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Sillas y mesas de una terraza de la Plaza Mayor de Salamanca. JM García

Las multas no aplacan estufas mal puestas, mamparas y servilletas por el suelo en la Plaza Mayor

Un año después de aprobada la nueva ordenanza para el monumento y sus calles aledañas algunas normas no se cumplen o se respetan y afean el monumento: se han abierto once expedientes en doce meses

Félix Oliva

Salamanca

Domingo, 4 de febrero 2024

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Las terrazas de la Plaza Mayor son un elemento consustancial al monumento. Tomarse un café o una caña en este lugar es una de las experiencias más salmantinas que puede haber, y conservarla obliga a ser rigurosos con la normativa vigente para el servicio de terraza, concreta para este lugar. Sin embargo, a diario se puede comprobar que no se respeta: el resultado, costumbres que afean un lugar que requiere la máxima pulcritud estética, más allá de un número muy limitado de multas que más que confirmar el cumplimiento revela la falta del mismo.

Pasado un año del estreno de la nueva regulación de terrazas de Salamanca, formada por dos ordenanzas diferentes, la normativa está todavía en una fase inicial de aplicación y se observan incumplimientos, algunos básicos que afectan a la Plaza Mayor de Salamanca, un monumento protegido que requiere de un mayor celo para su disfrute y conservación.

La plaza y su entorno son objeto de una de las dos nuevas ordenanzas municipales que incluye normas específicas para el centro histórico de la ciudad y sus calles más turísticas. Ambos texto vinieron a poner orden tras la etapa Covid, en la que hubo más manga ancha porque las terrazas fueron un refugio para los bares durante los muchos meses de restricciones en exterior.

Las exigencias para la Plaza Mayor, diferentes a las del resto de la ciudad, ponen el acento en la limpieza, el impacto sobre el patrimonio y la imagen, aspectos en los que se aprecian incumplimientos totales o parciales. Estos comportamientos han derivado en multas por infracción, un centenar en toda la ciudad y uno de cada diez en la propia plaza; las cifras no son altas, pero sí la parte que corresponde a un lugar con un número reducido de terrazas.

Según fuentes municipales, a lo largo de este primer año de vigencia se han abierto 100 expedientes por infracció a las normas de terrazas en toda la ciudad. De ellos, sólo once son en la Plaza Mayor, más otros siete en calles aledañas, que se rigen por la misma norma. En el resto de la ciudad han sido 82.

A razón de menos de una multa al mes en la plaza y una cada dos meses en los alrededores, ¿es óptimo el estado de revista del monumento? La cifra no cuadra con situaciones afean la plaza y que no aplacan algunas malas costumbres que no son de ahora, sino que vienen de lejos. Hace unos días, Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio retrataba una plaza llena de servilletas por la calle a pesar de la norma (y las multas) que obliga a limpiar, atender y tener papeleras en las mesas para evitar precisamente que los finos papelitos alfombren el lugar.

El asunto ha sido objeto de debate en las comisiones informativas del Ayuntamiento de Salamanca. Allí, los grupos políticos han volcado sus dudas sobre la eficacia de la ordenanza de la plaza y el respeto por parte de los establecimientos. En concreto, el Grupo Municipal Socialista ha planteado una batería de deficiencias que corresponden con lo que se puede comprobar.

Casi a diario, se observa como las normas sobre limpieza, atención y elementos de las terrazas se incumplen en algunos casos; y a ello hay que añadir que faltan por desarrollar algunas de las materias previstas, como la uniformidad en el mobiliario y aclarar qué ocurre con la permisividad con elementos como las mamparas.

  1. Estufas mal colocadas

Algunos establecimientos disponen de estufas para calentar las terrazas en el invierno. Estos elementos fueron autorizados hace años, cuando también se usaban mantas, bajo un modelo de características y aspecto muy concreto, y su uso está autorizado, pero el problema es su colocación.

