Borrar
Jacob Petrus, izquierda, conversa con Gunter Pauli durante el foro 'Ecos de Futuro' de Vocento. FOTO: Pablo Cobos | VÍDEO: JORGE SÁNCHEZ
'Ecos de futuro' | 20 aniversario de Vocento

Gunter Pauli: «El objetivo 'cero emisiones' en 2050 es un chiste: la crisis es hoy»

El empresario belga, vinculado a proyectos de innovación sostenible, denuncia falta de entusiasmo y talento para los retos que plantea la sociedad

Miércoles, 28 de septiembre 2022

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

Gunter Pauli es un empresario belga que dice estar empeñado en cambiar el mundo con el objetivo principal de conservarlo. Experto en sostenibilidad, emprendimiento e innovación, este naturalista de corazón con la mirada puesta en la economía, proclama un cambio profundo en la Ciencia para poder afrontar los retos de futuro que plantea una sociedad. El más acuciante, lograr la descarbonización en tres décadas para frenar el cambio climático.

Sobre este particular se pronunció ayer durante la conversación que mantuvo con el geógrafo, divulgador y presentador de TVE Jacob Petrus, durante el foro 'Ecos de Futuro', organizado por Vocento con motivo de su 20 aniversario y patrocinado por Cepsa, Novartis y Telefónica.

«¿Quién ha inventado una estrategia a tantos vista años cuando la crisis es hoy? ¡El objetivo de emisiones cero en 2050 es un chiste!», arrancó su intervención al hablar de los horizontes marcados por los gobiernos, a los que acusó, junto con la empresa y los políticos, de «falta de ética» en la lucha contra la conservación del planeta.

Todos los agentes implicados en esta tarea se reúnen cada año en las cumbres del clima (COP) para discutir la situación en la que nos encontramos, pero no se alcanzan acuerdos relevantes. Desde su punto de vista, todos los dramas que estamos viviendo hoy nos llevan a una parálisis que explica la falta de acción. «No hay iniciativa y no hay perspectiva. Todas las iniciativas son muy pequeñas. Yo estuve en las COP 1, 2 y 3… y no hubo ningún resultado. ¿Tú irías a una cuarta reunión? Yo no. Y vamos por la 26», denunció con vehemencia.

El autor de 'La economía azul' basa gran parte de sus planteamientos en que la Ciencia está fallando en su cometido. Para justificar tan drástica afirmación, puso el ejemplo del problema de los microplásticos que invaden los océanos y dañan los ecosistemas y la propia salud de las personas. «No hay ninguna universidad del mundo que enseñe de forma obligatoria a sus químicos a inventar un polímero que se degrade, no solo en la tierra, sino en el agua. No enseñamos ni lo básico. No debe ser tan complicado encontrar la molécula», se jactó.

La Naturaleza tiene la respuesta

La clave, según Pauli, para dar con soluciones innovadoras está en la observación e imitación de la Naturaleza, a pesar de que los ingenieros digan que algunas maravillas sean imposibles de replicar. En esta búsqueda de un conocimiento que esté basado en estos planteamientos, el experto lidera un grupo de 3.000 científicos que, financiados por el gobierno de Japón, investigan soluciones que demanda la sociedad pero con el mercado puesto entre sus intereses. «Tengo más científicos que muchas empresas. Todos investigan para poner proyectos en práctica», dijo.

Para triunfar con estos proyectos en el mercado, hay que ser competitivos, reconoció. Pero vincula competitividad al aporte de valor añadido. En este sentido, habló de su 'papel de piedra', obtenido a partir del polvo de las minas tras mezclar éste con un polímero.

«Cuesta un 30% menos del papel que ustedes compran. Y no utilizo ni árboles ni agua. En Europa tuve cero respuesta. En China tardaron seis semanas en abrir la primera fábrica y ahora Marruecos copiará el modelo de China. Dejará de importar cartón a Europa y con ese cambio hará más competitivo su negocio de exportación de fruta», anunció sobre sus relaciones con estos dos países. «Claro, el único accionista de la empresa marroquí es el Rey y así tomar las decisiones es más rápido», ironizó.

Noticia Relacionada

Con estos casos quiso explicar su teoría de 'La economía azul': «Consiste en entretejer intereses que permitan que la economía local tenga efecto multiplicador. No estoy en contra de la globalización pero, ¿apostamos por la economía donde gana el que es más barato o que la fuerza de la competitividad sea para quien tenga un valor añadido?»

La energía, el gran reto

En esta ecuación no puede faltar el gran reto de la sostenibilidad de la sociedad: la energía. En este terreno dijo Pauli tener a gran parte de los científicos de su red investigando las posibilidades de obtener hidrógeno del agua del mar.

«Hemos obtenido tantas críticas que dicen que esto no es posible... Pero yo opero con un barco que funciona con hidrógeno producido en el sitio, con energía solar y eólica. Si tenemos una fórmula de producción de hidrógeno en el mismo lugar donde se consume, podemos tener una transición ecológica. Yo he dado cuatro veces la vuelta al mundo con mi barco solar sin combustible. Y en solo 36 metros de largo ya produzco un excedente de energía. Oigo a los políticos decir que tenemos un problema energético. ¿Por falta de Ciencia o de energía? Necesitamos emprendedores. Y, el principal problema es que falta talento», sentenció.

Pero el talento no es conocimiento de la técnica, según Pauli. «El talento lo tiene la gente que conoce esta parte -prosiguió para concluir su intervención- pero que a la vez tiene mucho entusiasmo. Sin este no puedes asumir riesgos».

 

Biodegradable no es sostenible

Como buen emprendedor que se precie, Pauli también fracasó en su intento de construir la primera fábrica 'cero emisiones' del mundo en el año 92 para convertirse en un referente de la sostenibilidad. Lo consiguió y salió en multitud de periódicos del mundo como tal. Pero, asentada su fábrica cero emisiones y tras lograr hacerse con un pellizco del mercado, se dio cuenta de que algo fallaba. Su negocio empleaba un aceite de palma para productos biodegradables importado de Indonesia. Cuando visitó el país vio que estaba acabando con los bosques tropicales con su negocio. «Lo vendí todo, me divorcié y entré en un proceso largo de reflexión donde aprendí una valiosa lección: biodegradable no significa siempre sostenible». Fue entonces cuando logró el apoyo del gobierno Japonés para financiar y dirigir a un grupo de científicos para la búsqueda de un nuevo modelo.

Publicidad

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios