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López Miras conduce la cuadriga, este viernes, en Lorca. Gonzalo J. Martínez

El presidente de Murcia, al galope con el manto de Teodosio

López Miras sorprendió a la grada escenificando el poder de Roma en una veloz cuadriga

Inma Ruiz

Lunes, 25 de marzo 2024, 10:43

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El Paso Blanco desplegó este viernes el poder del Imperio Romano en la procesión del Viernes de Dolores con tres veloces cuadrigas al galope. Llevaba las riendas de la primera de ellas el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, que encarnó al emperador Teodosio I 'El Grande' y sorprendió a la grada con el manejo del enganche de cuatro caballos. López Miras está muy vinculado al Paso Blanco y sale cada Jueves Santo de portapasos en el trono del Cristo del Rescate, también pertenece a la Hermandad de la Curia y este Sábado de Pasión llevará el trono de la Virgen de la Soledad por las calles del casco histórico, pero es la primera vez que se atreve a ser auriga. Hizo su debut en el grupo de Roma, uno de los más emblemáticos por la impetuosidad de las cuadrigas en la carrera principal de la avenida Juan Carlos I.

Teodosio fue emperador desde 379 hasta su muerte en el 395 después de Cristo y fue el último en gobernar todo el mundo romano. En el manto que llevó el presidente de la Región en la procesión figura un medallón realizado en 1935 bajo la dirección artística de Emilio Felices. Representa el busto del dios Apolo bordado en 29 tonalidades de seda de color verde. Esta pieza, de gran simbolismo para la cofradía, será sometida en los próximos meses a una restauración con una subvención concedida por la Comunidad Autónoma.

A la cuadriga de Teodosio le siguieron al galope para levantar al público de sus asientos las de los emperadores Octavio y Licinio. El poder de Roma estuvo presente también en su caballería, el primer grupo ecuestre que salió en procesión en 1856, y que precedió a la cuadriga de Flavio Valerio Constantino. Éste desfiló con manto morado y con el ángel de la victoria posado sobre una cruz de oro, como símbolo de su conversión al cristianismo.

El cortejo continuó con el grupo de Santa Elena, madre del emperador Constantino. El personaje procesionó en un sillón imperial llevado por 24 esclavos dirigidos por su capataz y flanqueado por cuatro portaplumeros. La emperatriz iba precedida por diez portaestandartes con la representación de la cruz. Todo el grupo está inspirado en la decoración bizantina.

No faltaron los demonios a caballo del Anticristo, caracterizados de manera espectral. Iban a lomos de caballos negros y escoltaban al emperador Domiciano en su imponente carroza de más de 12 metros de largo, en la que se representan las fuerzas del mal, inspirada en la arquitectura de las catedrales góticas. El Anticristo luce el manto de mayores dimensiones de la Semana Santa, es de terciopelo negro, está bordado en sedas y fue diseñado en 1973 por el pintor Manuel Muñoz Barberán.

Los himnos de la cofradía, 'El Tres' y 'Guapa' fueron interpretados una y otra vez por las bandas provocando el delirio del público mientras las tres banderas eran ondeadas entre vítores y aplausos.

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