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El pequeño Alberto ingresa en el Niño Jesús de Madrid para probar un medicamento experimental

El pequeño Alberto ingresa en el Niño Jesús de Madrid para probar un medicamento experimental

El menor de cuatro años ha sido trasladado a la capital para tratar de agotar todas las posibilidades

Laura Linacero

Salamanca

Jueves, 4 de mayo 2023, 18:57

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«Que no se repita, eso es lo importante, que hayan acabado con el linfoma». Esta era la esperanza de Luis, el padre del pequeño Alberto, cuando el pasado febrero recibía el alta tras haber hecho frente al linfoma de Burkitt con sus propias células madre. Tres meses más tarde, sin embargo, las malas noticias sacuden de nuevo a la familia. El menor de cuatro años ingresa en el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid para probar un medicamento experimental como última opción.

«Seguimos en la lucha y ahora más que nunca», comenta el padre que desde que hace casi un año que comenzara esta pesadilla no ha perdido la esperanza de que su hijo pudiera recuperar su infancia lejos de hospitales. El tiempo no ayuda y tras ir descartando diferentes opciones, las últimas alternativas son cada vez más arriesgadas. «El tema está muy complicado, nos dan pocas esperanzas», comenta Luis. Después de que el pequeño haya estado atendido por el Hospital de Salamanca, la familia recurre al hospital pediátrico más puntero para sopesar todas las opciones.

Un camino lleno de obstáculos

El pasado 30 de junio la vida del pequeño Alberto y su familia cambió. Ese día marcado en el calendario de sus padres de por vida le diagnosticaron el linfoma de Burkitt. Desde entonces, durante meses el hospital de Salamanca ha sido su casa, y dormir en su cama un regalo. Tras una primera fase de tratamiento donde el menor parecía responder bien, el dolor volvió a su vida. En esa segunda fase la primera opción era tratar de encontrar un donante compatible. La familia y amigos volcaron todos sus esfuerzos para tratar de viralizar el caso del pequeño y poder hacer efectivo ese transplante de médula con las máximas garantías.

Sin embargo, las semanas pasaban y cada vez parecía más complicado encontrar un donante compatible. Los plazos se agotaban y finalmente, decidieron tratarle con sus propias células madre. Los resultados fueron positivos y parecía que la eterna pesadilla llegaba a su fin cuando recibió el alta. Tres meses más tarde, una nueva dolencia hacía que tuvieran que volver otra vez al hospital y los peores presagios acecharon de nuevo.

Ahora, las esperanzas están en el Hospital Universitario Infantil del Niño Jesús de Madrid. Una segunda opinión que reclamaban para agotar todas las posibilidades y conseguir curar al pequeño se abre como un halo de luz entre la oscuridad. «Ahora más que nunca», repite el padre.

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