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Una técnica trabaja en el laboratorio de Hipra. EFE
El retraso en recibir la aprobación europea condena a la vacuna española de Hipra

El retraso en recibir la aprobación europea condena a la vacuna española de Hipra

Las autonomías inyectan un número testimonial de dosis de un fármaco que no está actualizado frente a ómicron, al contrario que Pfizer o Moderna

Álvaro Soto

Madrid

Lunes, 30 de octubre 2023, 00:08

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A la hora de la verdad, cuando toca remangarse la camisa para recibir el pinchazo, la vacuna de Hipra contra la covid-19 se ha quedado muy lejos de conseguir el impacto sanitario que el Gobierno había previsto. El retraso de la Unión Europea en aprobar el compuesto, casi un año en la rampa de salida hasta recibir la luz verde, ha condenado a un fármaco que había nacido como uno de los grandes hitos científicos en la historia de España. Ahora quedan en el aire algunas incógnitas: qué ocurrirá con las 3,2 millones de dosis que adquirió el Ministerio de Sanidad por 31 millones de euros y qué futuro le espera a esta vacuna con el fin de la pandemia.

El objetivo primero del Gobierno, utilizar Hipra para inmunizar a los españoles en la nueva campaña de vacunación, no ha tenido éxito porque apenas se han administrado un puñado de ellas. El departamento de José Miñones no publica datos oficiales desde finales de junio, pero algunas comunidades explican que han pinchado en la actual campaña de vacunación «menos de diez» viales de Hipra. En estos casos, lo han hecho a «personas que tenían contraindicadas las vacunas de ARN mensajero o no querían ponerse compuestos de ese tipo», según el responsable de vacunación de una autonomía.

El Ministerio de Sanidad siempre ha creído en la vacuna de Hipra y ha tratado de apurar al máximo los plazos para poder administrarla. Ya en la campaña del otoño pasado planeaba utilizar el compuesto, pero la tardanza de la EMAen conceder su visto bueno lo hizo inviable. En la de este año ha ocurrido otra circunstancia que ha jugado en contra de Hipra: los dos principales suministradores de la Unión Europea, Pfizer y Moderna, han actualizado sus fármacos y los han adaptado a las nuevas variantes de ómicron, algo relativamente sencillo en el ARN mensajero, pero más complejo en las vacunas que utilizan otras tecnologías.

Finalmente, la mejora de la situación sanitaria y el gran número de dosis disponibles ha acabado con la urgencia de los años anteriores. Las nuevas estrategias de vacunación, como la aprobada por la Comisión de Salud Pública en septiembre, contemplan solo la vacunación contra la covid de los mayores de 60 años y de la población vulnerable, lo que reduce mucho la necesidad de compuestos.

«Los reguladores europeos y norteamericanos han recomendado el uso de vacunas adaptadas a ómicron, y eso ha dejado fuera a Hipra», señala Jaime Jesús Pérez, presidente de la Asociación Española de Vacunología, que lamenta el retraso de la EMA porque «es una vacuna muy buena que funciona». Ciertamente, la fórmula tiene el reconocimiento de los expertos y de los organismos internacionales y la prueba es que la Organización Mundial de la Salud aprobó hace apenas diez días su uso en todo el mundo, una posible salida para la producción, aunque tampoco esta vía está clara.

La vacuna española contra la covid-19 pareció tocar el cielo el 19 de julio de 2022, cuando Hipra informó de que había desarrollado un compuesto eficaz contra la enfermedad provocada por el virus SARS-CoV-2. El laboratorio gerundense utilizó la tecnología de proteínas recombinantes y su compuesto aportaba una ventaja, podía conservarse a la temperatura de una nevera, entre dos y ocho grados, lo que facilitaba su transporte. En un momento en que la pandemia no se había dado aún por superada, el anuncio fue un aldabonazo para la ciencia española, tan carente de buenas noticias.

Desde aquellos mismos días, el mecanismo que la Unión Europea había diseñado para la aprobación de las vacunas contra la covid se puso en marcha. En agosto, la Comisión anunció que había firmado con Hipra un acuerdo de compra conjunta (en realidad, una reserva de dosis que no obligaba a la adquisición) de hasta 250 millones de vacunas y la EMA pidió al laboratorio toda la información antes de dar el visto bueno. Pero lo que parecía un trámite rápido se estancó, sobre todo después de que el organismo reclamara al laboratorio resultados adicionales. Cuando por fin aprobó la vacuna, el panorama había cambiado.

Este periódico ha intentado, sin éxito, recabar la opinión de Hipra. Mientras, el Ministerio de Sanidad tampoco contestó a la pregunta de cuántas dosis se enviaron a las comunidades y se limitó a afirmar que «en esta campaña, se han seguido las recomendaciones de la OMS y se priorizarán aquellas vacunas adaptadas y aprobadas por la EMA, incidiendo en que todas las vacunas han demostrado ser eficaces frente a la enfermedad grave».

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