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El primer semáforo inteligente de Salamanca en la carretera de Vecinos. José Manuel García

El semáforo inteligente de Salamanca en el que siempre se espera más de lo previsto

Una programación que prioriza la fluidez del tráfico y una avería provocan esperas de hasta nueve minutos para cruzar

Félix Oliva

Salamanca

Martes, 7 de mayo 2024, 08:16

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Nueve minutos de espera para cruzar por un semáforo que está averiado. Esta es la experiencia que este lunes por la mañana aguardaba a los peatones que quisieran pasar de un lado al otro en la carretera de Vecinos en el punto donde el primer semáforo inteligente regula la circulación. El motivo, una avería en una de las cámaras, una situación puntual que se suma a una ley de funcionamiento que no hace lo que se espera y que provoca, indistintamente, atascos de coches o esperas de peatones.

Lunes, 10.30 de la mañana. Carretera de Vecinos, salida de Salamanca hacia Aldeatejada. Estamos en el paso de peatones previo al desvío hacia Vistahermosa. Allí funciona desde hace unas semanas el primer radar inteligente de la ciudad, que regula la entrada a la rotonda cercana desde varios puntos en un lugar de mucho tráfico.

El nuevo sistema controla la circulación en todo el entorno y en dos pasos de peatones, el de la carretera de Vecinos y el de la avenida de Lasalle. Se instaló a finales de 2023 junto con un nuevo radar de tramo y consiste en cámaras que detectan la presencia de peatones y regulan los ciclos semafóricos. Está compuesto por un total de cuatro puntos de control con dos cámaras en cada uno.

El contrato fue adjudicado en septiembre de 2023 por algo más de 80.000 euros a la empresa Etralux (único licitador que se presentó) y el sistema tiene un año de garantía según pliego de condiciones. Se financia con fondos europeos Next Generation como buena parte de las inversiones para digitalizar el transporte en Salamanca.

El sistema funciona con la detección de peatones mediante cámaras instaladas en cada uno de los pasos de cebra que detectan a peatones que llegan para cruzar; se incluyen sensores de presencia de vehículos. El sistema integra la inteligencia artificial avanzada y análisis de video para la detección y conteo de personas.

En función de los datos obtenidos por las cámaras, y según el pliego de condiciones, es posible actuar sobre la regulación semafórica adaptándola a la demanda de peatones existente en cada instante. Se prescinde de los pulsadores en favor de un sistema que se adapta a las necesidades reales y concretas.

Las cámaras también permiten realizar aforos de peatones, de manera que se puedan estudiar los datos para poder hacer ajustes en la programación del regulador, por ejemplo dar más tiempo en determinados momentos en los que el número de peatones es muy alto o si el uso de los pasos es muy alto por parte de personas de avanzada edad, y mejorar la seguridad, que es uno de los motivos de su instalación.

Según la teoría, están siempre en fase verde para los coches hasta que las cámaras captan a los viandantes. La instalación busca siempre conseguir la mayor fluidez del tráfico posible. Tras una espera, pasan a verde para los peatones. Sobre el papel, muy simple: llega el peatón, la cámara lo ve y le pone el semáforo en verde. En realidad, es más complejo y eso está causando algunos problemas.

Según explican desde el ayuntamiento, su funcionamiento es similar al de un semáforo con pulsador. Al peatón que llega, las cámaras lo detectan y pasan su semáforo a verde para poder cruzar y a rojo para los coches. Pero si al poco tiempo llega otro peatón, no se pone otra vez en verde de inmediato porque una de sus funciones es dar fluidez al tráfico, por lo que pasarán unos minutos.

Este lunes, el funcionamiento que hemos experimentado es similar. En el conjunto que regula el paso de peatones de la carretera de Vecinos, la espera ronda el minuto hasta que se pone verde, pero cuando detrás de nosotros llega otro peatón se prolonga.

9 minutos por una cámara averiada

En una de las ocasiones, la espera ha superado los nueve minutos con el semáforo en rojo. Ha sido en el lado de la zona verde en la ribera del arroyo del Zruguén. La cámara que apunta hacia ese lado no detectaba correctamente a los peatones. A los pocos minutos, una furgoneta de la empresa que ha instalado el sistema llega al lugar; al parecer, la cámara sufre una avería tras la tormenta del domingo.

Sin embargo, las quejas sobre su funcionamiento vienen de lejos. Hace semanas que asociaciones y vecinos protestan por las largas esperas para poder cruzar en verde y sin peligro. El asunto ha llegado incluso a las comisiones informativas de Policía y al pleno, donde el equipo de Gobierno defiende que las esperas oscilan entre algo más de 30 segundos y menos de un minuto de media. Los grupos políticos de la oposición han denunciado o esperas de peatones o colas de coches y se les ha explicado que, si se prioriza a unos en detrimento de otros, es lo que se obtiene como resultado.

Sin embargo, la realidad es que el primer semáforo inteligente de Salamanca no funciona como podrían esperar los peatones, que tienen que aguardar en ocasiones más de lo que querrían.

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