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Puerta de entrada al cementerio de tuberculosos. J. G.

El cementerio para tuberculosos a 10 kilómetros de la ciudad sepultado por la maleza

El camposanto ubicado en Carrascal de Barregas fue el destino final de muchos enfermos fallecidos en el Hospital de los Montalvos entre 1950 y 1985

Juanjo González

Salamanca

Miércoles, 22 de mayo 2024, 13:41

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Está actualmente ubicado en una ruta senderista de habitual paso también de muchos ciclistas con sus BTT. Por allí pasa la llamada 'Senda del Pirulí', un itinerario natural que rodea las urbanizaciones de Peñasolana I, II, III y Mirador del Montalvo. Es un espacio de unos 4.000 metros cuadrados y se encuentra cercado por una tapia de unos dos metros. Un gran portón metálico cerrado con piedra, coronado por una gran cruz y un hueco para una pequeña campana ahora inexistente, impiden al transeunte la entrada. En su interior, la crecida maleza por las torrenciales lluvias de la primavera impide acertar con verdadero fin. Solo el paseante más curioso, si opta por jugársela llegando hasta la puerta sin saber donde se pisa por los elevados hierbajos y agudiza su vista, podrá observar alguna cruz coronando unas tumbas completamente descuidadas por el paso del tiempo y las inclemencias meteorológicas.

Ubicado a unos 10 km de la capital y más o menos a uno del cercano Hospital de los Montalvos -el 25 de abril de 1935 se pone la primera piedra del centro hospitalario aunque hasta 1941 no recibió los primeros enfermos pero la inauguración oficial no llegó hasta mayo de 1954-, allí brota en los extensos campos de Salamanca este cementerio de tuberculosos.

Como reza en el letrero junto a la puerta del camposanto «la apertura del Hospital Martínez Anido -conocido como Los Montalvos-, especializado en tuberculosis, trajo consigo un importante número de fallecidos por esta enfermedad, cuyo traslado al cementerio de Salamanca provocó un fuerte miedo al contagio en la población local. Tanto que, a principios de 1950 se prohibió enterrar a los fallecidos provenientes del sanatorio. El cementerio de Carrascal de Barregas estaba aún más lejos que el de Salamanca, por lo que el Patronato Nacional Antituberculoso llegó a un acuerdo con el Ayuntamiento de Carrascal: el Ayuntamiento compró a Vidal Martín Sánchez (se dice que por 3.250 pesetas) esta parcela de unos 4.000 metros cuadrados y la cedió al Patronato Nacional Antituberculosos para construir el cementerio. Aunque los acuerdos definitivos tardaron en producirse, la primera inhumación se realizó el 23 de marzo de 1950. Desde entonces muchos de los fallecidos en el Hospital de Los Montalvos fueron enterrados en ese recinto de 4.500 metros cuadrados, hasta que fue clausurado el 19 de octubre de 1999, aunque el último enterramiento se produjo en 1985».

Aspecto interior del cementerio.
Aspecto interior del cementerio. J. G.

Robos y leyendas con los tuberculosos

Tanto el hospital como el cementerio han sido protagonistas de leyendas e incluso robos. Allá por el 2011 el ayuntamiento de Carrascal denunció el saqueo de varias tumbas y la desaparición de varias cruces de lápidas.

En sus inicios también hubo tiempo para las leyendas. «El miedo al contagio hizo del tuberculoso un enfermo al que la sociedad rehuía y segregaba. Buena prueba de ello fue que este sanatorio estaba apartado de cualquier núcleo urbano y los enfermos contaban con granja, huertas y panadería para así impedir el contacto con el exterior. Todo ello es un excelente caldo de cultivo para el surgimiento de leyendas entorno al edificio, como la que cuenta que el alma de una niña que visitaba a su madre tuberculosa en el hospital aún sigue vagando por sus pasillos», se explica desde la cartelería que recorre la senda turística. Hace alusión a la conocida como 'La Niña de la Encina', sobre la que circulan varias teorías.

La cruz que corona la entrada

La cruz que corona la puerta de entrada al cementerio es la conocida como 'Cruz de Lorena', una cruz adoptada como símbolo de la Asociación internacional de lucha contra la tuberculosis en 1902. En España la cruz de Lorena se usa en la ofrenda de flores a la virgen del Pilar en Zaragoza cada 12 de octubre. La idea de presentar la cruz de Lorena ante la Virgen del Pilar, fue concebida por un enfermo que se encontraba ingresado en el Sanatorio Antituberculoso de Zaragoza.

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