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La joven postulante, en el Monasterio de la Purísima Concepción de Salamanca. Foto: Diócesis de Salamanca
El proceso para ser monja de clausura en Salamanca: nueve años de fe y oración

El proceso para ser monja de clausura en Salamanca: nueve años de fe y oración

La historia de una joven del Monasterio de la Purísima Concepción de la orden de las Clarisas en Salamanca como aspirante a la vida contemplativa

Sábado, 1 de junio 2024, 11:54

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María es una joven postulante del Monasterio de la Purísima Concepción, de la orden de las Clarisas Descalzas en Salamanca, que comparte su testimonio de vocación con motivo de la celebración de la Jornada Pro Orantibus, dedicada a la vida contemplativa. Como postulante, entró como aspirante en este monasterio el 1 de enero para un período de nueve años de formación antes de convertirse en monja de clausura.

Como a muchos otros jóvenes, acudir a la Jornada Mundial de la Juventud le hizo plantearse la llamada del Señor. En el caso de María, fue en el encuentro del papa de Madrid en 2011. «Me hizo pensar mucho más en la posible llamada que el Señor me estaba haciendo a consagrarme a Él, pero no tenía nada claro, ni sabía cómo era esto de que Dios te llamara y cómo dar respuesta a esa llamada».

Esta joven fue bautizada en la parroquia de Santo Tomás de Villanueva, aunque estaba vinculada a la Unidad Pastoral de San Mateo y La Anunciación. Sus padres han sido catequistas, y allí la inculcaron la fe a ella ya sus dos hermanas (ella es la mayor).

Allí también formaba parte del coro parroquial, y reconoce que su crecimiento en la fe, también se alimentó en las Pascuas de Silos. «Estos encuentros me llenaban, y me preguntaba si Dios me quería para la vida religiosa».

Novicia en las Hermanitas de los Pobres

Entre 2015 y 2016, fue voluntaria con las Hermanitas de los Pobres, donde creció esa inquietud, «y me fui en verano a hacer una experiencia con ellas a Francia». Como ella misma relata, allí se dedicaba a ayudar a los residentes y a la oración, «y después de un tiempo decidí entrar en las Hermanitas de los Pobres». Fue así como inició el postulantado en Francia, donde tienen la casa de formación, y después, la trasladaron a España.

Pero en el verano de 2020, cuando María era novicia, decidió salir de la congregación, «ya que sentía que Dios me llamaba en otro sitio, aunque no sabía muy bien dónde». Al respecto, reconoce que fue, «una decisión difícil«. Y fue entonces cuando comenzó un periodo de discernimiento, y las dudas, y un nuevo planteamiento: la vida contemplativa.

A través de su hermana Pilar, conoció a las monjas clarisas de Monasterio de la Purísima, en febrero de 2023, «y comencé a venir a rezar con ellas el rosario y las vísperas, y cada 15 días, al locutorio, para hablar con la Madre María Sonia, que me fue enseñando a conocer su forma de vida«.

Entrada a clausura

El día 1 de octubre entró en la clausura, para continuar unos meses más como aspirante, «pero ya viviendo con las hermanas». María reconoce que los comienzos son siempre difíciles, «por la novedad de todo cuanto se hace, y a la vez, apasionante, por ir conociendo en el día a día la voluntad de Dios para mi vida». En la actualidad, desde el 1 de enero es postulante, «y me encuentro en el periodo de formación, una etapa larga de nueve años en total, de lo que ya llevo casi año y medio». Esta joven reconoce que en la oración y formación, «voy asimilando y conociendo más la vida contemplativa, que me ayuda a seguir a Jesús«.

«Voy aprendiendo a decir al Señor, hágase en mí tu voluntad, lo que tú quieras para mi vida»

Y esta jornada Pro Orantibus, da gracias a Dios por el camino que está recorriendo: «Siento que este es mi camino, el de fe y oración, junto a las hermanas, porque me llena y me ayuda a seguir a Jesús junto a la Virgen María, y con el ejemplo de nuestros padres, San Francisco y Santa Clara, que dieron su vida por Cristo».

María reconoce que su forma de vida se centra en la oración, la liturgia, la eucaristía, y la adoración al Santísimo, «y ahí contemplo diariamente el rostro de Cristo, y voy aprendiendo a decir al Señor, hágase en mí tu voluntad, lo que tú quieras para mi vida, que se haga como se hizo en la Virgen María».

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