A diario, se observa como las estufas que no se usan se apilan entre los arcos, algo que está estrictamente prohibido y que es una de las reglas básicas de las terrazas de la Plaza Mayor: no se pueden utilizar los soportales ni el espacio entre columnas para nada.

  1. Mobiliario en los soportales

El mismo problema se repite con el mobiliario y mesas auxiliares en las terrazas de la Plaza Mayor, que algunos establecimientos usan para guardar menaje o material. Según la ordenanza, este tipo de elementos sólo pueden estar en el área de terraza, y los arcos no lo son.

Por norma general, estos muebles no pueden ocupar el espacio entre columnas ni entrar a los soportales. En ocasiones, y por el movimiento de los usuarios, sillas y mesas acaban en ese mismo lugar: tampoco está permitido.

  1. Papeleras y limpieza

La Plaza Mayor suele estar muy limpia y la ordenanza de las terrazas contempla normas que permitan mantenerla así. Una de las aportaciones de la última normativa es la obligación de poner pequeñas papeleras en las mesas para evitar que la plaza se llene de servilletas.

Estas papeleras se usan en la mayoría de casos, pero algunos establecimientos han optado por no ponerlas si no hay clientes y en ocasiones también faltan cuando están ocupadas. También hay casos en los que se han usado modelos poco aparentes.

  1. Terrazas sin atender

La nueva ordenanza incluyó un artículo específico para asegurarse de que las mesas se limpiaban de inmediato y no permanecían con restos de consumiciones y vajilla. Se hizo apuntando a algunos de los establecimientos de grandes multinacionales en la plaza y otros puntos, locales donde la costumbre es el autoservicio.

Para evitarlo, se incluyó la obligación de que las terrazas fueran atendidas para que, además de servir las consumiciones, se retirara todo el material una vez se marchaba el cliente. Esta norma es específica del centro histórico y no rige en el resto de la ciudad, donde un bar puede decidir si atiende o no la terraza.

  1. Terrazas a medias

En el control de la apliación de la ordenanza se ha observado que, en ocasiones, los establecimientos optan por no instalar la terraza completa, con todas las sillas y mesas autorizadas, al menos, no en todo el horario. Es algo que, al parecer, se puede hacer libremente.

  1. Mamparas como cerramientos

Aunque eran un elemento solicitado, la comisión de Patrimonio nunca autorizó poner mamparas en las terrazas de la Plaza Mayor hasta que hizo una excepción en pandemia... que después se mantuvo aunque no era esa la idea. El modelo es muy específico en medidas y características y también hay reglas para ponerlas.

En lo que se refiere a las mamparas se indica que si no se despliega toda la terraza parece un cerramiento y se les ha indicado a los establecimientos que no dejen la mampara como barrera si no instalan todas las sillas y mesas. En todo caso, tiene que ser dentro del área de terraza. No todos los establecimientos han recurrido a mamparas.

  1. Hasta dónde deben llegar

Se ha vuelto a poner celo en la extensión de las terrazas ya que, por el movimiento de clientes, a veces desbordan el espacio previsto. Desde que hace años se autorizó una cuarta fila, la tercera fila de sillas y mesas debe estar en el interior de la losa de granito rosa y la cuarta a partir de ahí.

En los lados, se autolimitan los distintos establecimientos. Y en los accesos, se vigila para que quede suficiente paso, y generalmente se respeta. Las losas del suelo son la referencia: no hay marcas en el suelo de ningún tipo y no se puede al tratarse de la Plaza Mayor.

  1. Sillas y mobiliario

En lo relativo a las sillas, hace años que está pendiente lograr la uniformidad del mobiliario de la Plaza Mayor. En la actualidad, son varios los modelos presentes y se ha demorado la aplicación de esta parte de la normativa.

Las sillas autorizadas son un modelo y material concreto, no se trata de plástico como tal, sino de un elemento sintético denominado rattan. Se ha solicitado que en futuros textos de la Ordenanza de Terraza se tenga en cuenta la diferenciación entre ese material y el plástico para aclarar qué se puede usar.

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