Un paciente en la sala de operaciones preparado para una intervención quirúrgica. / CAUSA

Operarse en Salamanca: 177 días de espera y casi 2.000 casos a la cola

La atención sanitaria de la capital salmantina arrastra las carencias de la pandemia con la mayor lista de pacientes de la Comunidad

Laura Linacero
LAURA LINACERO

La situación de la lista de espera en Salamanca es especialmente problemática. Con 1.828 casos a la cola y 177 días de demora media para operarse, el Complejo Asistencial de Salamanca se sitúa como el centro hospitalario más ralentizado de la Comunidad. Una situación desesperante que pone de manifiesto un tambaleo en la atención sanitaria y que es el origen de la investigación de oficio que el Procurador del Común, Tomás Quintana, ha efectuado en Castilla y León. Tras el análisis sobre dos casos que han puesto en el punto de mira al Hospital Universitario de Salamanca, se desprende la necesidad de ahondar en las carencias de la atención sanitaria que deja los casi tres años de crisis sanitaria.

En este sentido, la Gerencia de Atención Especializada de Salamanca asegura que se ha puesto en marcha, con carácter de emergencia desde el pasado junio, un Plan de Choque para la reducción de la lista de espera quirúrgica. Una de las medidas urgentes puestas en marcha a consecuencia de la pandemia de la Covid-19 es la autoconcertación como «instrumento adicional, flexible y coyuntural para reducir la lista de espera quirúrgica». La resolución recoge que ese esfuerzo es aún insuficiente y se deben buscar «formas de paliar los efectos que la pandemia ha provocado»

A pesar de que Quintana reconoce que «las listas de espera son un elemento común en los sistemas sanitarios de carácter universal y financiados públicamente y pueden ser la expresión del acoplamiento entre oferta y demanda de servicios sanitarios», asume que esta realidad no justifica los plazos tan elevados de espera ni «las excesivas demoras que en muchas ocasiones se producen». Igualmente, se hace hincapié en la necesidad de que los usuarios conozcan su estado en las listas de espera y la evolución de las mismas para que «los interesados puedan controlar la gestión que se realiza de ellas».

Dos quejas al hospital de Salamanca

Una de las reclamaciones recientemente interpuestas al Hospital Universitario de Salamanca proviene de la situación de una paciente que, después de una valoración por sordera súbita y considerarla apta para la intervención en un plazo menor de 90 días, seis meses después aún no tiene noticias. Tras una llamada de un familiar al Servicio de Otorrinolaringología, se le comunica que «la solicitud se ha debido traspapelar» y que «al otorrino se le ha olvidado incluir al paciente en la lista». En concreto, la Especialidad de Otorrinolaringología arroja unas cifras de 414 pacientes pendientes de intervención en Salamanca, con un tiempo medio de espera de 131 días, de las más altas de la Comunidad.

Precisamente con motivo de las largas listas de espera, se tramitaba una nueva queja por parte de una mujer de 80 años, pendiente de una intervención de cadera en el Hospital Universitario de Salamanca desde el pasado año. Debido al tiempo transcurrido sin que haya sido citada se han pronunciado los dolores y el deterioro de su movilidad, por lo que su familia presentó una reclamación al Servicio de Atención al Paciente que no ha sido contestada.

«La demora relativa no significa que los pacientes tengan que ver seriamente alterada su vida diaria»

TOMÁS QUINTANA

Procurador del común

Las medidas urgentes para tratar de reducir la lista de espera han conseguido que se rebaje la demora de 587 pacientes y 243 días para el procedimiento quirúrgico de artrosis de cadera en junio a 304 pacientes y 205 días en septiembre. A pesar de que la Procudaría reconoce los esfuerzos de la Consejería de Sanidad por reducir el número de pacientes, señala que «el problema persiste y sigue siendo uno de los aspectos de la gestión sanitaria que más preocupan a la población». En esta línea remarca que aunque la situación permita una demora relativa, «no significa que los pacientes tengan que ver seriamente alterada su vida diaria».