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Los más pequeños de todas las cofradías y hermandades de la ciudad de Salamanca salen en la procesión de La Borriquilla.

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Los más pequeños de todas las cofradías y hermandades de la ciudad de Salamanca salen en la procesión de La Borriquilla. Álex López

Los niños protagonizan una «emocionante» procesión de La Borriquilla

Las hermandades han salido de la Catedral Nueva y el recorrido ha contado con un tramo sin música, el de la calle Libreros, teniendo en mente a las personas con autismo

Domingo, 2 de abril 2023, 19:18

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Cada Domingo de Ramos, la procesión de La Borriquilla recuerda la llegada de Jesús a Jerusalén y cómo fue recibido con palmas. Pero este cortejo es mucho más que eso: sus protagonistas son los más pequeños.

Porque lo que convierte a La Borriquilla en una de las procesiones con mayor número de personas es que en ella desfilan los niños de las 18 cofradías de Salamanca. A ellos, se suman sus acompañantes, las bandas de música –en este caso la Agrupación de Cornetas y Tambores de Ciudad Rodrigo y la Agrupación Musical Virgen de la Vega–, los costaleros y otras personalidades como la Junta de Semana Santa y su presidente, el Obispo o los Hermanos Mayores, representantes de las Cofradías y Hermandades.

«Se ve la gran tradición que hay y las nuevas generaciones que vienen detrás, apretando fuerte»

Sonia Pérez, tras participar en la procesión de La Borriquilla

Y el entusiasmo por ella es evidente: no solo ha habido una gran multitud de personas tanto a las puertas de la Catedral Nueva, donde comienza su trayecto, como en el resto de enclaves que más tarde recorrería, sino que un entusiasmado júbilo se ha desatado en cuanto dichos portones se han abierto. Poco ha importado que su inicio se haya demorado unos minutos, pues luego no ha parecido defraudar a nadie.

«Ha sido muy emocionante verla salir de la Catedral», asegura Sonia Pérez, quien ha encabezado una de las primeras filas de la Agrupación Musical Virgen de la Vega, pese a no pertenecer a ella. Fue una amiga quien le ofreció la posibilidad de salir con ellos, conocedora de que hacía años había llegado hasta a cargar un paso, formando parte de la Veracruz. «Concretamente hace 25 años», cuenta.

Para ella, esta procesión es «algo muy bonito», porque «se ve la gran tradición que hay y las nuevas generaciones que vienen detrás, apretando fuerte». La Borriquilla le ha hecho «recordar sensaciones de cuando salía cargando en la procesión».

«hoy por La Borriquilla, mañana por otra… y al final ya te llama esto»

Madre de Aroa, niña de la Cofradía del Cristo Yacente de la Misericordia

Asimismo, la madre de Aroa, una de las pequeñas que ya forma parte de la Cofradía del Cristo Yacente de la Misericordia, nos cuenta que ella ya salió en la procesión anterior a la pandemia, con casi tres años, y que, aunque al principio «los primeros que lo inculcan son los padres», ahora ya «me lo pide ella». «El año pasado, con las mascarillas y demás, yo no quise que saliese, pero esta vez ya ha salido de la niña», defiende.

Le ha inspirado a su hija la tradición por también sentirla y practicarla, pero asegura que «hoy por La Borriquilla, mañana por otra… y al final ya te llama esto».

1,4 kilómetros de momentos e imágenes

La procesión de La Borriquilla regala momentos enternecedores, como a los pequeños jugando con las palmas que llevan en las manos, comiendo gominolas a la vez que caminan o hasta saludando al público que les mira, pero también el poder apreciar por las céntricas calles charras obras de gran valor artístico. En este trayecto, se cargan el Grupo Escultórico de la Entrada de Jesús en Jerusalén a lomos de una borriquilla (2009), de Carlos Guerra, y el Paso de la Palabra (2009).

Su recorrido, de 1,4 kilómetros de distancia, ha empezado en la Catedral Nueva (Puerta de Ramos) y ha continuado por el Atrio de la Catedral, Calderón de la Barca, Libreros, plaza de San Isidro, Compañía, Meléndez, plaza del Corrillo, Plaza Mayor, plaza del Poeta Iglesias, Quintana, Rúa Mayor y Anaya, para, por último, entrar de nuevo en la Catedral. Además, el tramo que corresponde con Libreros, tras pasar la fachada de la Universidad, ha sido en completos silencio, pensando en las personas con autismo y su sensibilidad al ruido.

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