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Integrantes del grupo de estudiantes visitando la explotación de Valderrodrigo S. H.
Una explotación ganadera de Valderrodrigo, en proceso de digitalización gracias a un grupo de estudiantes

Una explotación ganadera de Valderrodrigo, en proceso de digitalización gracias a un grupo de estudiantes

Los integrantes del equipo llevan desde febrero siguiendo un proceso que les permita ayudar a una familia salmantina

Domingo, 5 de mayo 2024, 11:07

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Cuando hablamos de 'España Vacía' o 'España Vaciada', nos estamos refiriendo a un concepto que lleva escuchándose desde hace ya algunos años para hablar de aquellas zonas de España que sufrieron emigraciones masivas durante 1950 y 1960, y que a día de hoy ya abarcan el 90% del territorio español. Y una de sus consecuencias es la pérdida de actividades agrícolas y ganaderas más tradicionales por lo que, si a esto le sumamos el uso de las nuevas tecnologías en diferentes ámbitos, es latente la necesidad de digitalizar determinados procesos que tengan que ver con el campo y con los animales.

Álex Badía, Matteo Magnard, Alexandre Oeuvrard, Alicja Szczypinska, Martin Hamann y Victoria Quintero son un grupo de estudiantes de ADE que decidieron juntarse cuando, en una de sus asignaturas, se les propuso crear un proyecto basado en la digitalización de una empresa. Y tras un periodo de información, se dieron cuenta de la situación que se estaba viviendo en el campo. «Los ganaderos y los agricultores españoles están trabajando con unos márgenes, a veces negativos y, por lo tanto, a pérdidas».

Además, al haber ciertos países como Marruecos que no están sometidos al mismo marco regulatorio de la Unión Europea, «vemos que pueden exportar productos que después son comercializados aquí en España, incluso con la marca de nuestro país», nos cuenta Álex Badía.

Por ese motivo, y siendo plenamente conscientes del gran camino que debían recorrer, decidieron elegir la explotación ganadera de Valderrodrigo de Ana y Roberto, una familia salmantina a los que han podido conocer a pesar de no estar muy cerca tras una visita al pueblo hace tan solo unas semanas. «Estuvimos con ellos, nos conocimos presencialmente y nos enseñaron profundamente en qué consiste su día a día, qué tareas tienen». Pudimos ver la complejidad del trabajo».

«Los ganaderos y los agricultores españoles están trabajando con unos márgenes, a veces negativos y, por lo tanto, a pérdidas».

Álex Badía

Integrante del grupo de estudiantes

Tras comentarles a la familia que el trabajo del grupo iba a ser digitalizar una parte de su negocio, la primera respuesta de Ana fue preguntarse cómo iban a hacerlo. De esta manera, decidieron ir un paso más allá y explicarles que «el objetivo final es tener un market place o un Ecommerce a través del cual el excedente que no vendan en la cooperativa lo puedan vender o comercializar por su cuenta y así tener unos márgenes mayores».

Un proceso largo y costoso

Para poder comenzar a desarrollar el proyecto, necesitaban dar a conocer la empresa: «Lo primero que hicimos fue crearles un logo, abrirles una cuenta de Instagram y LinkedIn para difundir su actividad, contactamos con una startup de Costa Rica que nos ha cedido su herramienta gratuita durante un año, nos pusimos en contacto con dos partidos regionalistas para saber de las iniciativas que se estaban llevando a cabo, contactamos con la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de la Junta de Castilla y León, y finalmente creamos la campaña de crowdfunding para poder recaudar dinero».

Sin embargo, al ver que la campaña no terminaba de funcionar, el equipo decidió crear una alternativa: un sorteo mediante la compra de papeletas. «Me sorprendió porque tuvo un impacto súper positivo. Entiendo que es un método más gratificante y creo que la gente se puede sentir más atraída».

Futuras actuaciones

Actualmente, el grupo de estudiantes está en proceso de gestionar unas subvenciones de hasta 4.000 euros para poder crear la página web, algo que Ana y su familia desconocían. «No se anuncian adecuadamente y hay mucha gente mayor que, o no tiene acceso a un ordenador y no lo utilizan, o bien es que no saben usarlos. Si no eres tú el que te implicas y decides ayudar a la gente, no llegan a saber de su existencia».

Además, a pesar de que en un par de semanas los estudiantes terminan sus clases, la mayor parte del equipo está convencido de que van a seguir adelante con el proyecto para asegurarse de que se pueden implantar las estrategias. «Nos hemos comprometido a continuar con este proceso hasta que lleguen las ayudas y les creen la página web, y así poder explicarles qué acciones deben llevar a cabo y qué beneficios van a obtener antes de desligarnos del proyecto».

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