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Un operario retiran las letras de Twitter de la sede de la empresa tras el cambio de nombre a X Reuters
Cuando Twitter dejó de ser Twitter

Cuando Twitter dejó de ser Twitter

La adquisición de la red social, ahora llamada X, por parte de Elon Musk hace un año la ha sometido a una deriva de dudosas consecuencias

Julio Arrieta

Sábado, 14 de octubre 2023, 00:05

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La Comisión Europea ha pedido a la red social X, antes Twitter, que presente un informe sobre su gestión del contenido violento y la desinformación que circula por la plataforma. La compañía de Elon Musk tendrá que proporcionar información sobre ese «contenido ilegal» antes del próximo miércoles. De no hacerlo, podría acabar multada por difundir «información incorrecta, incompleta o engañosa en respuesta a una solicitud de información».

Con esta investigación se abre un nuevo frente para una compañía que no ha dejado de generar noticias desde que su actual dueño se hiciera con ella hace ahora un año por 44.000 millones de dólares. Ahora, según el propio empresario sudafricano, estadounidense y canadiense –Musk tiene las tres nacionalidades– la firma vale la mitad. Yademás, sus ingresos en publicidad han caído hasta un 60%, según las estimaciones más pesimistas. Todo ello es el resultado de una serie de controvertidas decisiones tomadas por Elon Musk desde el mismo día en que tomó el mando de esta red y la incorporó a su conglomerado empresarial X Holdings Corp., que incluye las firmas Tesla, Neuralink, SpaceX y The Boring Company.

Cuando llegó a sus manos, Twitter era un servicio de microblogging con casi 17 años de historia, una gran plaza de pueblo digital, con cientos de millones de vecinos de todo el mundo. Pero a Musk no le gustaba tal y como era, cosa que dejó bien claro con sus propios tuits antes, durante y después de la adquisición de la compañía, de cuyos principales gestores se deshizo y cuya plantilla diezmó. A continuación, comenzaron los cambios en el propio servicio, que provocaron el disgusto y el desconcierto de muchos usuarios, con no pocos de ellos anunciando su 'mudanza' a redes alternativas como Mastodon o BlueSky.

Entre otros cambios, X eliminó los verificadores que comprobaban que un usuario estaba interactuando realmente con, por ejemplo, Scarlett Johansson, y no con un impostor. El signo azul que garantizaba que la persona que lo lucía en su perfil era efectivamente ella ahora es de pago, con lo que cualquiera puede mostrarlo en un perfil falso o anónimo si ha abonado previamente la tarifa. El propio cambio del nombre de la red (ahora X) también fue muy criticado y tildado de incomprensible en términos empresariales, ya que Twitter era una marca bien consolidada.

Hostilidad hacia los medios

La última decisión polémica ha sido la eliminación de los titulares y enlaces de las noticias que comparten los usuarios «por cuestiones estéticas». En realidad, la medida responde a la hostilidad hacia los medios de comunicación del magnate, que lo que quiere, sostiene Alex Rayón, Doctor en Informática y Telecomunicaciones, especializado en economía digital y profesor de la Universidad de Deusto, es«arreglar a su gusto la plaza del pueblo, que ahora es suya». Porque para entender lo que pasa con Twitter/X «primero hay que entender al personaje». «Tendemos a evaluar sus decisiones desde una mirada técnica o empresarial, cuando Elon Musk es una persona muy diferente al resto», apunta Rayón. «Es alguien que quiere trascender en vida, él siente que está cumpliendo un mandato divino respecto a resolver los problemas que tiene la humanidad. Cuando Musk monta sus empresas siempre habla de esto». Como cuando dice que la humanidad se salvará emigrando a Marte, planeta en el que él mismo aspira a morir.

¿Qué hizo con Twitter? «Básicamente, la presión le llevó a comprar la red porque es una persona muy narcisista y a arreglar el sitio donde se genera opinión pública. Él quiere gobernar mejor la plaza del pueblo y cree que tiene la solución para hacerlo». Musk es «muy buen ingeniero, pero el problema de X es humano, es de antropología, no técnico». ¿Ha matado así a la red? «Hay que diferenciar entre dinero y uso. Una cosa son los resultados económicos, que se han visto mermados, y otra que X sigue siendo muy relevante, como se está viendo estos días con el conflicto de Gaza. Yo no lo daría muerto, por el momento».

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