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Un Policía Local observa una concurrida zona de ocio de Salamanca. ÁLEX LÓPEZ
Reclaman la creación de un consejo municipal contra el ruido en Salamanca

Reclaman la creación de un consejo municipal contra el ruido en Salamanca

Las asociaciones del Bretón y contra el ruido piden que se decrete el cierre cautelar de los establecimientos que incumplan la normativa para evitar el calvario que sufren los vecinos durante los meses que dura el desarrollo de expedientes

Ana Carlos

Salamanca

Viernes, 13 de octubre 2023, 20:32

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Convivir de forma cotidiana con el ruido que genera el ocio se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza para numerosos vecinos de la zonas centro e histórica de la ciudad. Así se lo hicieron saber el pasado viernes las representantes de Salmantinos contra el Ruido (SACER), la Asociación Vecinal Bretón y Juristas por el ruido a los concejales de Policía, Medio Ambiente, Participación Ciudadana, Educación y el jefe de la Policía.

La reunión tenía como objetivo conocer a todos estos ediles con responsabilidades ligadas de alguna forma al medio ambiente y la educación, pero también trasladarles sus reclamaciones respecto al ruido, en especial al ligado con el ocio, tanto diurno como nocturno.

La presidenta de la Asociación Vecinal Bretón, Mercedes Gabriel Bernal, destaca que no se trata de un problema banal, ya que la contaminación acústica y la exposición al ruido vulneran derechos constitucionales tales como el derecho a la salud, a la integridad física y moral, a la intimidad personal y familiar y a la inviolabilidad del domicilio.

Así mismo, va contra el derecho a un medio ambiente adecuado y a una vivienda digna libre de inmisiones acústicas, «todos ellos por encima del derecho de libertad de empresa», tal y como expusieron los tres colectivos en la reunión. Pero no es solo eso, ya que la emisión de ruidos y vibraciones, que superen los límites permitidos, puede ser constitutiva de delito ambiental.

Aunque para quienes no lo padecen pase inadvertido, el exceso de ruido en Salamanca afecta y condiciona a la vida a cientos de ciudadanos que viven en calles que, según la Ordenanza Municipal para la Protección del Medio Ambiente contra la Emisión de Ruidos y Vibraciones, han sido declaradas Zonas de Protección Acústica Especial.

Un problema que no deja de crecer

Para Juristas contra el Ruido, la contaminación acústica existe desde hace décadas como consecuencia de la centralización de bares y discotecas en el casco histórico y centro de Salamanca, que generan aglomeraciones diarias muy ruidosas en zonas residenciales.

María José Rodríguez, representante de este colectivo subraya que el problema está creciendo exponencialmente con la ampliación de la zona de terrazas y su horario, que resulta incompatible con el derecho al descanso de los vecinos, así como el desarrollo de eventos, fiestas de universidades, despedidas de soltero, y festivales en la zona centro que producen molestias a los vecinos.

Un ejemplo es el Farinato Rock, celebrado en la plaza del San Román el pasado sábado, al día siguiente de haberse celebrado la reunión, y en el que los vecinos tuvieron que soportar en sus casas hasta las 0.30 horas un ruido más alto del permitido en las ordenanzas municipales, tal y como denuncian vecinos de esta zona.

Las quejas vecinales y las denuncias por el ruido no han dejado de crecer y las tres asociaciones lamentan que a pesar de ello el Ayuntamiento de Salamanca ha permanecido inactivo. Afirman que la reunión del viernes fue cordial y se sintieron escuchadas y atendidas, pero eso no es suficiente. Esperan que eso se traslade a una búsqueda de soluciones y la toma de medidas concretas.

Entre ellas, expusieron la necesidad de medir el ruido del ocio mediante el establecimiento de una red de vigilancia de la contaminación acústica formada por estaciones permanentes distribuidas por las Zonas de Protección Acústica Especial (ZPAE) y otras zonas de ocio, como la calle Zamora. Con estos instrumentos reclaman que se registren los niveles sonoros ambientales las 24 horas del día durante los 365 días del año y que se publiquen en la web municipal diariamente.

Los responsables municipales explicaron a estas asociaciones que ya se han colocado varias cajas de medición en las calles del centro con ese fin. No obstante, las asociaciones van a solicitar toda la información sobre la ubicación, número y funcionamiento de estas cabinas de medición. Afirman que es importante tener un registro de los decibelios para poder mostrar con datos lo alarmante de la situación existente, pero que después hay que desarrollar un plan de acción para reducir el ruido «siendo conscientes de que es un problema de difícil solución», apuntan.

