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Los patos son uno de los principales alicentes de La Alamedilla para los salmantinos. Álex López

Seis razones por las que no debes dar de comer a los patos de Jesuitas y La Alamedilla

Aunque nos parezcan adorables y nos resulte difícil resistirnos a mostrarles nuestro cariño con alimentos, debemos saber que con este acto les ocasionamos más daños que beneficios

Ana Carlos

Salamanca

Miércoles, 16 de agosto 2023, 08:21

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Es casi una tradición familiar en Salamanca: Ir a La Alamedilla o a Jesuitas a ver a los patos. Contemplar cómo nadan en los estanques tiene algo de hipnótico y relajante. No son pocas las generaciones que guardan grandes recuerdos de estas visitas a los parques con padres o abuelos, lugares llenos de historia tanto el céntrico parque como la antigua huerta.

En la actualidad hay ocho patos en Jesuitas y 25, incluyendo a la pareja de cisnes, en La Alamedilla. Todos los patos son ya mayores y no se reproducen. Sin embargo, durante la época de cría, llegan a los estanques algunos azulones que permanecen solo de forma temporal, hasta que los pequeños tienen edad de volar. De hecho, recientemente nacieron cinco azulones en La Alamedilla, de los cuales uno ha muerto.

Estas aves despiertan muchas simpatías y eso lleva a que muchas personas quieran llamar su atención y mostrarles cariño ofreciéndoles alimento. Sin embargo, con este gesto bienintencionado en lugar de hacerles un favor podemos estar perjudicando su salud.

El coordinador del Centro de Educación Ambiental Lorenzo Milani, Miguel Blanco, que también es el responsable de su alimentación, nos ofrece varias claves por las que no debemos dar de comer a los patos.

1. Solemos darles alimentos que les perjudican

El pan y los gusanitos son algunos de los productos que la gente suele darle con más frecuencia a los habitantes de los estanques de los parques urbanos. La razón es la comodidad. Los tenemos muy a mano, no nos manchamos con ellos, son ligeros de llevar y además a estas aves les gusta comerlos.

El problema es que, aunque nos parezcan inocuos, ni el uno ni los otros les ofrecen los nutrientes que necesitan y además contienen sal (los gusanitos un 2%), que les perjudica. Los alimentos procesados o destinados al consumo humano, en general, no les vienen bien a los animales y no debemos acostumbrarnos a ofrecérselos.

En estos años, Miguel Blanco ha llegado a encontrarse montañas de pan, snacks, y toda clase de bollería, incluso algún cruasán con envoltorio incluido.

2. Tendrán menos hambre para comer sano

Álex López

¿Qué le pasa a un niño cuando come demasiado en un cumpleaños? En el fondo, lo mismo que a los patos cuando ingieren toda clase de cosas que les damos. Como se les llena el estómago con estas golosinas, luego pueden llegar a no comer bien el pienso que reciben diariamente.

Miguel Blanco detalla que la dieta que tienen actualmente es un pienso muy balanceado, con la cantidad de nutrientes, grasas y proteínas que necesitan. Además, se les echa la cantidad justa, medida, para que se mantengan en forma.

3. Sufrirán obesidad

Álex López

Como con esta alimentación extra que los visitantes dan los patos comen mucha más cantidad de lo que necesitan, pueden sufrir obesidad. Algunas personas piensan de forma errónea que estos animales tienen que estar más gruesos de lo que deben en realidad. El motivo es que los comparan con patos criados para el consumo. Pero en una granja lo que se busca es que el animal tenga más peso para obtener más carne o que su hígado se agrande de forma anómala para hacer paté. No se piensa en que tenga una vida larga y sana, porque va a ser sacrificado antes.

Sin embargo, en los estanques urbanos de Salamanca lo que buscan los cuidadores es que tengan calidad de vida.

4. Los patitos pequeños pueden morir de desnutrición

Álex López

La mala alimentación es más preocupante en los patitos, que pueden llegar a morir por desnutrición. Los pequeños están en un momento muy importante de sus vidas. Tienen que desarrollarse correctamente. Si se llenan con lo que no deben van generando carencias nutricionales que pueden ocasionarles malformaciones o directamente impedir que sigan viviendo.

Si queremos que crezcan sanos y fuertes, es mejor que solo reciban el alimento para patos que ya se les facilita. El pan, por ejemplo, son hidratos vacíos. Ellos necesitan una dieta más variada, que les aporte proteínas. Cuando ellos mismos cazan insectos están obteniendo también esas proteínas.

4. Echar la comida en el estanque pudre el agua

Otro de los grandes problemas derivados de que los visitantes alimenten a los patos es que suelen echarles la comida en el agua. Les resulta bonito verles nadar en busca de los alimentos que, al principio, se quedan flotando.

Pero al final los restos terminan por pudrirse. Una gran cantidad de ellos caen cada día al fondo y ni siquiera pueden ser eliminados con una red. El agua se corrompe y acaba por oler mal y atraer a insectos indeseados.

La única solución es vaciar el estanque por completo para su limpieza y desinfección. El Ayuntamiento realiza esta tarea de forma rutinaria en torno a un par de veces al año. La última en La Alamedilla fue el pasado día tres. Pero cuanto más alimento caiga al fondo, antes volverá a estar sucia, lo que también puede afectar a la vida de los patos.

El responsable de la alimentación de los patos ha encontrado en ocasiones grandes montones de hortalizas cortadas en trozos flotando en el agua. Parte de ellas ya estaría en el fondo. Aunque haya buena voluntad tras estos gestos, el resultado es muy nocivo.

5. Hay carteles que informan que no está permitido

Álex López

Pero si estas razones no son suficientes para convencer a los amantes de los animales de que desistan de alimentarlos, hay otro motivo para que dejen de hacerlo. No está permitido. Así lo detallan los carteles que el Ayuntamiento de Salamanca colocó hace años junto a ambos estanques.

Como sucede con muchos otros aspectos incluso de mayor relevancia para la seguridad y la convivencia en las ciudades, no puede haber una persona encargada de vigilar todo el tiempo que se cumpla la norma. Tampoco para sancionar en el caso de incumplimiento.

Blanco, además, apela siempre a la necesidad de educación ambiental para conocer mejor a los seres vivos que hay en nuestro entorno, lo mucho nos aportan y la necesidad de que todos seamos más conscientes de las consecuencias de nuestros actos.

Afirma que le reconcilia con la humanidad el hecho de que en alguna ocasión los niños que jugaban en el parque le increparan por estar alimentando a los patos. Eso quiere decir que han aprendido la importancia de no hacerlo. No le ha importado tener que explicarles que él es la persona autorizada para este fin.

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