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El capitán Romero y el sargento Adrián de la Unidad Aérea de León de la Guardia Civil. José Manuel García

El servicio aéreo de la Guardia Civil que surca los cielos de Salamanca, desde dentro

La Unidad Aérea de León trabajan en los rescates de montaña de la provincia, los operativos más complejos por las condiciones climatológicas extremas

Laura Linacero

Salamanca

Domingo, 19 de mayo 2024, 09:52

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«No hay dos rescates iguales», estas son las palabras que utiliza el sargento Adrián de la Unidad Aérea de León de la Guardia Civil para definir este tipo de operativos. Unas misiones en las que intervienen varios factores externos hacen de este servicio una de las labores más complejas para la unidad. Precisamente esa irrupción de condiciones imprevistas es lo que puede llegar a comprometer una salida y convertir una misión rutinaria en un verdadero desafío.

Dentro de estos elementos más condicionantes, la climatología juega un papel crucial. «Los factores climatológicos son uno de los aspectos más importantes, sobre todo, en vuelo en montaña», comenta el sargento. El viento, la lluvia, la nieve o la nubosidad es lo que hace que cada salida sea diferente «aunque sea en el mismo sitio». No sólo puede complicar el trabajo del piloto sino que también dificulta la evacuación cuando esos fenómenos meteorológicos difuminan las referencias. «Cuando hay nieve o mucho polvo, se pierden esas referencias visuales y se complica mucho más», asegura.

Mientras el sargento analiza todos estos condicionantes, su cabeza recuerda uno de los rescates más complicados a los que se ha enfrentado y donde, efectivamente, las condiciones meteorológicas les llevaron al límite. «Recuerdo uno en Picos de Europa, que salimos en una hora bastante cercana al ocaso y según iba oscureciendo, íbamos perdiendo algunas referencias», explica. Aunque la evacuación de las dos personas pudo llevarse a cabo sin problemas, la complicación vino en la salida. «Se metían las nubes en una zona montañosa y aunque en ese momento no lo piensas, lo recuerdas como una intervención que ha requerido más riesgo del habitual», añade.

Accidentes más comunes

La Unidad Aérea de León realiza cerca de 300 servicios al año, es decir, prácticamente todos los días del año se produce alguna salida. Sin embargo, es en verano cuando los rescates en montaña se acentúan. Las buenas temperaturas animan al ocio en la naturaleza de aquellos que igual no cuentan con la experiencia para hacer frente a las adversidades del invierno. «La gente suele salir más en verano y sale gente algo menos experta», añade el capitán Romero.

«Cuando hacemos un rescate no entramos a valorar si ha sido o no una imprudencia»

Ese desconocimiento de la montaña, en muchos casos, es lo que provoca los accidentes; sin embargo, la Unidad Aérea de León no entra a valorar las imprudencias que se puedan cometer, simplemente, actúan: «A nosotros nos avisan y actuamos igual si ha sido o no una imprudencia, no entramos a valorar las causas», asegura el capitán.

Julio y agosto son los dos meses señalados en el calendario al producirse más accidentes. Sin embargo, la mayoría son accidentes leves. «Los que más son pequeños esguinces, torceduras o caídas por algún terraplén», comenta. Incidentes que quizás impiden continuar la ruta o darse la vuelta y que, debido a la orografía del terreno, requieren ser evacuados por el helicóptero de la Guardia Civil.

Además del rescate, la Unidad Aérea de León también trabaja en la búsqueda de personas. Entre los casos más recientes de desaparecidos en la montaña en la provincia de Salamanca, está el caso del montañero de Béjar. El pasado 29 diciembre de 2022 se le perdió la pista a José Antonio cuando realizaba una ruta al Calvitero desde el Travieso. El Grupo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil (GREIM) ha llevado a cabo distintos operativo para tratar de localizar al catalán sin éxito.

La Unidad Aérea de León ha participado en la búsqueda en varias ocasiones y continúan trabajando en la zona para tratar de localizarlo. «Nunca se deja de buscar, se puede bajar la intensidad a lo largo del tiempo pero a una persona desaparecida siempre se la sigue buscando», aclara el capitán Romero. Precisamente, aprovechan los vuelos de entrenamiento en estas zonas donde se ha registrado algún aviso de desaparición. «Se recurren a esas zonas y también a aquellos puntos que pueden ser más problemáticos para, en caso de aviso, saberlos manejar», asegura el capital.

Nuevo helicóptero Eurocopter EC-135. José Manuel García

Más allá de los rescates

A pesar de que los rescates y la búsqueda de persona son dos operativos donde la intervención del helicóptero resulta imprescindible por la accesibilidad que permite, hay en otros muchos servicios donde este recurso toma una gran relevancia. La extensión de terreno que permite captar a vista de pájaro lo hace especialmente útil en operativos de orden público, concentraciones o grandes eventos. En las manifestaciones agrarias del pasado mes de febrero que provocaron retenciones kilométricas, esta herramienta fue crucial para tratar de preservar la seguridad.

A la pregunta de si las prestaciones que ofrece el helicóptero podrían ser sustituidos por los drones, la respuesta es contundente: «no». «Los drones son un apoyo, pero no pueden reemplazar al helicóptero porque baten áreas mucho más pequeñas», asegura el sargento Adrián. Por el momento, tiene una participación complementaria que, aunque puede ser muy útil, no iguala la labor de una aeronave. «En algunos sitios muy estrechos donde el helicóptero no entra, sí hacemos uso del dron», reconocen.

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