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La iglesia parroquial del Corazón de María, en la despedida de Claudia. E. C.
«A Claudia le cortaron las alas para anular su autoestima y autoconfianza»

«A Claudia le cortaron las alas para anular su autoestima y autoconfianza»

Familiares y amigos de la joven gijonesa de 20 años que el pasado viernes se quitó la vida la despidieron en la iglesia parroquial del Corazón de María. «Será un ángel de luz que nos guiará para siempre»

E. C.

Lunes, 1 de mayo 2023, 21:24

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La iglesia parroquial del Corazón de María, en Gijón, acogió esta tarde el funeral de Claudia Álvarez, la joven de 20 años que la semana pasada se quitó la vida en el cerro de Santa Catalina dejando una nota manuscrita en la que aseguraba ser víctima de acoso escolar. A nadie les es ajeno hoy, por desgracia, el sufrimiento que la joven tuvo durante años. Como tampoco lo es el de su madre, su padre, su hermano, su novio y demás familia. Difícil les fue a todos ellos encontrar aliento y consuelo.

Claudia era una chica alegre, familiar y cariñosa. En el recuerdo de quienes compartieron momentos con ella estarán siempre las dedicatorias que la joven les hacía llegar: cartas sensibles, especiales y llenas de sentimiento. Todos la adoraban e intentaban proteger. «Fue una campeona que luchó con todas sus fuerzas para salir de la depresión que sufría desde hacía años», dijo su madre al término de la ceremonia.

El acoso escolar que Claudia denunció antes de irse, lo confirmó su madre en un emocionante discurso. «Lastima que en su corta edad, cuando su personalidad se estaba formando un grupo de gente malintencionada, que, por supuesto, no se encuentra dentro de todo este maravilloso y cariñoso grupo que estáis aquí acompañándola, le cortara las alas para seguir siendo ella misma, y le anularan por completo su autoestima y su autoconfianza. Le hicieron sentirse inferior para siempre. El acoso no la dejó disfrutar de lo maravillosa que era, y no le permitió convertirse en la espectacular mujer que podría haber sido», apuntó su madre, quien definió a su hija como «la mejor hija del mundo, mi confidente, mi amiga».

Claudia protegía a su padre, se dejaba mimar por su hermano, pintaba con su abuelo, jugaba con sus primos pequeños y adoraba a su perra 'Danita'. Su novio Javier -dijo su madre- «le hizo pasar sus últimos días ilusionada y feliz». Todos ellos, también junto a sus tíos, hacía que Claudia repitiera sin vergüenza que «la mejor familia del mundo».Para todos ellos Claudia será «un ángel de luz que nos guiará para siempre».

La carta íntegra de la madre de Claudia Álvarez

Me gustaría decir unas palabras para que todos podamos despedir a mi hija como se merece, como una autentica campeona que luchó con todas sus fuerzas para salir de la depresión que sufría desde hacía muchos años.

Yo no sé escribir tan bien como ella lo hacía, esas bonitas dedicatorias que daba a sus personas queridas con tanto sentimiento, porque ella era una persona con una sensibilidad especial y con dones artísticos para la escritura y la pintura que casi todos conocéis.

Todos los que aquí estamos la adorábamos. Su familia, de la cual ella se sentía tan orgullosa. Para mí, la mejor hija del mundo, mi hija, mi confidente y mi amiga. Su papá, al que a ella le gustaba proteger. Su súper hermano que tanto la cuidaba; quería pintar tan bien como el abuelo Ico. Le encantaba jugar con sus primitos y su adorada perrita Danita. Sus titos y titas, sus otros Titos y Titas… y las súper madrinas. Y su querida abuela Cova, y cómo no, Gloria, a la que también adoraba. Hacer las excursiones a la playa conmigo, con su perrita y con Javier. Ella decía que era la mejor familia del mundo, una gran y unida familia que la adoraba.

Su maravilloso novio Javi, con el que pasó sus últimos días tan ilusionada y feliz. Por supuesto sus adorados y maravillosos amigos —Pablo, Alba, Cristina, Valeria…, y tantos que no puedo enumerar porque estaría dos horas hablando— que tanto la ayudaron hasta el último momento, en el que ninguno llegamos a tiempo.

Y qué voy a decir de sus compañeros del Dojo. Vuestra Yumi para siempre. Allí encontró otra maravillosa familia, donde ella se esmeraba y lo daba todo. Llegó allí de la mano de una persona muy importante que le devolvió a la vida en algunos de sus momentos más duros: su querido médico Eduardo, mucho más que un medico, una gran PERSONA con mayúsculas. Y allí con su admirado Sensei con Megumi, Diego y todos los demás compañeros de Ninjitsu —que me perdonáis, pero no recuerdo el nombre de todos—. Cada vez que volvía machacada de la lucha volvía feliz... había encontrado algo en lo que se sentía realizada.

Todos nosotros sabemos la gran persona que era, siempre pensando antes en los demás que en ella misma, cariñosa, alegre, servicial…, y como uno que está aquí me dijo, siempre recogiendo por el mundo gatitos heridos en su afán de ayudar a la gente.

Lástima que en su corta edad, cuando su personalidad se estaba formando, un grupo de gente malintencionada, que por supuesto no se encuentran dentro de todo este maravilloso y cariñoso grupo que estáis aquí acompañándola, le cortara las alas para seguir siendo ella misma, y le anularan por completo su autoestima y su autoconfianza, y la hicieran sentirse inferior para siempre. Algo que no la dejó disfrutar de lo maravillosa que era, y no le permitió convertirse en la espectacular mujer que podría haber sido, tanto por sus aptitudes como por sus sentimientos.

Aquí nos deja unos maravillosos recuerdos de 20 años compartiendo con ella, una hija muy deseada y muy querida y a la cual llevaremos en nuestro corazón siempre, y de la cual su madre su padre y su hermano nunca van a permitir que nadie la olvide.

Como no se cansaron ayer de decir tus amigos, Claudia, eres un ángel de luz que nos guiarás para siempre. Te querremos siempre, cariño.

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