Una zona de ocio de Salamanca.
Una zona de ocio de Salamanca. ÁLEX LÓPEZ

Mapa del ruido

Para tener un mayor control sobre las fuentes del ruido y las actuaciones para solventarlo, han pedido también la inclusión del ruido del ocio y de las actividades de terrazas en el Mapa del Ruido de Salamanca y la elaboración de un Plan Zonal Específico en las zonas de desarrollo de ocio, con establecimiento de medidas concretas para mejorar progresivamente el ambiente acústico.

También han requerido que se inicien los procedimientos para declarar zonas acústicamente saturadas o zonas de protección acústica especial en función de los resultados de las mediciones. El objetivo sería proteger ambientalmente esos espacios y evitar la proliferación de locales de ocio y de actividades que puedan incrementar aún más el ruido ambiental.

Reclaman diligencia en la inspección de los establecimientos de ocio y el desarrollo de los expedientes sancionadores y de medidas correctoras con mayor eficiencia y celeridad. Hacen hincapié en que para evitar molestias a los vecinos afectados no pueden permitirse dilaciones indebidas.

Una de las medidas que consideran necesarias para este fin es decretar la suspensión cautelar inmediata de la actividad para los establecimientos que incumplan las condiciones de sus licencias «mientras subsistan las causas del efecto perturbador» y hasta que se acredite a través de un técnico competente el cumplimiento de las medidas correctoras que sean impuestas. Con ello quieren evitar «el calvario que sufren los vecinos durante los meses que dura el desarrollo de expedientes», señala María José Rodríguez.

Desde estas asociaciones recuerdan que no están en contra del ocio, pero sí exigen que sea un ocio sostenible y que cumpla las normas para que no se limiten los derechos de las personas que sufren las consecuencias de forma cotidiana. Lamentablemente la realidad es que cada día se incumplen las Ordenanzas de ruido en la ciudad.

Además, destacan que la generación del ruido está íntimamente relacionada con el incumplimiento diario de otras ordenanzas municipales, como la que regula las instalaciones en terrenos en uso público; la de prevención del alcoholismo y tabaquismo, y la de la protección de la convivencia ciudadana.

Por ello reclaman a la corporación municipal que sea especialmente diligente a la hora de exigir el cumplimiento de sus propias Ordenanzas. Quieren efectividad en la detección de los incumplimientos y en su sanción, en especial cuando hay que exigir responsabilidad a los propietarios de los negocios de ocio que incumplan las ordenanzas y resto de la legislación vigente. Piden que les sean impuestas las sanciones previstas para estos supuestos en la normativa, sin perjuicio de otras medidas que se puedan adoptar.

Un consejo con todos los implicados

Dado que las tres organizaciones cuentan con numerosas quejas y datos sobre este problema, aprovecharon la reunión para exponer de forma pormenorizada todos los detalles de cada zona de ocio a los responsables municipales, señalando locales y problemas concretos en cada caso.

También pidieron que el horario de terrazas en estas zonas de protección acústica especial quede limitado hasta las 0.00 horas, incluyendo la recogida de las terrazas de viernes a domingos y festivos.

Una de las propuestas estrella de los tres colectivos es la creación de un consejo municipal de ruido que evalúe las medidas correctoras aplicadas y lleve el control de denuncias de locales. En este consejo estarían representados los sectores sociales implicados en el ruido. María José Rodríguez destaca la importancia de que juntos puedan reunirse, debatir, vigilar y evaluar las mejoras de las medidas implantadas. Asimismo, cree que es positivo que se conozcan y dialoguen personas que aunque puedan tener ideas antagónicas como la hostelería y los vecinos afectados, tienen que convivir y alcanzar soluciones juntas.

Por otra parte, Mercedes Gabriel Bernal señala que también pidieron al jefe de la Policía Local que se vigilen policialmente las aglomeraciones en el exterior de los locales de ocio, los tapones en determinadas calles y la ocupación de las aceras que impiden el paso de los transeúntes. Piden que los agentes estén presentes en las calles disuadiendo botellones, «voceríos» y consumos de alcohol. También solicitaron que cuando acudan a medir los decibelios a los domicilios lo hagan vestidos de paisano y discretamente para evitar represalias.

Finalmente, en materia de educación y sensibilización, las asociaciones han apuntado la necesidad de realizar campañas de sensibilización por un ocio nocturno responsable, para concienciar sobre el problema del ruido y los daños a la salud, en general y auditiva en particular. Para ello han planteado la posibilidad de llevar a cabo algún tipo de taller a través de Salamanca Ciudad de Saberes para concienciar a los niños a través de los colegios y tratar que desde la infancia se genere una empatía hacia quienes son susceptibles de sufrir este problema.

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