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Imagen de archivo de los participantes en una ceremonia de entrega de los diplomas a los becarios de las becas Santander-USAL. SH
150 estudiantes de la USAL pendientes del «negro futuro» de las becas Santander

150 estudiantes de la USAL pendientes del «negro futuro» de las becas Santander

Los alumnos lantinoamericanos denuncian la más que probable desaparición de unas ayudas que han permitido «cumplir un sueño» a más de 2.500 personas a lo largo de 23 años

Isidro Serrano

Salamanca

Lunes, 3 de junio 2024, 19:50

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Las Becas Santander-USAL, que han sido durante los últimos años un referente en la relación de la Universidad de Salamanca con Latinoamérica, y ayudado a centenares de estudiantes a mejorar su formación, corren serio peligro y «puede ser el fin de un sueño para muchos estudiantes que llegan cada año desde hace más de veinte».

Ha sido la Asociación de Estudiantes Latinoamericanos de la Universidad de Salamanca (ASELUS) la que ha dado la voz de alarma sobre la suspensión de las Becas Santander para estudiantes latinoamericanos, una ayuda académica que se ha mantenido durante 23 años, beneficiando a alrededor de 2.500 personas. Solamente para este último curso, las becas internacionales Santander-Usal, ofrecían 98 plazas para doctorado, 42 para grado y 35 para máster, todas ellas con ayudas de alojamiento, manutención y matrícula, además de un seguro sanitario, algo que facilitaba a los estudiantes conseguir su permiso de estancia y residencia en Salamanca.

Representantes de los estudiantes latinoamericanos, que se han reunido con diversos responsables académicos, incluido el nuevo rector y miembros de su equipo sin recibir una respuesta clara sobre el futuro de estas importantes becas, señalaron a Salamancahoy que fue sobre el mes de marzo cuando empezó a correr el rumor de la desaparición de las becas. Desde ese momento, la asociación Aselus empieza a percibir cierto ambiente de tensión entre los estudiantes latinoamericanos, que trasladan a la asociación su incertidumbre y preocupación por la posible suspensión.

Con el paso de tiempo, se produjo el primer hecho que anunciaba que algo pasaba con estas becas, porque ya no se convocaron las nuevas becas de máster, por lo que Aselus, como asociación representativa de los estudiantes latinoamericanos, empieza a intentar informarse de qué está pasando exactamente. Y todo en ello dentro de un proceso algo traumático como fue la renuncia del rector Ricardo Rivero y la convocatoria de elecciones en la USAL.

Fue por ello que Aselus mantuvo una reunión con el entonces aún candidato a rector, Juan Manuel Corchado. «En esa reunión, en el marco de su campaña hacia el rectorado, se nos comunicó que iba a haber cambios en las becas, pero no se concretó de qué tipo serían esos cambios», señalaron desde Aselus. Con el paso del tiempo y la incertidumbre en aumento, muchos estudiantes decidieron no programar su regreso a latinoamérica a la espera de que se concretase el futuro de las becas, ya que muchos no podría volver el curso que viene si al final desaparecen de forma definitiva. «El procedimiento para lograr los permisos es distinto y mucho más complicado sino se tiene la beca, porque se exige demostrar unos ingresos mínimos y otros requisitos, como el seguro médico, que sin la beca es muy complicado que un estudiante latinoamericano pueda cumplir», afirman.

Un día antes de las elecciones, los asociados de Aselus comienzan a presionar después de no se obtuviese una respuesta oficial y tras una asamblea deciden intensificar la presión sobre las autoridades académicas solicitando reuniones.

Una de ellas fue con el vicerrector de Economía, Javier González Benito, que fue quien les informó de que, al parecer, el Banco de Santander pretendía renegociar las becas porque quería salir del acuerdo y que las becas iban a desaparecer en un futuro no muy lejano, fundamentalmente, las becas de máster, que ya no se han convocado.

«Pero nos informó de que los becados con becas de grado y doctorado iban a seguir porque la propia Universidad iba a destinar su propios fondos para seguir brindado las becas a las personas que ya las tenían, hasta el año 2028, es decir hasta que la última promoción que acaba de entrar se gradúe», señalaron los representantes estudiantiles, que le comentaron que necesitaban una confirmación oficial para poder comunicar el futuro de las becas a los estudiantes.

El siguiente paso fue elaborar un comunicado anunciando la futura desaparición de las becas, que también se le remitió a Corchado, «que respondió que haría todo lo posible por garantizar su continuidad». Aunque la información había calmado algo los ánimos entre los estudiantes, lo cierto es que habían algunos grupos que querían utilizar otras estrategias de protesta, aunque la asociación optó por seguir con las reuniones con las autoridades académicas en busca de una solución.

Tras las elecciones al rectorado, se celebró una nueva reunión con Javier González Benito que volvió a confirmar la decisión de que se mantuviesen las becas y y que decide remitir correos a los becados de grado y doctorado asegurando la renovación de las ayudas. Sin embargo y pese a que se había asegurado que las condiciones serían las mismas, se les comunica a los beneficiarios de los becas de doctorado que no se mantiene la posibilidad de prorrogar las becas, o lo que es lo mismo, que no podrán percibir tres pagos mensuales más adicionales al final del tercer año, con lo que muchos de los trabajos de doctorado no se van a poder acabar «es tirar a la basura la financiación de tres año de estudio porque los trabajos y proyectos van a quedar inconclusos sino hay posibilidad de prórrogas».

La posición de la comunidad latinoamericana en la USAL es la de que se preserven unas becas que cada año benefician a unas 150 personas, entre las que renuevan las ayudas y los que llegan nuevos. Y lo han hecho desde hace más de 20 años, cuando las creó el rector Berdugo, con el que también se han reunido y volverán a reunirse mañana mismo, y que está intentando preservar las becas, «porque no tenía ni idea de la situación en la que se encontraba el futuro de las becas».

Un desconocimiento que comparte con la subdelegada del Gobierno, con la que también se han reunido los representantes de Aselus , lo que para ellos «es una muestra del hermetismo con el que se ha llevado este asunto», algo que genera muchas sospechas sobre la situación real y provoca una mayor incertidumbre y medio entre los estudiantes. Por todo ello lamentan que se pretenda cerrar la puerta a más de cien estudiantes que actualmente cuentan con esta ayuda académica y a un amplio número de interesados que compiten anualmente por obtener dicho beneficio, y que no haya una comunicación oficial que garantice su continuidad. «Parece que si nosotros no hubiésemos iniciado este movimiento para intentar mantener las becas, nos hubiésemos ido a nuestros países y al llegar el inicio del nuevo curso no hubiésemos podido regresar. Queremos que se aclare todo, sea quien sea el responsable de su posible desaparición, porque hay tantos rumores y la información es tan contradictoria que uno no sabe a qué atenerse».

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