problema que sufren las carreteras a lo largo del planeta. Resulta inviable poner agentes a vigilar cada kilómetro de carretera.

Con motivo de la Operación Especial de Agosto, la DGT y SEO-BirdLife lanzaron el día uno la campaña Tirar basuraleza en la carretera nunca lleva a un buen lugar, con el objetivo de concienciar a los ciudadanos sobre el peligro de propagación de incendios o el atropello de animales que buscan comida en la basura abandonada. La concienciación y la educación ambiental son uno de los medios con los que se lucha para intentar mejorar la situación.

Pero en otros países se están buscando otras alternativas. En Reino Unido, por ejemplo, este año se ha recurrido en algunas carreteras a cámaras y a la inteligencia artificial para detectar a los infractores y así poder aplicarles la correspondiente sanción.

Al final, lo que toca al bolsillo marca el cambio de comportamiento de muchas personas en las que no calan la educación o el civismo.

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